PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

La Serra de Tramuntana es una alineación montañosa de unos 90 km de longitud que se extiende al norte de Mallorca.

De su relieve hay que destacar más de una docena de cumbres de alturas superiores a mil metros y constituye uno de los espacios más emblemáticos de la isla. Los materiales predominantes son los calcáreos, que por interacción con el agua han dado lugar a un paisaje singular e infinidad de formaciones kársticas.

Menut, Binifaldó, Son Moragues, Cúber, Sa Coma des Prat, Mortitx, Ses Figueroles, Míner Gran, Sa Coma den Vidal, Gabellí Petit, Planícia… son fincas públicas de la Comunitat autònoma de les Illes Balears que forman parte del Paratge natural de la Serra de Tramuntana. La superfície del conjunto de estas fincas es de aproximadamente 4.000 ha.

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Usos y actividades permitidas:

  • La recolección de espárragos, setas, esparto, palmito, frutos, entre otros para consumo familiar, exceptuando en algunas zonas del Paraje.
  • La recolección de caracoles no endémicos para consumo familiar, exceptuando en algunas zonas del Paraje.
  • La actividad agrícola y ganadera tradicional.
  • Los pequeños huertos familiares para el consumo propio en los alrededores inmediatos en las viviendas existentes.
  • La caza en los terrenos constituidos en cotos y las zonas de caza controlada.
  • Las actividades recreativas y las deportivas que no sean de competición, exceptuando en algunas zonas del Paraje, siempre que no impliquen la emisión de riduos y/o se realicen campo a través.
  • La pesca recreativa desde embarcaciones.
  • El buceo recreativo y deportivo en el ámbito marino del Paraje.
Usos y actividades que requieren autoritzación escrita:
  • La filmación o la fotografia profesional, especialmente la de carácter publicitario, como también las grabaciones de vídeos para la TV.
  • Las explotaciones y concesiones de uso privativo de aguas.
  • La utilitzación de productos fitosanitarios para tratamientos de plagas.
  • La recolección con finalidad comercial de espárragos, setas, esparto, palmito y frutos, entre otros.
  • La recolección para un uso comercial de caracoles no endémicos.
  • La modificación de la cubierta vegetal natural.
  • Los usos o activitats agrícolas y ganaderas no tradicionales.
  • La escalada, el rápel, el vuelo libre, el descenso de torrentes, el barranquismo, y otras actividades de riesgo.
  • La espeleología.
  • Los proyectos o iniciativas de investigación científica.
  • La pesca submarina.
  • La captura de cigarra de mar (Scyllarides latus).
  • Refugios de montaña.
  • La habilitación de senderos, pistas forestales u otro tipo de vías vinculada a la oferta de uso público o a la eliminación de biomasa forestal residual.
  • Los concursos de tiro no cinegéticos a algunas zonas del Paraje.
Usos y actividades prohibidas:
  • La destrucción de minerales, rocas y restos.
  • Las actividades que modifiquen taludes, lapiaz, torrenteras y otras unidades y morfologías de modelado cárstico.
  • La alteración de las cavidades subterráneas.
  • Las actuaciones que puedan degradar significativamente la calidad del medio marino, los acuíferos, los torrentes, los estanques y las fuentes.
  • Los circuitos deportivos.
  • Las actividades recreativas y deportivas en algunas zonas.
  • La pesca de arrastre, de rodeo y con palangre de superficie.
  • La captura o recolección del nácar Pinna nobilis.
  • El fondeo sobre praderas de Posidonia oceanica y sobre fondo de maërl.
  • El tránsito rodado campo a través con excepción del necesario para realizar las tareas agrícolas y silvícolas.
  • El uso de atajos.
  • La introducción en los sistemas naturales de especies alóctonas de flora y fauna que tengan el carácter de invasoras.
  • La utilización de productos fitosanitarios a algunas zonas del Paraje natural.
  • El aprovechamiento de ejemplares o poblaciones de laureles, tejos, bojs, ácer y otras especies propias de comunidades relictuales.
  • Encender fuegos en terrenos forestales.
  • La navegación deportiva y de recreo y la utilización de cualquier tipo de embarcación o medio flotante a vela o motor, en las zonas de baño indicadas.
  • Los buzos no pueden llevar en mano ni en sus embarcaciones instrumentos que se puedan utilizar para la pesca o extracción de especies marinas.
  • La alimentación de las especies marinas.

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El principal objetivo de la declaración de un espacio natural protegido es la conservación de sus valores naturales y culturales. La Serra de Tramuntana fue declarada Paraje natural mediante el Acuerdo de Consejo de Gobierno de 16 de marzo de 2007 (BOIB núm. 54 EXT). Con una superficie de 62.403 ha terrestres y 1.123 ha marinas, constituye el espacio natural protegido de mayor extensión de las Islas Baleares. Su ámbito territorial incluye parcialmente los términos municipales de Alaró, Andratx, Banyalbufar, Bunyola, Calvià, Campanet, Deià, Escorca, Esporles, Estellencs, Fornalutx, Lloseta, Mancor de la Vall, Palma, Pollença, Puigpunyent, Santa Maria, Selva, Sóller y Valldemossa. El Plan de ordenación de los recursos naturales (PORN) de la Serra de Tramuntana, aprobado mediante el decreto 19/2007 (BOIB núm. 54 EXT), tiene como finalidad la ordenación general de los recursos y valores naturales, por lo cual establece una zonificación (zonas de exclusión, de uso limitado, de uso compatible y de uso general) y una regulación de usos (permitidos, autorizables o prohibidos). El ámbito del Paraje natural de la Serra de Tramuntana incluye el Monumento natural del Torrent de Pareis, del Gorg Blau y de Lluc (declarado por el decreto 53/2003, de 16 de mayo) y el Monumento natural de las Fonts Ufanes (declarado por el decreto 111/2001, de 31 de agosto). Además, el ámbito del Paraje natural incluye total o parcialmente varios espacios de la Red Natura 2000 (Lugares de Importancia Comunitaria y/o Zonas de Especial Protección para las Aves), zonas de encinar protegido y figuras de protección urbanística como la ANEI Serra de Tramuntana, entre otros.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Está situado en el norte de Mallorca ocupando parte de los municipios de Alaró, Andratx, Banyalbufar, Bunyola, Calvià, Campanet, Deià, Escorca, Esporles, Estellencs, Fornalutx, Lloseta, Mancor de la Vall, Palma, Pollença, Puigpunyent, Santa Maria, Selva, Sóller y Valldemossa.

MAPA

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La Serra se caracteriza por la diversidad del paisaje: los espacios forestales, sombríos o soleados, constituidos por encinares, pinares, carrizales y otras especies, se entremezclan con los agrícolas, entre los cuales cabe destacar los olivares. Uno de los aspectos más relevantes de la Serra es su riqueza vegetal, que incluye un elevado número de especies endémicas de las cuales hay que son extremadamente raras y otros, como por ejemplo la "estepa joana" Hypericum balearicum, que tienen poblaciones muy extensas. La Serra ha servido de refugio para especies como el sapillo balear (Alytes muletensis), e incluye una gran diversidad de invertebrados endémicos, aves, especies cavernícolas, etc. El litoral de la Serra de Tramuntana presenta praderas de Posidonia oceánica, que junto con los fondos de maërl y las comunidades de coral merecen una atención especial por su belleza y buen estado de conservación. La actividad humana ha sido ligada a la Serra de Tramuntana desde antiguo, y muestra de esto son los bancales, las cases de neu que son pozos para la recolección de nieve, las torres de vigilancia, las fortificaciones y los aljibes, que constituyen una parte importante de nuestra historia.

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-Centro de información del Paraje natural de la Serra de Tramuntana (Ca s'Amitger en el término municipal de Escorca): Carretera Lluc a Pollença s/n. Teléfono: 971 517083 / 971 517070. Horario: abierto todos los días de la semana de 9 a 16 h, excepto el día de Navidad y Fin de Año. -Centro de educación ambiental de Binifaldó. -Refugios de montaña: En el Gorg Blau, Cúber, Son Moragues, Coma de Binifaldó, Lavanor y en la comuna de Caimari. Explicación más detallada en la sección refugios. -Centro Forestal de las Islas Baleares (CEFOR): consta de Centro de recepción y oficinas, banco de semillas, forestales de las Islas Baleares, vivero forestal, aula polivalente, centro de documentación forestal, jardín botánico y un aula de interpretación del bosque (Caseta des Bosc). Teléfono: 971 17 66 74 / 628 93 89 79. Más información: www.caib.es -Zona de acampada de Es Pixarells y de Sa Font Coberta: Teléfono de información y reservas 971 51 70 70. Horario de reserva de lunes a domingo de las 9 a 16'30 h. -Áreas recreativas: www.caib.es

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La red de refugios del Govern de les Illes Balears está integrada por equipamientos que permiten la realización de cortas estancias en contacto con la naturaleza. Los refugios tienen características y servicios diferenciados con el objectivo de adaptarse a las necesidades de todos los usuarios. REFUGIOS DE MONTAÑA Refugio de Lavanor: www.caib.es Refugio de Son Moragues: www.caib.es Refugio de la comuna de Caimari: www.caib.es Refugio de Cúber: www.caib.es Refugio de la coma de Binifaldó: www.caib.es Refugio del gorg Blau: www.caib.es Casas de Binifaldó: www.caib.es Para consultar información sobre los refugios: Visite la página web del IBANAT en el siguiente enlace www.caib.es Para reservar un refugio: Las reservas se realizan online exclusivamente a través de la página web del IBANAT en el siguiente enlace: www.caib.es Para consultas y aclaraciones puede llamar al teléfono 971 177652 (de lunes a viernes de 10 a 14 h). El mapa general de refugios de Mallorca os lo podeis descargar en el siguiente enlace www.caib.es

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Las personas que no puedan acceder al medio natural, por cualquier dificultad física o psíquica, pueden solicitar realizar los itinerarios con una silla Joëlette. Para más información puede consultar el folleto en www.caib.es Para elegir entre nuestra oferta de itinerarios pueden ponerse en contacto con la informadora del Paraje, quien les sugerirá varias opciones. (Teléfono de contacto 971 51 70 83) Para concertar la visita pónganse en contacto con los voluntarios de Cruz Roja, con un mínimo de tres semanas de antelación. (Teléfono de atención al público de la Cruz Roja de 24 horas: 971 29 50 00) Se acordará la visita siempre que haya voluntarios (o voluntarias) disponibles. El préstamo de la silla es completamente gratuito. El proyecto está financiado íntegramente por la Obra Social de "la Caixa".

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  • Camí de les cases de Planícia
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  • Itinerari de la font de s'Obi
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  • Itinerari de l'aljub dels Cristians
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  • Camí dels Ribassos
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  • Camí de la cometa des Morts
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  • Volta a sa Moleta de Binifaldó
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  • Puig de Galatzó per Son Fortuny
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  • Camí de la coma des Cairats
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  • Pujada al puig Tomir
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  • Camí de la coma de Binifaldó
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  • Itinerari de Cúber a Biniaraix
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  • Camí de ses Basses de Mortitx
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  • Camí des Pixarells
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  • Camí de Binibassí
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  • El camí Vell de Caimari a Lluc
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  • Pujada al puig d'en Galileu
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  • Castell d'Alaró
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  • Camí des Correu
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  • Pujada a la mola de s'Esclop
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  • Pujada al puig des Tossals Verds
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  • Camí Vell de Lluc a Pollença
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  • Volta des General
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  • Itinerari de ses Sínies
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  • Les fonts Ufanes
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  • Camí de cala Figuera
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  • Volta al puig des Tossals Verds

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Camí de les cases de Planícia

Dificultad:Baja
Distancia:3 km (sólo ida)
Duración:75 min
Requisitos:Se debe realizar a pie
Recomendaciones:Calzado cómodo
Temática:Paisajística, flora y fauna

Color:   

El camino de las casas de Planícia está señalizado como "Camí de les cases de Planícia". Este itinerario recorre la finca pública de Planícia, incluida en el Paraje natural de la Serra de Tramuntana, en el término municipal de Banyalbufar. Va desde la entrada de la finca situada en el punto quilométrico 90.2 de la carretera de Pollença a Andratx (Ma-11) hasta las casas de dicha finca. Se puede conectar con otros itinerarios, especialmente con el de la Font de s’Obi y el del Aljub dels Cristians.

Etapas

Antes de empezar el recorrido os contamos unas nociones sobre la historia de la propiedad. Planícia ya aparece documentada como tal en el siglo XIV. En el siglo XV la alquería era propiedad de los hermanos Jaume y Gregori Johan. Posteriormente pasó a manos de Francesc Sunyer Colomines, caballero y ministro inquisitorial. En el año 1732 era propiedad del marqués de Campofranco. A partir de este momento la finca empieza a mostrar su esplendor. En esa época había casas, almazara, molino de tracción animal, un alambique para elaborar aguardiente y bodega. También contaba con un huerto y se cultivaban olivos, algarrobos, higueras, viña y cereales. La viña, plantada en diferentes lugares de la finca, producía hasta 20 somades de uva (una somada es una medida basada en la carga que puede transportar una burra o mulo equivalente a cuatro sacos). En el año 1938, debido a los grandes cambios sociales y el progresivo declive de los marqueses, que ya habían dividido la finca, la familia Balle compró Planícia y continuó con la producción agrícola hasta el siglo XXI. Desde el mes de febrero de 2009 la finca es propiedad de la Comunidad Autónoma de la Islas Baleares y del Ministerio de Medio Ambiente y es gestionada por el Govern de las Illes Balears.
El camino para llegar a las casas empieza en la barrera de entrada de la finca, situada en la carretera. Hay que seguir el camino asfaltado durante toda la subida. Las primeras curvas del camino transcurren por una zona de encinar y pinar. Después del cruce con el GR (sendero de gran recorrido) que viene de Estellencs el paisaje cambia y empiezan a verse los primeros olivos. Antiguamente el producto más representativo en las fincas de montaña era el aceite. Los olivos centenarios nos los encontramos en toda esta comarca. Se dice que fueron los cartagineses quienes nos enseñaron el arte de injertar los acebuches, que crecen silvestres en nuestro monte bajo. Seguimos caminando y a la izquierda vemos el inicio del itinerario de la Font de s’Obi. Poco después de pasar la mitad del camino llegamos a Es Camp Gran. Según los ancianos de Banyalbufar, este lugar plano, llanura o planicie, da nombre a esta finca rodeada de montañas. Constituye el espacio de cultivo más grande de toda Planícia. Aquí se encontraban los olivos más antiguos. Con los últimos señores y coincidiendo con el descenso de producción de aceite, se arrancaron los olivos para plantar pasto para las ovejas. A la izquierda vemos el cobertizo llamado Porxo des Camp Gran, abierto por un lateral. Es una construcción de pared seca que nos puede servir de refugio en caso de un chubasco inesperado. Ya pasado Es Camp Gran, poco después del inicio del itinerario del Aljub dels Cristians, se alzan tres pinos piñoneros (Pinus pinea) catalogados como árboles singulares en el año 2004. En sus copas, anida una pareja de búho chico (Asio otus). Entre el terreno para siembra y la zona de bosque, a una altitud de 420 metros, llegamos a las casas. Desde su mirador se pueden disfrutar unas panorámicas excepcionales sobre la zona costera de Banyalbufar, Estellencs, Andratx y Sa Dragonera. Junto al edificio central de las casas encontramos otras dependencias de uso agrícola, y un poco más lejos, en el camino de Es Rafal, se construyó la Casa de les Collidores para alojar a las recolectoras de oliva que venían de los pueblos del llano de Mallorca.
Las casas de la finca se encuentran en un lugar privilegiado en medio de la vertiente septentrional de la Mola de Planícia. Se conservan en buen estado y constituye uno de los mejores ejemplos de casas de possessió que quedan en la Serra de Tramuntana. En el año 1636 las casas se distribuían en varias estancias: almazara, cocina, salón y tienda de aceite. El número de estancias y la categoría de los muebles indican que antiguamente fueron modestas. En la actualidad las edificaciones de Planícia son complejas y están dispuestas en hilera, con la fachada principal orientada hacia el noroeste. Las casas tienen dos plantas, excepto sobre el portal donde sólo hay una, coronada por una balaustrada. El portal principal es de arco rebajado y está flanqueado por dos ventanas. Da acceso a un vestíbulo que conduce a un patio pequeño y armonioso. Este patio está cubierto por un parral, que separa la casa de los señores, a la derecha, más moderna; de la de los "amos", a la izquierda, más antigua. En el ángulo izquierdo del fondo del patio está la cisterna.
Planícia es una de las fincas rurales de Mallorca de mayor tradición en el cultivo de olivo. Puede presumir de tener su propia almazara en la que hasta hace pocos años elaboraban el aceite que luego distribuían en el mercado. En la pared izquierda se puede observar la fecha de construcción de la almazara, el año 1724, cuando también se edificaron las casas de los "amos". En aquel momento era considerada una almazara moderna. Contaba con dos vigas, lo que le daba mayor prestigio. Durante el siglo XX, con los hermanos Balle como propietarios, el sistema se mecanizó para agilizar el proceso de elaboración de aceite. En esta almazara el año 1944-45 se produjeron 12.794 litros de aceite. Se trata de una cantidad normal o más bien baja. Según cuenta un informador, hubo un año de gran cosecha en el que la cantidad de aceite rondó los 72.000 litros. La tienda de aceite junto a la almazara, cuenta con depósitos y un aljibe para almacenar el líquido.
Después de retirar las aceitunas defectuosas y las impurezas se iniciaba el proceso de producción que de forma resumida explicamos a continuación: La primera fase del proceso para hacer el aceite consistía en chafar la oliva para convertirla en pasta. Para ello se colocaban las aceitunas dentro de la tolva del molino aceitero. La tolva es una caja de madera de forma piramidal invertida que conducía la oliva sobre una piedra circular llamada solera, que actuaba de base. Por encima de esta base, rodaba el rulo o piedra de moler, una gran piedra troncocónica que a su paso, chafaba la oliva. El molino era de tracción animal. El animal iba enganchado y hacía mover ese conjunto de mecanismos. La segunda fase del proceso consistía en prensar. Cuando la oliva se había transformado en pasta era recogida por el almazarero; quien la colocaba sobre los capachos de esparto. Una vez llenos, se apilaban sobre un plato grande de piedra viva y se presionaban bajo la viga, que era un tronco de madera larga y robusta. Dos hombres bajaban la viga con la ayuda de una piedra grande, llamada quintal, que hacía de contrapeso. Mientras se presionaban los capachos, se vertía por encima agua a punto de ebullición procedente de la caldera, que siempre estaba al fuego. El aceite y el agua caliente que rezumaban se recogían en un gran plato de piedra y mediante una canaleta se conducían hacia unos depósitos de decantación. En la última fase se separaba el aceite que quedaba flotando del agua caliente. Una vez extraído se almacenaba en la tienda del aceite. Allí se guardaban los utensilios de medir el aceite y se conservaba en jarras metálicas hasta su venta. Quizás en un futuro sea posible volver a elaborar aceite en la almazara de Planícia.

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Itinerari de la font de s'Obi

Dificultad:Baja
Distancia:3 km (sólo ida)
Duración:55 min
Requisitos:Se debe realizar a pie
Recomendaciones:Llevad calzado cómodo
Temática:Paisajística, flora y fauna

Color:   

Este itinerario transcurre por la finca pública de Planícia, incluida dentro del Paraje natural de la Serra de Tramuntana, en el término municipal de Banyalbufar. Desde la entrada de la finca hay que seguir el Itinerario Camí de les cases de Planícia y después de 815 metros encontraremos el inicio de nuestro itinerario, que nos conducirá a ver la fuente de s'Obi para volver al camino que lleva hasta las casas.

Etapas

Paseando por el encinar, pocos metros después de empezar nuestro itinerario entramos en un encinar. Los bosques de encinas (Quercus ilex) limitan el paso de la luz y por eso, el ambiente en su interior es más fresco. Sin embargo, a lo largo del itinerario podremos ver algunas especies propias del encinar como son el arrayán morisco (Ruscus aculeatus) con sus conocidos frutos redondos de color rojo intenso y el característico pan porcino (Cyclamen balearicum) inconfundible cuando está en flor y fácil de reconocer por sus hojas de color verde oscuro por el haz y rojizo por el envés.
A lo largo de casi todo nuestro recorrido se pueden ver paredes de piedra que sostienen la tierra en las laderas de pendientes elevadas, los bancales, que crean franjas aptas para el cultivo. Los espacios abancalados son el rasgo de identidad de Banyalbufar y uno de los mejores ejemplos de ingeniería popular, testigo de miles de años de aprovechamiento agrícola del territorio. La dedicación predominante de los terrenos abancalados son los cultivos de arbolado de secano, algarrobos, almendros y los majestuosos olivos. Estos muros de sostenimiento constituyen hoy en día un elemento patrimonial de primer orden. Tienen, además, un interesante valor naturalístico porque son el hábitat de numerosas especies vegetales y animales y contribuyen a conservar la diversidad del medio natural y la supervivencia de especies de reducida distribución.
Después de una subidita nos desviamos hacia la derecha y llegamos a la Font de s’Obi que brota entre las grietas de una roca. El agua es canalizada hasta un abrevadero, que da nombre a la fuente. Un “obi” es una gamella: "recipiente de piedra o de madera que sirve para dar de comer o para abrevar a los animales". Hasta hace pocos años el ganado iba a beber a las gamellas. Ahora, que la ganadería ha sufrido en la Serra un proceso de decadencia se paran a beber diferentes animales. Es fácil ver un pájaro grisáceo con el pecho y el vientre más pálidos. Es el papamoscas gris (Muscicapa striata). En verano se ve por todas partes, erguido en setos, ramas o paredes, observando. Ataca al vuelo los insectos que se ponen a su alcance (a menudo, moscas como indica su nombre) y vuelve a su posadero, emitiendo de vez en cuando un sonido parecido al de una ramita al romperse. En invierno suele verse el inconfundible petirrojo (Erithacus rubecula): verde terroso con el pecho rojo que utiliza como "semáforo" territorial. Y el verderón (Carduelis chloris) de color verde oscuro, con manchas amarillas a los lados de la cola y en las alas en el macho y de colores más apagados en la hembra. Nuestros mamíferos son más esquivos y difíciles de ver. Pero sabemos que también se detienen a beber en la gamella como la marta (Martes martes), la gineta (Genetta genetta) y la comadreja (Mustela nivalis).
Junto a la fuente podemos ver la casita hecha de piedra en seco. La construcción de piedra en seco es un tipo de técnica constructiva, generalmente rural y vinculada a las explotaciones agrícolas o ganaderas. Con ella se consigue despedregar el terreno para mejorar el cultivo y se aprovecha la presencia de piedra abundante para hacer construcciones (sin nigún tipo de argamasa) y crear infraestructuras. Por ello, alrededor de las explotaciones agrícolas se construyeron un gran número de construcciones auxiliares, hoy de gran interés etnológico y constructivo, como porches, pozos o eras. La caseta de la Font de s’Obi es un ejemplo de este tipo de construcciones ligadas a las actividades agrarias. Estaba básicamente destinada a los hombres que hacían los portillos de los bancales. Tiene una cisterna. Un poco más adelante en el camino encontraremos los restos de una construcción que corresponde a los cimientos de la caseta del diezmo, donde se prensaba la aceituna destinada a pagar este impuesto, que suponía una décima parte de la cosecha.
Entre las plantas que podemos destacar de este itinerario está el palmito (Chamaerops humilis), la única palmera autóctona de nuestra flora. En la Serra de Tramuntana presenta una distribución errática. La encontramos en los extremos meridional y septentrional de la Serra y escasea en el centro. Sus hojas palmeadas han sido utilizadas para hacer escobas, sombreros, capachos, aventadores, cestas... El trenzado de las hojas de palmito, una vez secas y azufradas para que sean más flexibles, y cosidos unos a otros hasta dar forma a los objetos, se conoce en el idioma local como llatra Actualmente, el palmito es una especie protegida incluida en el Catálogo Balear de Especies Amenazadas y de Especial Protección, y por su recolección con fines comerciales es necesaria autorización de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Territorio.
Después de la Font de s’Obi, la vegetación cambia completamente. Ahora paseamos por una zona de cultivos abandonados. A partir del boom turístico de la década de los sesenta, se abandonaron progresivamente las actividades agrarias y el mantenimiento de las construcciones asociadas (bancales, casetas, caminos...). Este abandono de los cultivos ha hecho que los bancales hayan sido colonizados por el pinar. Los pinares son ambientes muy luminosos, y cuentan con estratos arbustivos de no más de dos metros de altura. Los pinos pueden llegar a alturas de entre los ocho y quince metros. En este itinerario encontraremos jara blanca (Cistus albidus), brezo (Erica multiflora), romero (Rosmarinus officinalis), aliaga (Calicotome spinosa)... es decir, arbustos de hoja pequeña y con flores más o menos grandes y con colores vivos. Estas especies típicamente mediterráneas están adaptadas a la sequía de verano y son polinizadas por abejas. En las zonas más soleadas podemos distinguir algunas especies de orquídeas. Son una de las familias de plantas más apreciadas por su diversidad de formas y colores. Muchas son raras y escasas en nuestro territorio y por ello están protegidas.

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Itinerari de l'aljub dels Cristians

Dificultad:Medio
Distancia:2.9 km. (ida y vuelta)
Duración:85 min
Requisitos:Se ha de realizar a pie
Recomendaciones:Llevad zapatos cómodos

Color:   

El itinerario de l’aljub dels Cristians transcurre por la finca pública de Planícia en el Paraje natural de la Serra de Tramuntana. Esta finca destaca tanto por sus valores naturales, especialmente por sus magníficos bosques de encinas, como por los elementos patrimoniales precisamente relacionados con el aprovechamiento del bosque y la actividad de los carboneros y caleros de antaño. Tenemos ejemplos de estos valores en este itinerario.

Etapas

Iniciamos nuestro recorrido en el punto kilométrico 2,3 del Itinerario Camí de les cases de Planícia. Los primeros metros transcurren por un olivar ya invadido por pinar donde podemos ver a la izquierda unos grandes madroños. Las hojas grandes, dentadas y brillantes del madroño (Arbutus unedo) son difíciles de confundir. En otoño se dejan ver las flores blancas y sus frutos rojos, que son comestibles. Pero dicen que quien come muchos se puede empachar y tener dolor de cabeza. Poco después de estos madroños entramos en el encinar. El Bosc Gran, como el resto de bosques de encina (Quercus ilex), es sombrío y húmedo. La falta de luz debajo de estos árboles condiciona las especies que pueden vivir debajo. No es raro, paseando por el Bosc Gran, oír el canto del piquituerto (Loxia curvirostra), el "qui qui qui" del herrerillo común (Cyanistes caeruleus) o el "tu, tu, tu ..." monótono y potente del torcecuellos (Jynx torquilla). Los encinares han sido tradicionalmente explotados para hacer carbón y pastoreados por los cerdos que comían las bellotas y los tubérculos de las plantas del sotobosque. Son comunidades que han sufrido una fuerte presión humana. En el Bosc Gran los vestigios de la explotación carbonera están bien patentes.
Seguimos por el interior del encinar y, al haber pasado por delante de un vestigio de horno de cal y de algunos hornos de pan, llegamos al Aljub dels Cristians. Es un depósito de piedra con una planta más o menos rectangular cubierta con una bóveda construida de piedra en seco (sin nigún tipo de argamasa). Recoge tanto el agua de escorrentía como la que mana de la Font des Bosc. Esta fuente, que surge unos metros más arriba del aljibe abastecía las casas mediante una canaleta. Este aljibe es la muestra de una arquitectura funcional relacionada en su totalidad con la vida en el bosque y con su explotación. Servía tanto a los carboneros como a los cazadores de zorzales del Bosc Gran. El aspecto sobrio dado por la funcionalidad y el uso de la piedra como materia prima contribuye a la integración de estas construcciones en el paisaje.
Un poco después de pasar el Aljub dels Cristians podemos ver un antiguo coll de zorzales. La caza con filats (sistema tradicional de caza basado en el uso de redes atadas a cañas sostenidas por un cazador) es una de las formas de caza que perduran desde los tiempos de los romanos. El cazador primero elige un lugar donde la distancia entre los árboles sea estrecha. Después levanta una pila de piedras planas para hacer de silla y cubre la zona de su espalda con ramas para no ser visto por el zorzal. Al amanecer, el cazador se sienta y alza dos cañas formando una "v" (de ahí la palabra coll que significa cuello) donde está sujeta una red y espera paciente la llegada del zorzal que ha ido a dormir al bosque. Una vez que el ave choca con la red, el cazador junta las cañas poniéndo una encima de la otra, por lo que, es bastante común que la caña de la derecha sea más ligera que la de la izquierda. Esta modalidad aún está presente hoy en día en toda la Serra de Tramuntana entre los meses de octubre y marzo y hasta hace nada en los dominios de la mola de Planícia. Actualmente la finca es refugio de fauna.
¿Os habéis fijado en unos círculos planos de tierra rodeados de piedras? Son círculos de carboneras. El Bosc Gran de Planícia es uno de los encinares donde se encuentra una mayor concentración de estas bases empedradas y de barracas de carbonero. Aunque parece imposible elaborar un censo, algunos autores hablan de más de ciento cincuenta círculos, con sus barracas y varios hornos de pan. Fue uno de los últimos lugares de Mallorca donde se obtuvo carbón vegetal. En la última carbonera que podemos ver casi al final de nuestro recorrido se pueden discernir aún restos de carbón. ¿Y quien hacía estas carboneras? Se les conoce con el nombre de carboneros o sitgers, personajes clásicos de nuestra ruralía de antaño, cuyo oficio alcanzó gran importancia, cuando no se conocía todavía ni el gas ni mucho menos la electricidad. El carbonero elaboraba el carbón vegetal en plena montaña, rica de encinas, donde se pasaba los largos meses del verano. La vida del carbonero era dura y llena de privaciones. Empezaban por Pascua y volvían por San Mateo y en todo este tiempo sólo bajaban al pueblo algún domingo. Una de las primeras tareas era la de elegir el ranxo (pequeña área del bosque en la que el carbonero tenia su barraca, cortaba la leña y hacía el carbón), que solía ser un claro de un encinar o al menos cerca de él, para tener a mano la leña necesaria. Otra tarea era la de levantar la cabaña, para vivir con su familia. Los bajos eran de piedras y los altos estaban cubiertos de ramas, que se recubrían con carrizo bien apretado, para que no entrara el agua si se ponía a llover. La puerta era un haz de leña, que las noches se colocaba a la entrada para que ningún animal pudiera entrar. A la hora de comer, la olla del guisado siempre quedaba bien limpia. Sopas o fideos, tortas o cocarrois si tenían un poco de verdura, además del queso y alguna vez un poco de sobrasada eran las viandas de la familia del carbonero.
¿Habéis visto unas construcciones cilíndricas de piedra que se hunden en la tierra? No hay duda de que se trata de hornos de cal, donde los caleros trabajaban duramente para convertir la piedra caliza, que se tenía que cocer al fuego, en cal viva, que servía entre otros usos, para blanquear las casas. Dentro de los bosques de Planícia se conservan hasta siete hornos de cal, algunos con nombre propio como el Forn des Pinaret y el Forn de sa Barrereta. La cal, la solían vender los carboneros, y no debía ser un gran negocio si el dicho popular es cierto: "Quien hace cal, va descalzo". A lo largo del camino de regreso encontramos otros vestigios de la vida de antaño en la montaña.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Camí dels Ribassos

Dificultad:Baja
Distancia:2 km (sólo ida)
Duración:1 h
Requisitos:Se debe realizar a pie
Recomendaciones:Calzado cómodo

Color:   

De Deià a Cala de Deià, "Sa Cala" para sus habitantes, caminando en medio de ribazos abruptos, nos encontramos con olivos centenarios, el rumor del agua del Torrent Major, descubrimos la arquitectura y el encanto de un pueblo de la Serra. Para hacer este itinerario partiremos del refugio de Can Boi en el pueblo de Deià. Seguiremos el camino que sale hacia la derecha, y unos pocos metros más adelante encontraremos el Camí dels Ribassos incluido en el Paraje natural de la Serra de Tramuntana, que nos conducirá sin pérdida a Cala de Deià.

Etapas

El punto de partida de nuestro itinerario es el pueblo de Deià. Es uno de los municipios más pequeños y de mayor belleza de la Serra de Tramuntana. Las condiciones naturales del terreno, la fuerte inclinación -que parte del Teix y llega hasta la cala- y la abundancia de agua han configurado un paisaje muy particular donde los bancales han permitido hacer de la montaña un lugar habitable y cultivable. Un paseo por el casco urbano revela uno de los aspectos más interesantes de este pueblo: la arquitectura tradicional. La piedra es la base fundamental de las construcciones de Deià: fachadas, portales, ventanas, calles empedradas o alguna acequia descubierta, son algunos ejemplos. El pueblo se ha convertido en uno de los mayores atractivos turísticos de Mallorca. A diferencia de lo que ha sucedido en la mayoría de las zonas turísticas de las Islas Baleares, aquí se ha creado una hostelería de lujo sin estridencias. Y lejos de suponer un desequilibrio en las costumbres tradicionales, este turismo se adapta a la vida social de la localidad y participa activamente.
En Deià, por donde corre un torrente o hay una fuente que mana todo el año, podemos ver pilas colectivas, los lavaderos (o "llavadors" para los deyareses), donde se hacía y aún se hace, la colada cada semana o cada quince días, cuando se cambiaban las sábanas de las camas. Antiguamente, allí arremangadas hasta los codos y ceñidas con un ancho delantal, nuestras lavanderas formaban grupos y, mientras daban puño a la ropa, cantaban, reían y conversaban sobre las últimas noticias del pueblo. En la calle llamada Carrer des Clot, que nos lleva hacia el refugio de Can Boi, a mano derecha podemos ver un ejemplo de estos lavaderos.
El pueblo de Deià, en los últimos años, ha sido fuente de inspiración de pintores, poetas, novelistas, músicos ... Una vez realizada la visita al pueblo de Deià os tenéis que dirigir hacia el refugio de Can Boi desde donde empieza la bajada hacia la cala.
En el primer tramo del camino, todavía caminando por el pueblo de Deià, entre las juntas de piedras de los bancales, podemos encontrar especies de plantas diferentes, como el abundante polipodio Polypodium cambricum) o la hiedra (Hedera helix). El culantrillo de pozo [Adiantum capillus-veneris) es un pequeño helecho que busca los lugares más sombríos y húmedos para vivir. Así que no es extraño localizarla en las proximidades de las canaletas y fuentes. A nuestra derecha discurre el Torrent Major, lleno de abundantes especies propias de los ambientes húmedos, como las cañas (Arundo donax) y las zarzas (Rubus ulmifolius) que forman bardales impenetrables. También en la zona del torrente, podremos ver, en primavera o en invierno, las flores de color azul suave de la vincapervinca (Vinca difformis). Más abajo, después de pasar una escalera de madera, saliendo de la zona de los huertos, el ambiente ya es mucho más seco. Aquí abundan el fenazo (Brachypodium spp.), la Rubia peregrina y las espárragueras silvestres (Asparagus acutifolius) acompañadas de carrizo bajo la sombra de acebuches (Olea europaea var. sylvestris) y algarrobos (Ceratonia siliqua). El color rojizo de la lechetrezna arbustiva (Euphorbia dendroides) es inconfundible durante los meses de mayo y junio, poco antes de que pierda las hojas para pasar los meses más cálidos. Finalmente, en la cala, muchas veces se ven acumulaciones de hojas de Posidonia oceanica planta superior popularmente llamada "alga", que cubren y protegen la arena y los guijarros de vientos y tormentas.
Es el punto de llegada de nuestro itinerario. Es la mayor cala del municipio de Deià y una de las principales de la Serra de Tramuntana. Está situada entre las puntas de Deià y Son Beltran, y sirve de desembocadura del Torrent Major de Deià. Es básicamente una cala de cantos rodados, pero hay algunos tramos de arena. Aparece documentada por primera vez en el mapa del Cardenal Despuig (1.785). Sirvió tradicionalmente de refugio para los barcos de pesca, de hecho hay unas casas de pescadores características (hoy sin habitar) y toda una estructura de varaderos. Los pescadores que vivieron también cultivaron la vid y las hortalizas en los bancales de los alrededores, así como la ganadería ovina y caprina. Actualmente los varaderos son aún utilizados por los pescadores aficionados, aunque una tormenta estropeó unos cuantos que esperan ser reparados. Hay algún restaurante donde se puede disfrutar de buena cocina a orillas del mar.
Las calas y rincones escondidos de Deià, sirvieron, como la mayoría de los pueblos costeros de Mallorca, para llevar a cabo una de las actividades más lucrativas y arriesgadas: el contrabando. Era un delito "bien considerado" entre los habitantes. Surgió como respuesta a un régimen fiscal asfixiante, a la carestía de medios, así como de un medio rural empobrecido. Se beneficiaba de los fáciles accesos a una costa llena de calas y rincones escondidos. Fue entendido como "negocio familiar" y de capital importancia en la economía mallorquina durante mucho tiempo. Tánger era el principal proveedor. Al principio se trataba del tradicional tabaco, pero en la posguerra se pasó a denominar "contrabando del hambre": harina, azúcar, y toda clase de cereales. No es de extrañar que la figura del contrabandista se convirtiera en un personaje mítico de la cultura popular e inspire mucha literatura y muchas leyendas.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Camí de la cometa des Morts

Dificultad:Baja
Distancia:3.6 km (itinerario casi circular)
Duración:1,5 h
Requisitos:Es necesario llevar una linterna al entrar en la cueva
Recomendaciones:Mucha precaución al bajar a la cueva

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Lluc os invita a todos a caminar por sus alrededores. Uno de los principales atractivos es contemplar las sugerentes formas que presentan las rocas calcáreas modeladas con el paso del tiempo. En este itinerario podremos conocer el espectacular mundo de la erosión cárstica. Algunos ejemplos son Es Camell y la cueva de la Cometa des Morts. El camino está señalizado. Uno de los tramos del itinerario transcurre por la carretera. Se debe ir con mucha precaución para bajar a la cueva. Si deseáis entrar en ella es imprescindible llevar una linterna.

Etapas

Empezamos nuestro itinerario en el monasterio de Lluc, principal centro espiritual de la isla de Mallorca, localizado en el término municipal de Escorca, en el corazón del Paraje natural de la Serra de Tramuntana, a una altura de 470 m y protegido por las principales elevaciones de la montaña mallorquina: el Puig Major de Massanella (1.367 m), el Puig Tomir (1.102 m) y el Puig Roig (1.002 m), entre otros. Lluc es el punto de partida de numerosos itinerarios y rutas excursionistas. Este valle, cubierto por un frondoso encinar, es un lugar casi mágico. Etimológicamente el topónimo de Lluc proviene del latín lucus, “bosque sagrado”. Este significado nos sugiere un culto primitivo a alguna deidad pagana por parte de los primeros pobladores de la comarca. En el entorno del santuario quedan todavía abundantes restos prehistóricos, entre los cuales destacan los localizados en la Cometa des Morts.
Caminamos bajo los porches del Santuario de Lluc hasta que encontramos un portal con un arco bajo el que pasamos. Seguimos el camino asfaltado al lado del torrente. Unos pocos metros más adelante nos desviamos hacia la izquierda hasta que llegamos al campo de fútbol, que atravesamos. Desde aquí vemos un puente de madera sobre el torrente de Lluc, lo pasamos y nos paramos a contemplar el Puig de ses Monges, topónimo que alude a las rocas cársticas que sobresalen del bosque. El camino recto nos conduce en ascenso entre un laberinto rocoso rodeado por un bosque sombrío de frondosas encinas (Quercus ilex). En el encinar destacan los ejemplares extraordinarios de labiérnago negro (Phillyrea latifolia) y durante la primavera la floración del ciclamen (Cyclamen balearicum) con flores blancas de pétalos reflejos y retorcidos.
El término karst proviene de Kras, en alemán Karst, nombre de la región que se extiende desde el sudoeste de Eslovénia hasta el nordeste de Italia y donde por primera vez se estudiaron y definieron las formas características de las rocas calcáreas esculpidas por la acción del agua de lluvia. Por extensión, karst o región kárstica se utiliza para designar un terreno de rocas constituidas principalmente por carbonato de calcio, que se disuelve lentamente por la acción del agua, de manera que configura un paisaje característico tanto en la superfície (formas exocársticas) como en el interior (formas endocársticas). Una gran parte de la Serra de Tramuntana está formada por unidades plegadas y dispuestas en forma de escamas superpuestas, compuestas por materiales calcáreos y margo-calcáreos, por lo que pueden ser alteradas por los procesos de carstificación. Las cuatro morfologías exocársticas principales que encontramos en la Serra son: las depresiones cársticas grandes, las pequeñas –llamadas dolinas-, los cañones cársticos (como por ejemplo, el torrente de Pareis y el del Gorg Blau) y los campos de lapiaz, que son los más abundantes, con rocas que presentan acanaladuras de aspecto cincelado, estrías, tubos, perforaciones, cubetas, concavidades, etc. Por otra parte, en la Serra de Tramuntana, hay dos morfologías endocársticas características: las simas y las cuevas. Las simas se encuentran en la parte superior del macizo calcáreo y drenan las aguas que llegarán al subsuelo en sentido vertical. Las cuevas se pueden ubicar también en la parte superior del macizo calcáreo o en la zona freática, donde se acumula el agua del subsuelo, que tiende a drenar horizontalmente por el interior del sistema cárstico hasta que sale al exterior a través de fuentes o surgencias.
Poco antes de llegar a un rotlo de sitja (círculo para el carboneo), justo a la derecha un pequeño cartel nos indica Es Camell, una singular formación rocosa que encontraremos a unos dos minutos del punto donde nos encontramos. Esta roca con sugerente forma de camello, o dromedario, o tortuga -todo depende de la imaginación de cada uno-, no ha sido modelado por ningún escultor. Ha sido el agua la que se ha encargado de erosionar la roca. La explicación es la siguiente: el dióxido de carbono presente en la atmosfera se combina con el agua de lluvia formando agua ligeramente ácida por su contenido en ácido carbónico que al caer sobre las rocas carbonatadas, transforma los carbonatos en bicarbonatos, que son más solubles y, por tanto, movilizables. Cada vez que llueve el agua disuelve parte de la Serra en un proceso lento pero sin pausas. Las formaciones rocosas que configuran el paisaje de los alrededores son estructuras que inicialmente fueron modeladas por el agua de lluvia cuando el macizo cárstico permanecía cubierto por el suelo. Al perderse esta capa por procesos de erosión las rocas quedaron expuestas y los agentes atmosféricos las volvieron a retocar conforme al clima variable que ha experimentado Mallorca en el pasado geológico reciente, generando estrías, acanaladuras, concavidades, etc. A pocos metros de Es Camell hay un mirador sobre las montañas de Lluc, que vale la pena visitar para poder contemplar el valle de Josafat, que va desde Son Amer hasta Ca S’Amitger.
Volvemos atrás hasta el punto donde nos habíamos desviado para seguir nuestro camino y enseguida vemos un rotlo de sitja (una base circular empedrada para el carboneo). Durante muchos años, las carboneras o sitges fueron utilizadas para obtener carbón a partir de la madera de las encinas y otras leñosas del bosque. A unos cinco minutos del rotlo de sitja llegaremos a una bifurcación: el camino de la izquierda nos conduciría a Es Pixarells, mientras que el de la derecha, que será el que seguiremos, nos llevará hasta la Cometa des Morts. Pasaremos por debajo de un pino carrasco (Pinus halepensis) con una malformación de origen desconocido, que popularmente se llama “escoba de bruja”. Las hojas apiñadas toman en conjunto una forma esférica que, en ocasiones, sirve de nido para especies como el búho chico (Asio otus) o el autillo (Otus scops). El camino desciende ligeramente para nivelarse al llegar a un pequeño valle llamado Cometa des Morts, que geológicamente corresponde a una dolina. Las dolinas son depresiones en forma de embudo ovalado o circular, no muy hondas, típicas de las áreas cársticas y producidas por la disolución de la superficie de los macizos cársticos o por desplome del techo de una cavidad. Este valle esconde abundantes cuevas naturales prehistóricas. El topónimo “des Morts” viene de los restos de enterramientos de la época talayótica que se descubrieron en el interior de una de las cuevas que se halla en la parte más baja del valle. Hace años esta dolina se aprovechó para cultivar olivos. Hoy en día, su abandono ha dado lugar al desarrollo de un pinar, abierto y soleado que permite el crecimiento de ejemplares de olivillo (Cneorum tricoccon), brezos (Erica multiflora), lentiscos (Pistacia lentiscus), de la omnipresente jara negra (Cistus monspeliensis) en medio de gran cantidad de carrizo (Ampelodesmos mauritanica). Estas plantas ofrecen a los pájaros un suministro abundante de frutos, semillas e insectos.
Para encontrar la cueva de Sa Cometa des Morts tenemos que seguir las señales que nos llevan por un sendero que se adentra en el encinar, y que nos conduce hasta su entrada. Geológicamente esta cueva es el sumidero, de la dolina en la que nos encontramos, por donde percola el agua de lluvia. Esta cueva era conocida desde el siglo XVIII y fue excavada en 1945 y 1948 por el padre Cristòfol Veny. En ella se encontraron dos fases de enterramiento. La primera se localizó en la cámara final, y correspondía a la Edad del Bronce. La segunda, que consistía en restos de inhumaciones en cal, se halló en la parte central de la cueva y correspondía a la Edad del Hierro. Actualmente los restos que se descubrieron están expuestos en el Museo del Santuario de Lluc y en el Museo de Mallorca. Para continuar nuestro itinerario, volveremos al camino que hemos dejado de momento. Pasamos por algunas curvas hasta llegar a la carretera. Seguimos hacia la derecha y a unos 50 metros en adelante veremos un camino ancho que baja por el antiguo camino llamado Camí Vell de Pollença a Lluc. Lo seguiremos y nos conducirá de retorno hasta el campo de fútbol donde termina el recorrido de este itinerario.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Volta a sa Moleta de Binifaldó

Dificultad:Baja
Distancia:9.185 m (itinerario circular)
Duración:3 h
Requisitos:El itinerario debe realizarse a pie

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En el itinerario de la vuelta a la Moleta de Binifaldó seguiremos el camino real, disfrutaremos de impresionantes paisajes cársticos; recordaremos los trabajos de nuestros abuelos en el bosque al lado de hornos de cal, rotlos de sitja (bases empedradas circulares utilizadas para hacer carbón) y barracas de carbonero. También veremos un bosque de encinas y pinos.

Etapas

Paseamos por debajo de los porches del Santuario de Lluc hasta que pasamos bajo el arco de un portal. Seguimos por un camino asfaltado paralelo al torrente. Unos pocos metros más adelante nos desviamos hacia la izquierda hasta llegar al campo de fútbol. Dejamos a la izquierda un puente de madera y seguimos por el antiguo camino real que unía Lluc con Pollença. Camino del rey o camino real era el nombre que se daba a la vía de comunicación principal en la época medieval. La primera referencia documental sobre este camino de Lluc a Pollença data del año 1337. Aparece en las actas de la orden militar del Temple. En 1914 este camino de herradura fue sustituido por un camino de carro. ¿Qué diferencia hay entre un camino de herradura y un camino de carro? Los caminos de herradura también se llamaban camins de tres pams (palmos), haciendo alusión a su anchura: unos 60 cm. Estos caminos permitían el paso de personas y animales de tiro con la carga en la espalda. Los caminos de carro son más amplios y miden de 2,5 a 3 metros de ancho. Como su nombre indica, permitían el paso de los carros.
Salimos a la carretera Ma – 10 (Andratx-Pollença) y vamos hacia la izquierda durante 120 metros hasta encontrar un camino asfaltado con los carteles de bienvenida a las fincas públicas de Menut y Binifaldó. Poco antes de llegar a las casas de Menut, a la izquierda del camino, vemos un horno de cal restaurado recientemente. La obtención de cal mediante el procedimiento de cocción de la piedra caliza es una técnica muy antigua. Se sabe que los romanos ya usaban hornos de cal para realizar este proceso. La cal líquida se ha utilizado desde antiguo para blanquear las paredes de las casas, en la construcción y también para usos terapéuticos e higiénicos. La localización del horno de cal venía determinada por la proximidad de las materias primas: piedra caliza y leña. Después de diez a doce días de quemar constantemente, las piedras se convertían en cal. El trabajo de calero era duro, pesado y también peligroso.
Avanzamos unos metros y nos desviamos del camino asfaltado para poder ver las casas de Menut. Se estructuran alrededor de un patio de una torre de defensa, catalogada como Bien de Interés Cultural. En los siglos XV y XVI, el miedo a los ataques piratas hizo que en algunas fincas se construyeran torres para protegerse de las posibles incursiones enemigas. Esta torre, que probablemente data del año 1599, es de planta casi cuadrada (6,40 x 6,30 m) y con muros inclinados en la parte baja. Uno de los edificios de las casas es actualmente el emplazamiento de un banco de semillas de planta autóctona. También hay un vivero forestal que se dedica a la producción de plantas destinadas a repoblaciones. Volvemos a la carretera y nos dirigimos hacia las casas de Binifaldó. A partir de ahora, el camino va ganando desnivel en un paisaje kárstico con encinas (Quercus ilex), bajo las cuales encontramos algunas matas (Pistacia lentiscus) y sobre todo, jara de Montpellier (Cistus monspeliensis), fácil de identificar porque las hojas son muy alargadas, tienen glándulas que le dan un aroma característico y hacen que se adhieran a los dedos. Continuamos hasta encontrar unos álamos (Populus alba), altísimos, que nos indican la llegada a las casas de Binifaldó.
La finca de Binifaldó, situada al pie del Puig Tomir, rodeada de viejas y frondosas encinas por un lado y campos de cultivo por otro, es hoy un Centro de Educación Ambiental. El topónimo Binifaldó marca claramente la existencia de una antigua alquería islámica, si nos referimos al prefijo bini-. Su etimología sería del árabe Beni Haldun, “hijos de Haldun”. En el reparto de la isla de Mallorca, tras la conquista de Jaume I, correspondió a la Orden del Temple. Desde el siglo XV la propiedad pasó por distintas manos, hasta que fue dada, en el año 1682, al Santuario de Lluc. Como la finca de Menut, Binifaldó pasó al Estado por expropiación en 1897. Actualmente es gestionada por el Gobierno de las Islas Baleares. Seguimos por el camino asfaltado hasta llegar al Coll des Pedregaret, donde encontramos una pared seca que delimita los terrenos de dos fincas. Saltamos la pared y seguimos a la derecha hacia Lluc por un sendero señalizado.
A partir de ahora y durante un buen tramo, seguiremos un sendero llamado Camí des Porxo, que atraviesa Es Bosc Gran, de pinos y encinas. Se pueden ver barracas y rotlos de sitja (bases empedradas de forma círcular para facilitar la combustión de leña donde se hacía el carbón vegetal). La mejor manera de explicaros cómo era el trabajo de un carbonero es usando sus propias palabras: “Nunca hemos sido ricos ni hemos tenido tierras. El trozo de bosque donde trabajábamos no era nuestro. Hablábamos con el dueño para elegirlo, alquilábamos tres o cuatro “quarteradas” (es una medida agraria equivalente a 7.103 m2) y buscábamos el mejor lugar para hacer la carbonera. Una carbonera es un montón de trozos de leña que poco a poco se transforman en carbón. Pocas veces bajábamos al pueblo. Las provisiones nos las traían los porteadores cuando venían a buscar el carbón [...]. La cocción duraba una semana o diez días. Durante este tiempo nuestra vigilancia era muy estricta. Un despiste y se podía quemar toda la leña. Esto, nos obligaba a una presencia constante en el lugar del trabajo. Empezábamos por San José, en primavera; continuábamos durante el verano y acabábamos por San Mateo. Así aprovechábamos el buen tiempo, llovía poco y no hacía frío.” (Terraza B, de Diago J: Sitges i carboners. Consejería de Educación, Cultura y Universiadades)
Seguimos el sendero y pasamos por al lado de los restos de un porche, que era utilizado como resguardo para los cerdos que se criaban al aire libre. Pronto nos cruzaremos con un camino ancho que debemos seguir hacia la derecha en sentido de subida hasta el Coll des Bosc Gran, desde donde disfrutaremos de una magnífica vista del puig Tomir. Fijaos en un arbusto de hojas puntiagudas agrupadas de tres en tres: es el enebro (Juniperus oxycedrus subsp. oxycedrus), muy preciado en medicina. El arbusto endémico conocido en Baleares como llampúdol bord (Rhamnus ludovici-salvatoris), dedica su nombre científico al archiduque Luis Salvador. Lo reconoceremos fácilmente porque sus hojas, con el margen dentado, son verde oscuro por el haz y verde claro por el envés. Otro endemismo emblemático de la Serra es la estepa joana, nombre con el que en Baleares se conoce al Hypericum balearicum. Tiene el margen de las hojas ondulado y, durante la primavera, las flores grandes de color amarillo destacan sobre el verde oscuro de la planta. Seguro que si paseamos a principios de verano nos pararemos junto a las preciosas flores blancas del mirto (Myrtus communis), arbusto asociado a muchas tradiciones y costumbres. Tiene las hojas brillantes dispuestas por parejas y sus frutos, los murtones, son comestibles. Seguimos siempre las indicaciones del sendero de gran recorrido GR-221 que nos devolverán hasta Lluc pasando por la ermita y el refugio de Son Amer.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Puig de Galatzó per Son Fortuny

Dificultad:Media/Alta
Distancia:9,9 km (ida y vuelta)
Duración:6 h
Requisitos:Se debe realizar a pie
Recomendaciones:Calzado cómodo. El recorrido tiene pendiente pronunciada en algunos tramos

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El Puig de Galatzó con sus 1.026 m de altura es visible desde muchos puntos de la isla. Este itinerario recorre una de sus vertientes y da la vuelta por la otra hasta llegar a la cima. Los paisajes que descubriremos nos hablan de historias muy diferentes: unas de leyenda, como la del Comte Mal y otras de aventuras, como la del astrónomo Francesc Aragó, testimonio de un tiempo en el que ser científico era una ocupación de riesgo.

Etapas

El recorrido transcurre por el término municipal de Estellencs y empieza en la entrada de la finca pública de Son Fortuny (km 97 de Ma-10), propiedad del Consell de Mallorca desde el año 1981. La pista forestal inicia un ascenso con fuerte pendiente y curvas continuas. Son Fortuny era una gran finca de montaña que se extendía por toda la vertiente norte del Puig de Galatzó. La finca pública de Son Fortuny incluye 280 ha de la antigua propiedad (possessió), en aquel tiempo la más grande de dicho término municipal. Las casas están en la zona privada de la antigua finca. Al cabo de unos 20 minutos de ascenso, llegamos a un rellano donde hay un depósito de agua para la lucha contra los incendios forestales. El camino que dejamos a la derecha llega hasta el refugio de la Coma d’en Vidal. Nosotros tomaremos el de la izquierda, que nos llevará hasta la Boal de Ses Serveres.
Enseguida nos encontramos en el área recreativa de Son Fortuny. En este claro, también podemos ver restos que ponen en evidencia el aprovechamiento que se hacía del bosque, como son un rotlo de sitja (base empedrada circular para hacer carbón) y una barraca de carbonero. Seguimos por la pista forestal que nos llevará hasta el refugio de la Boal de ses Serveres. El nombre de boal parece ser que hace referencia a la construcción adosada al refugio que se utilizaba como establo para el rebaño bovino y que actualmente está derruida. Después de una subida suave, en pocos metros nos quedará a mano izquierda el mirador de la Boal de ses Serveres. El camino a partir de aquí está un poco invadido por el carrizo (Ampelodesmos mauritanica) y al cabo de unos metros se convertirá en un sendero de montaña que transcurre pegado al peñal. No nos será muy difícil seguir los hitos de madera entre el carrizo, aunque hay que tener cuidado para no resbalar al pisar las hojas. A los 15 minutos llegamos a un rotlo de sitja que se encuentra casi colgado en el vacío. Es un buen lugar para pensar en cómo vivían los hombres y mujeres que trabajaban en los bosques de Tramuntana. Disfrutaremos también de una buena panorámica del municipio de Estellencs.
Después de una hora caminando en la que habremos dejado atrás encinas y pinos, llegamos al Pas de na Sabatera. Para llegar a la cima nos queda media hora, sólo tenemos que seguir los hitos. Aquí, si el día nos acompaña, tenemos una vista impresionante: al N, el pueblo de Estellencs y el mar; al NE, la mola de Planícia (920 m); al E, el valle de Superna, la mola del Ram (820 m) y los pueblos de Puigpunyent y Galilea; al SE, Palma; al S, el término de Calvià y Sa Mola del Port d’Andratx; al SO, la Moleta de s’Esclop (926 m); y al O, la Serra des Pinotells y la Moleta Rasa. Aquí podemos pararnos un momento y fijarnos en cómo ha ido cambiando la vegetación a lo largo de todo el recorrido. En los primeros tramos pasamos del denso encinar al paisaje típico de la montaña mallorquina. En los tramos finales, entre octubre y febrero, podemos ver el azafrán silvestre (Crocus cambessedesii) florido que crece entre las grietas de las rocas.
En la cima del Puig de Galatzó encontramos una cruz metálica y un vértice geodésico. Los vértices geodésicos se utilizaban como puntos de referencia para medir distancias y ángulos y, así, representar la superficie de la Tierra. En la vecina Moleta de s’Esclop, vivió durante un año el astrónomo rosellonés Francesc Aragó, quien se dedicaba a estas tareas. El 2 de mayo de 1802 el Bureau des Longitudes, con sede en París, encargó a dos astrónomos, uno de ellos Aragó, la medición del meridiano de París. Aragó llegó a las Islas el mes de marzo de 1807 y comenzó a realizar las triangulaciones necesarias para medir exactamente las distancias entre las Islas y la Península y obtener así la latitud del arco del meridiano. Aquella fue una época movida en Mallorca, ya que coincidió con el inicio de la guerra del Francés o de la Independencia Española (1808-1814). De repente, tras conocer la noticia del levantamiento, la presencia en la cima de S’Esclop de un francés que hacía señales con fuego y extraños instrumentos, resultó muy sospechosa. Enseguida fue acusado de espionaje. Por suerte para Aragó, tenía un amigo marinero que subió a la montaña para avisarle de las intenciones de la turba. Ambos bajaron y Aragó, vestido de campesino y hablando mallorquín, no fue reconocido por la expedición que iba a capturarlo. Sin embargo, no logró escapar de Mallorca, ya que al llegar a Palma fue encarcelado en el castillo de Bellver.
Uno de los señores de la finca Galatzó, el conde de Santa María de Formiguera, D. Ramón Burgués Zaforteza y Fuster, pasó a la historia como el Comte Mal. Cuenta la leyenda que el conde no dudaba en hacer matar o torturar a sus enemigos. En S’Argolla y en el Coll d’en Debades hay una roca con agujeros, donde se dice que se clavaba una barra de hierro para atar a los enemigos y torturarlos hasta la muerte. Parece ser que a S’Argolla llevaban a los nobles, mientras que los de condición social más humilde los colgaban en el Coll d’en Debades, llamado así porque si los prisioneros pedían clemencia, lo hacían en vano. “Cavando encontramos unas fosas, con huesos humanos y cal, uno aquí y otro allá, encontramos una hilera en la que había 10 ó 12 (…), era el cementerio de Galatzó, de las personas que mataba el Conde, que ordenaba matar” (Caminos y paisajes. Gaspar Valero i Martí) Los dueños de Galatzó tenían dificultades en ocasiones para reclutar gente que quisiera trabajar en la finca por el miedo que tenían. Según la leyenda, el Comte Mal cabalga solo con su caballo verde por las montañas de Galatzó. Cuentan que en las noches de noviembre, cuando se oye soplar el viento y el ruido de los animales desde las montañas, se puede sentir la presencia del Comte Mal. Parece ser que su padre quiso imponer el dominio feudal y jurisdiccional a los habitantes de Santa Margalida. Por dicho motivo, el conde heredó una situación complicada y debido a su carácter soberbio y a actuaciones desafortunadas se ganó el sobrenombre de Comte Mal. Acabó siendo desterrado del pueblo. Finalmente, el Comte se puso al servicio del rey y así pudo recuperar su prestigio y linaje. Bajamos del Puig de Galatzó y volvemos por el mismo camino hasta el Pas de na Sabatera. De aquí, giraremos a la izquierda en dirección al Pas des Cossis, que nos llevará en unos 55 min de vuelta al área recreativa de Son Fortuny.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Camí de la coma des Cairats

Dificultad:Baja
Distancia:4.1 km (solo ida)
Duración:1 h
Requisitos:Se debe realizar a pie

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Itinerario que nos permitirá ver una muestra de los numerosos elementos de elevado interés etnológico y cultural por los que destaca la finca pública de Son Moragues (Valldemossa). El camino que atraviesa el bosque des Cairats, era antiguamente usado por carboneros, caleros y neveros que vivían y trabajaban en Son Moragues. El antiguo camino de carro partía de delante las casas de Son Gual y continuaba hasta la Font des Polls y la casa de neu (instalación para recolectar y almacenar nieve) de Son Moragues.

Etapas

Son Moragues está situada en las estribaciones occidentales del Teix, donde encontramos el Puig des Caragolí, el Puig des Boixos y el Puig Gros, todos ellos de más de 900 metros. Actualmente forma parte del conjunto de fincas públicas de las Islas Baleares. En 1979, Son Moragues pasa a titularidad pública, a manos del ICONA, que en 1984 la cedió al Gobierno autonómico. En 1981, Son Moragues fue declarada monte de utilidad pública e incluida dentro del Catálogo de Montes del Estado. La finca fue protegida para garantizar la conservación de este ecosistema declarándola ANEI mediante el Decreto de encinares protegidos y fue incluida dentro del Paraje natural de la Serra de Tramuntana. La finca ha tenido un uso ganadero y cinegético tradicional hasta 2001 que fue declarado refugio de caza. Actualmente la finca es una de las más visitadas por excursionistas de la Serra de Tramuntana y se han recuperado las actividades de educación ambiental para escolares. La finca dispone actualmente de un refugio situado a una hora y media de camino a pie.
Empezamos nuestro itinerario ante las casas de Son Gual en la calle de Hungría. Seguimos la calle que nos lleva hasta la parte alta del pueblo. Después de un algarrobo bien grande en medio de la calle encontramos una pista de tierra a la izquierda que nos lleva hasta la barrera de Son Moragues. Diez minutos y ya estamos ante la barrera. La saltamos por los escalones de piedra situados a su derecha y entramos así en el encinar de la coma des Cairats. El ambiente que nos rodea es el típico de bosque de encinas (Quercus ilex) húmedo y sombrío. Enseguida encontramos muestras de actividad humana. Antes del uso generalizado del gas y el petróleo, la fuente de energía que se utilizaba era el carbón. El carbón se obtiene de la combustión lenta y con poco oxígeno de la leña. El resultado es un producto ligero, con mucho poder calórico y que se conserva inalterable; era por tanto muy buena opción. Los carboneros transformaban la leña en carbón en los bosques y después la bajaban a vender al pueblo. Arrendaban al señor de la possessió (al propietario de la finca agrícola) el ranxo o parcela de bosque de donde podrían sacar la leña y construir el rotlo de sitja. Nos referimos a las bases empedradas circulares donde se amontonaban los trozos de leña para quemar. Colocaban la base de piedras dejando canales por donde pudiera circular el aire suficiente para quemar la leña pero sin que se consumiera del todo. La leña se colocaba siempre de la misma manera: los troncos más gruesos tumbados en medio y los troncos más delgados en posición vertical -cuanto más finos más en el borde iban-. Sobre la leña se ponían haces de carrizo o ramas de encina y a continuación una capa de tierra bien pisada para que no quedara ninguna respiradero. En el centro se dejaba un agujero, el ojo de la carbonera que hacía de chimenea, por donde se encendía y se alimentaba el fuego unas seis veces cada día para mantener los rescoldos. Mientras la carbonera ardía no se podía dejar sin vigilancia, ya que si quemaba mal se podía quemar toda la leña o cocerse más de una parte que de otra. Por eso junto al ella, los carboneros construían sus cabañas. Eran construcciones muy sencillas de pared seca y techo de carrizo. La única apertura era la puerta que se orientaba hacia el rotlo para poder velar la carbonera. La cocción duraba entre una semana o diez días.
En la subida hacia la Font des Polls podemos ver tres hornos de cal. A menudo para completar los ingresos, los carboneros construían cerca de la carbonera un horno de cal. Sólo se necesitaba la presencia cercana de piedra caliza (piedra viva). El horno se empezaba cavando un hoyo de forma circular, llamado olla, de unos dos metros de profundidad y unos seis de diámetro. Después se forraba el interior con piedras, tapando las juntas del interior con barro. La olla sobresalía del suelo como un muro grueso, llamado cintell, en el que se integraba una pasarela y una puerta para facilitar la carga del horno. Las piedras para convertir en cal se iban colocando en el interior de la olla en círculos concéntricos, disminuyendo el diámetro hasta que quedaba una construcción parecida a un pan de higo. Como en las carboneras, también se dejaba un hueco en medio para hacer de chimenea. El montón de piedras se tapaba con una capa de barro de cal que dejaba respiraderos para una mejor cocción. El horno se alimentaba con ramas de leña demasiado delgadas para hacer carbón a través de la chimenea y de una apertura que se dejaba en la parte inferior de la fachada del horno. El fuego se debía mantener constante diez o doce días. Para hacer todo este trabajo eran necesarias de tres a seis personas. El fuego transformaba la piedra viva (CaC03) en cal viva (CaO). La cal viva se mezclaba con agua obteniendo un material blanco que utilizaba para blanquear las paredes de las casas cada año.
Siguiendo por la pista y tras varios zigzags, podemos recuperar el aliento en el área recreativa de la Font des Polls. La Font des Polls es una fuente de mina. El agua se canalizaba desde el manantial subterráneo, construyendo canales con la mínima pendiente necesaria para que pudiera salir con la fuerza de la gravedad. Rodeando la fuente observamos varios chopos (Populus nigra) que dan nombre a la fuente. Los podemos encontrar también en manantiales, charcas, torrentes y otras fuentes de la Serra porque es un árbol exigente en demanda de agua.
Continuamos nuestro ascenso y, tras dejar una alberca a la izquierda, llegamos al antiguo porche de los neveros habilitado como refugio. Unos metros más arriba del refugio se encuentra la casa de neu. Con este nombre se designa a una instalación similar a un pozo, con muros y bancales a su alrededor. Estos muros servían para hacer de tope y poder recolectar la nieve y el pozo para almacenarla. Hasta hace relativamente poco tiempo, en Mallorca, la nieve fue un producto sumamente valorado. El hielo se utilizaba para conservar los alimentos y para hacer helado. ¡En aquel tiempo no había neveras! Tras las primeras nevadas importantes, los neveros subían a los lugares donde se encontraban las cases de neu. Los neveros recogían la nieve acumulada en los bancales de los alrededores y la tiraban dentro del pozo a través de la puerta y de los cuatro ventanucos de los lados. Luego bajaban a prensar bien la nieve y la tapaban con carrizo, para que se conservase todo el verano. Después cortaban y transportaban con bestias las barras de hielo hasta los puntos de venta. Aquí termina nuestro itinerario, volveremos a Valldemossa por el mismo camino.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Pujada al puig Tomir

Dificultad:Alta
Distancia:12.5 Km (ida y vuelta)
Duración:5 h
Recomendaciones:Hay que estar en buena forma física, ir bien calzado y llevar agua. Seguid siempre las señales. Si hay riesgo de niebla, no os aventuréis, ya que es muy fácil perder la orientación
Temática:Paisajística, flora y fauna

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El ascenso al Puig Tomir está señalizado como“Es Puig Tomir”. Con la subida hasta los 1.103 metros del puig Tomir (Escorca) comprobaremos el relieve escarpado de nuestras montañas. Canchales, acantilados, vestigios de la época de recolección de nieve para hacer hielo, pequeños arbustos espinosos de forma almohadillada, buitres, halcones, magníficas vistas ..., hacen de esta ruta una de las más emblemáticas del Paraje natural de la Serra de Tramuntana.

Etapas

Llegada al Coll des Pedregaret: Paseamos por los porches del Santuario de Lluc hasta que encontramos un portal con un arco bajo el que pasamos. Empezamos nuestra ruta por el camino asfaltado con el torrente a mano izquierda. Unos pocos metros más adelante nos desviamos hacia la izquierda hasta llegar a un campo de fútbol. Dejamos a la izquierda un puentecito de madera y seguimos por el antiguo camino real, que unía Lluc con Pollença. Caminamos durante un rato hasta que salimos a la carretera Ma-10 (Andratx - Pollença) y con precaución vamos hacia la izquierda durante unos 120 metros hasta que encontramos los carteles de bienvenida de las fincas públicas de Menut y Binifaldó. Una vez dentro de la finca, recorremos el camino asfaltado entre encinas y rocallas, llegamos a a las casas de Menut, las dejamos a la derecha y continuamos hasta llegar al centro de educación ambiental de Binifaldó. Lo dejamos a mano izquierda y sin abandonar el camino, una vez pasadas dos curvas marcadas llegamos al collado llamado Coll des Pedregaret. Al acabar el asfalto giramos a la izquierda siguiendo un sendero que está señalizado. Desde el Coll des Pedregaret hasta la cima El sendero bordea una pared con rejilla hasta que llega a un punto desde donde se ve un impresionante canchal. Entonces giramos hacia la derecha y ganamos rápidamente altitud por un camino que serpentea entre los últimos pinos y encinas. Cuando el camino sale del bosque asciende con una fuerte pendiente y siempre con el canchal presente a la izquierda. La ruta lo atraviesa por su parte más alta. Tenemos que seguir siempre las marcas de pintura roja y los hitos de piedra, que nos conducirán a un collado donde se ha instalado un cable metálico que sirve como pasamanos y que nos facilitará el paso. Seguimos el trazado de otro canchal estrecho y empinado. Llegamos a un lugar que parece cerrado por las rocas. La única alternativa es trepar por ellas con la ayuda de unas asas metálicas. Después de este paso, seguimos la cresta y el recorrido marcado por los hitos de piedra nos conducirá hasta la cima.
Podemos comprobar como las condiciones climáticas cambian poco a poco desde la base hasta la cima del monte, donde las temperaturas son más bajas, nieva con frecuencia y los vientos pueden ser más fuertes. La vegetación refleja estos cambios. Las plantas de lugares secos y cálidos las encontramos en la base de las montañas, y las que son de ambientes fríos y húmedos están en las partes altas. De manera esquemática, en las montañas se pueden diferenciar tres pisos o comunidades que caracterizan esta heterogeneidad climática: el piso de los acebuches y pinares, el piso de los encinares y el piso culminal con formaciones almohadilladas espinosas típicas de las formaciones xeroacánticas. A medida que subimos, el bosque desaparece, dada la imposibilidad de constituir masas forestales densas en lugares con relieves abruptos, suelo escaso y fuertes vientos. La subida es una buena ocasión para ver sobre el terreno la transición del pinar-encinar a la vegetación de alta montaña. Al salir del bosque, podemos oler el fuerte aroma de las hojas alargadas de una planta llamada popularmente brutònica (Teucrium asiaticum), que, a pesar de su nombre científico, es un endemismo de Mallorca y Menorca. Y en otoño, entre las grietas de las rocas, veréis las flores blancas con líneas violáceas del azafrán silvestre (Crocus cambessedesii) también endémica de Mallorca y Menorca.
Si tenemos suerte, podremos admirar el vuelo del ave más emblemática de la Serra: el buitre negro (Aegypius monachus). Es el ave más grande de Europa, con una envergadura de dos metros y medio y un peso que puede llegar a los ocho kilogramos. Hace los nidos con ramas, encima de pinos, muy cerca del mar. A principios de la década de los ochenta, la población de esta ave estaba constituida únicamente por poco más de una veintena de ejemplares. Uno de los motivos de la reducción del número de buitres es el uso del veneno en el campo para eliminar las alimañas. Esta es una práctica ilegal y muy peligrosa para la conservación de la fauna. Actualmente, el uso del veneno está tipificado como delito en el Código penal, y aún así se continua usando de manera ilegal. El veneno, una vez que está en el medio, entra en la cadena alimentaria y puede afectar al resto de especies. Para recuperar la población de buitres, se puso en marcha un plan de conservación y gracias a estos esfuerzos, la población mallorquina de buitres se ha incrementado notablemente. El buitre negro es todo un símbolo de la conservación de nuestra tierra. Disfrutaremos de un auténtico espectáculo si conseguimos ver cómo un halcón peregrino (Falco peregrinus) caza un ave en vuelo lanzándose sobre la presa a una velocidad que puede alcanzar los 320 km /h. En esta zona nidifica un pequeño halcón del tamaño de una paloma de color rojizo con las partes inferiores de color crema que vira hacia el oscuro: el cernícalo (Falco tinnunculus).
Por encima de los 1.100 metros, la comunidad vegetal que encontramos está formada por plantas bajas y diseminadas, con presencia de arbustos compactos que aprovechan todos los lugares donde es posible arraigar. La competencia por el espacio puede ser feroz, y sólo las plantas mejor adaptadas al viento, al frío del invierno, al calor, a los suelos pedregosos y la fuerte radiación del verano, podrán enraizar y sobrevivir. No es extraño que haya una proporción muy elevada de especies endémicas de las Baleares (que no encontraremos en ningún otro lugar del mundo) que han evolucionado a lo largo del tiempo y se han adaptado a las condiciones propias de nuestras montañas. De este grupo de especies, podemos destacar dos con forma almohadillada espinosa que se conocen popularmente como coixinets de monja (almohadones de monja). Son el eixorba-rates blanc y el eixorba-rates negre (Teucrium marum subsp. occidentale y Astragalus balearicus). Estas dos especies son un ejemplo de convergencia evolutiva, es decir, se parecen externamente pero no son de la misma familia. Esta convergencia evolutiva hacia formas almohadilladas redondeadas espinosas hace que la planta esté más protegida de los vientos fuertes y de los herbívoros. Podemos comprobar como la zarzaparrilla cuando crece en las cimas (Smilax aspera subsp. balearica) también adopta esta forma redondeada. Las dos especies vegetales almohadilladas espinosas se diferencian por las flores y por otras características: el eixorba-rates blanc (Teucrium marum) es una planta labiada, más blanquecina y las espinas que tiene son formaciones laterales de las ramitas. El eixorba-rates negre (Astragalus balearicus) es una planta leguminosa, tiene un color verde oscuro y las espinas son el eje central endurecido de las hojas.
Una vez en la cima, podemos llegar a las ruinas de las cases de neu (una instalación utilizada para recolectar y almacenar la nieve que después se comercializaba). El pozo es una sima natural a la que le han añadido las paredes de piedra sin argamasa. Aunque hoy día está recubierto de hiedra, es inevitable rememorar el esfuerzo infatigable de los antiguos neveros. En un tiempo en que no había neveras, la población sacaba provecho de la nieve. Nuestros tatarabuelos aprendieron a guardarla cuidadosamente en los pozos de nieve para utilizarla en usos sanitarios y refrescarse durante los días calurosos de verano. En el camino de regreso, seguimos a la inversa la misma ruta que hemos hecho durante la ascensión. ¡Hay que ir con cuidado al bajar por los tramos más empinados!

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Camí de la coma de Binifaldó

Dificultad:Baja
Distancia:4.6 km (ida y vuelta)
Duración:2 h

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Paseando por el camino de la Coma de Binifaldó conoceréis tres de los hábitats más representativos del Paraje natural de la Serra de Tramuntana: el pinar, el encinar y el olivar. El camino comienza en un pinar abierto y soleado, con un sotobosque rico y abundante, luego entra dentro del encinar más sombrío y húmedo, y termina en el olivar de Binifaldó.

Etapas

El itinerario comienza en el área recreativa de Menut II, a la altura del km 16,4 de la carretera Ma-10 de Andratx a Pollença, a la izquierda de la carretera si vas en dirección Lluc-Pollença. Una vez que estamos en el área recreativa y situados de cara a la carretera, debemos dirigirnos hacia la derecha para ir a buscar un puente. Pasamos por debajo hasta el otro lado de la carretera. Es necesario que nos fijemos que a mano izquierda empieza un camino de tierra ancho: es el inicio del camino de la Coma. Seguimos este camino en un entorno vegetal abierto dominado por pinos. Los pinares tienen un rico estrato arbustivo, donde, además de la mata (Pistacia lentiscus), llaman la atención especies que tienen una floración llena de color y de aromas. Abunda la jara negra (Cistus monspeliensis), de hojas estrechas y pegajosas, el brezo (Erica multiflora), de flores rosadas en forma de campana, y el inconfundible romero (Rosmarinus officinalis). Y si nos dejamos guiar por el olfato, seguro que reconoceremos uno de los arbustos más emblemáticos de la cultura mediterránea, el mirto (Myrtus communnis), utilizado por los griegos como símbolo de amor y paz. El nombre de Myrtus deriva del griego myran, que significa 'perfume', porque tanto las hojas como las flores blancas de principio de verano son muy aromáticas.
El camino llega a una bifurcación donde veremos la fuente de la Coma. Es un ejemplo de fuente de mina, una galería de captación de agua que tiene su origen en las galerías subterráneas construidos por los musulmanes, que vivieron en estas tierras en tiempos de la antigua Mayurqa. El topónimo Binifaldó marca claramente la existencia de una alquería islámica, si nos atenemos al prefijo árabe Bini-. Su etimología sería Beni Haldun, 'hijos de Haldun'. En un clima como el de Mallorca, donde las épocas de sequía son bastante importantes, la necesidad de obtener agua y almacenarla era y es de vital importancia. Por ello, en la Serra, son bastante comunes las construcciones para obtener agua. Se empieza perforando una mina con una pendiente adecuada para poder encontrar el acuífero u ojo de la fuente. Éste se protege con una pared y se cubre con losas o con una bóveda de piedra en seco. Su principal misión consiste en aguantar el terreno de los alrededores y de encima para garantizar que la fuente no se cubra de tierra y que el agua no salga al exterior. La mina es la parte más importante de la construcción, ya que es el nexo de unión entre el ojo de la fuente y el exterior. La profundidad de la galería para captar agua depende de la distancia donde se encuentre el ojo de la fuente. Hay que tener en cuenta que el agua de esta fuente no es potable. En las fuentes solía haber una pila para abrevar el ganado. Y si había suficiente agua, se construía una canaleta de barro, de piedra o de obra que conducía el agua hasta una alberca.
Apenas pasada la Font de la Coma, veremos que el camino se bifurca. Debemos desviarnos un momento de nuestro itinerario. Si seguimos la opción de la derecha, nos conducirá hasta una balsa artificial que se llena a partir del torrente de Binifaldó, conocida como el Pantanet de la Coma. Se construyó con cenizas, convenientemente cubiertas e impermeabilizadas, y se emplea para la extinción de incendios. En la balsa encontramos una importante colonia de ranas (Pelophylax perezi), y si vamos con cuidado los podremos ver sobre todo en primavera y verano ocupando las aceras. A la más pequeña señal de peligro, las ranas se sumergen haciendo un "plop" característico. La rana es el anfibio más abundante y extendido en las Islas Baleares, ya que por sus costumbres diurnas, ruidosas y gregarias no pasan desapercibidos. Son de color verde o pardo, e incluso el color puede variar en un mismo individuo con el tiempo. Tienen la piel lisa y los miembros largos, los cuales le facilitan desplazarse a grandes saltos.
De vuelta a la fuente y, a partir del refugio de la Coma, el camino inicia una subida y el encinar empieza a ser dominante. No hace muchos años, con la elaboración del carbón en los encinares se aprovechaba en gran medida la leña. Las bases circulares empedradas que se pueden ver a mano derecha después de unas curvas son la huella de los carboneros. Sentados junto a ellas y la cabaña, nos podemos imaginar cómo era tiempo atrás este lugar.
Por estos lugares, aunque sea difícil, si no hacemos mucho ruido podremos ver algunos de los mamíferos carnívoros de la zona: la comadreja (Mustela nivalis) o la marta (Martes martes). Ambos mustélidos tienen un cuerpo alargado con pelo corto y coloración variable, según la especie. La comadreja habita sobre todo en zonas agrícolas como olivares con presencia de márgenes o montones de piedras, donde hace sus madrigueras. En cambio, la marta es una especie más propia de las zonas montañosas, aunque en los últimos años está sufriendo una fuerte expansión hacia el interior y sur de la isla. En ocasiones, aunque no los podamos observar, podremos constatar su presencia a partir de sus excrementos, que suelen dejar los caminos por donde pasamos. Los colocan estratégicamente, de manera que si uniéramos todos los puntos donde se ubican se delimitarían los territorios de los machos dominantes y, mediante las señales olfativas que desprenden, se comunicaría al resto de miembros de la especie que aquel territorio ya está ocupado.
A medida que subimos, el encinar se aclara para terminar en unos antiguos campos de cultivo de olivos, donde veréis las casas de Binifaldó entre el Puig Tomir y la moleta de Binifaldó. Este campo se le conoce como los Sivellins de Binifaldó, haciendo referencia a la variedad de olivo que hay sembrado. Este olivo tiene la característica de hacer la aceituna muy buena, y aunque sea relativamente pequeña, es de sabor exquisito, pero a la hora de sacar aceite, el rendimiento es muy bajo. Seguimos hasta llegar al Camí Vell de Lluc a Pollença, donde giramos a la derecha para ir en dirección a las casas de Binifaldó. Antes de llegar, veremos a la derecha del camino la encina de En Pere, un árbol catalogado como singular que durante más de 500 años que ha ofrecido su buena sombra a trabajadores, caminantes y, hoy a excursionistas. Justo pasada la encina podemos contemplar una buena panorámica de algunas de las montañas más representativas de la Serra, de izquierda a derecha, identificamos el Puig d'en Galileu, el Puig de Massanella, el Puig Major, el Puig Roig, el Puig Budell y, finalmente, el Puig Caragoler de Femenia. Volvemos al punto de partida por el mismo camino, disfrutando, ahora ya de bajada, de los diferentes ambientes que hemos descubierto en este itinerario.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Itinerari de Cúber a Biniaraix

Dificultad:Media
Distancia:10.7 km (sólo ida)
Duración:2 h
Requisitos:Se debe de realizar a pie

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El embalse de Cúber se encuentra a 750 metros de altitud y está rodeado por las montañas más elevadas de la Serra de Tramuntana. Antiguamente, fue un valle fértil donde se cultivaba el mejor trigo candeal de la isla. Ahora es un lugar inmejorable para escuchar las voces antiguas de nuestras montañas. El barranco de Biniaraix es una de las maravillas paisajísticas de la Serra de Tramuntana. La valía paisajística, natural, histórica y cultural de este entorno ya se ha reconocido institucionalmente con la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de monumento. El itinerario discurre por el GR-221 y está señalizado.

Etapas

Iniciamos el recorrido en la barrera de entrada de la finca pública de Cúber, que encontraremos aproximadamente en el kilómetro 34 de la carretera Ma-10 de Andratx a Pollença. La finca se encuentra en el ámbito del Paraje natural de la Serra de Tramuntana y forma parte del LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) Cimals de la Serra y por ello, está incluido dentro de la Red Natura 2000. Una primera mirada desde la barrera nos descubre un paisaje austero. Lo que nos llama la atención sin duda es el embalse, que ocupa casi todo el llano, rodeado por el morro de Cúber (951 m) a la izquierda, el Puig de sa Rateta (1113 m) enfrente y la Serra de Cúber a la derecha. Nuestro camino continúa hacia la derecha, hacia el encinar, después debemos girar a la izquierda, siguiendo el camino, hacia el Puig de l'Ofre (1.093 m), que queda al fondo. Acercándonos a las rocas de la ladera de la Serra de Cúber podemos apreciar la huella de la erosión cárstica. El karst es una forma de relieve originado por la meteorización química de rocas carbonatadas, fundamentalmente calizas. Las calizas son unas rocas sedimentarias constituidas de forma mayoritaria por carbonato de calcio, que es soluble en agua. El dióxido de carbono presente en la atmósfera se combina con el agua de lluvia para formar ácido carbónico. Cuando la lluvia cae sobre las rocas carbonatadas, el ácido carbónico disuelve los carbonatos en bicarbonatos, y los arrastra de manera que dejan unas marcas que dibujan figuras extrañas, estrías, regatas y grietas que se agrupan en el nombre genérico de lapiaz y se conocen popularmente como rellars o esquetjars. Así, cada vez que llueve se disuelve parte de la sierra en un proceso muy lento. Las grietas de las rocas son colonizadas por plantas capaces de vivir con muy poquita tierra, como por ejemplo el polipodio (Polypodium cambricum) y la doradilla (Ceterach officinarum). Acercaros para conocerlas.
Si ahora miramos hacia nuestra izquierda, podemos observar que al otro lado del embalse hay una caseta que está tan cerca del agua que se refleja en ella. Se trata del refugio de Cúber, adaptado para hacer pequeñas estancias. Una vez que dejamos atrás el refugio de Cúber, a la izquierda atravesamos un portillo que nos deja fuera de la finca pública. Continuamos el camino marcado del GR-221. Aquí el valle se estrecha y se hace más evidente el uso antiguo que se daba a estas tierras, como es el caso de los cultivos en los bancales al pie de la Rateta y Na Franquesa. Ahora están invadidas por el carrizo, pero no hace mucho eran productivos campos de cereales. El pla de Cúber, donde nos encontramos, ha sido habitado desde antaño, tal como lo demuestran los yacimientos prehistóricos en las inmediaciones de la cueva del torrente de Cúber y el poblado talayótico de Almallutx. De hecho, el topónimo Cúber, que antiguamente aparecía con la grafía Qulber, es anterior al tiempo de los árabes. Tras la conquista de Mallorca por el rey Jaume I, una extensión de ocho yugadas de la propiedad de Cúber, fue otorgado a Berenguer Ferrer de Barcelona y las siete restantes a Marí Ferrandi, militar del infante de Portugal. Una yugada es una medida superficial agraria que equivale a la extensión de tierra que una pareja de bueyes puede arar en un día (aproximadamente 11, 36 hectáreas). Desde estos primeros tiempos, se sembraba sobre todo trigo, así como cebada y avena. Además, había olivares, encinares y matorrales. A finales del siglo XVI, Cúber era un gran latifundio ganadero que durante el verano recibía muchos rebaños de ovejas procedentes del Pla de Mallorca. El embalse de Cúber se construyó entre abril de 1970 y junio de 1971, y la finca pasó a ser propiedad pública en 1988 a fin de proteger la cuenca del pantano. Actualmente, la gestión de la finca pública corresponde al Gobierno de las Islas Baleares, mientras que la compañía municipal de Palma EMAYA es la encargada de gestionar y mantener el embalse.
Continuamos el camino claramente visible y pasamos por delante de las casas de Binimorat para llegar, en unos diez minutos, al Coll de l'Ofre. Desde aquí, si volvemos la vista atrás veremos una espléndida panorámica del embalse con el Puig Major al fondo. No debemos olvidar mirar de vez en cuando hacia el cielo, porque si vamos ensimismados, mirando hacia el suelo, quizás nos perderemos un espectáculo precioso: el vuelo silencioso del buitre negro. El buitre negro (Aegypius monachus) es la rapaz más grande de Europa, con unos 100 centímetros de longitud y 250 de envergadura. Suele pesar unos ocho kilos, pero puede llegar a los doce. El color del plumaje es totalmente negro, más intenso en los ejemplares jóvenes y de color chocolate en los adultos. La cabeza y el cuello tienen un plumón claro. El pico es muy robusto y grande. Es una especie muy longeva, que puede llegar a los 40 años. Parece que cuando forman una pareja viven juntos hasta que uno de ellos muere. Normalmente, anidan sobre la copa de un pino (Pinus halepensis), en una plataforma de ramas que construyen ellos mismos. Aunque no nidifica por estos lugares, sí que es un visitante habitual, tal vez porque hay restos de animales -cabras u ovejas muertas- que le sirven de alimento.
Desde el Coll de l'Ofre el camino de herradura baja dibujando varias curvas y en unos 15 minutos nos lleva al Pla de l'Ofre. Cruzamos la barrera y entramos así en la parte más espectacular de la excursión: el barranco de Biniaraix. Desde aquí, el camino aparece empedrado y escalonado (¡casi 2.000 escalones!), De modo que configura una de las obras de ingeniería vial popular más impresionantes de Mallorca. El barranco es un cañón cárstico orientado hacia poniente y modelado por la acción de las aguas. Está delimitado por el Puig des Cornadors al sur y la Serra de Son Torrella al norte. Esta era la vía principal de comunicación del valle de Sóller con los valles del Ofre, Cúber, Orient o el Santuario de Lluc. A derecha e izquierda del camino, otra maravilla: una serie de bancales adornados de olivos, testigo de la tenacidad y dedicación de las personas que han poblado la Serra a lo largo de los siglos. El camino daba acceso a todos estos campos abancalados y sus cultivadores lo utilizaban para bajar la aceituna.
Los bancales son muros de piedra sin argamasa que sirven para obtener superficies horizontales en lugares con fuerte pendiente como las laderas de las montañas de la Serra de Tramuntana. Así, nuestros antepasados consiguieron lugares más planos y apropiados para cultivar el olivo. La importancia de los bancales es doble: por un lado, el indudable valor histórico y paisajístico y, por otro, su papel a la hora de retener el suelo y evitar la erosión. Su disposición no es aleatoria, sino que es fruto del conocimiento de los rasgos físicos de un lugar (pendiente, litología, red hídrica...), y, asociadas a ellos, se construían también estructuras para canalizar el agua de lluvia con la finalidad de evitar que se estropeara las tierras de cultivo, como las acequias, los albellons y los caminos empedrados. Las acequias son excavaciones largas y estrechas revestidas de piedra sin argamasa que recogían el agua a los pies del bancal y la drenaban hacia el torrente principal. Los albellons son galerías subterráneas que se construían en los lugares donde el agua tenía tendencia a encharcarse. Primero retiraban parte de la tierra y colocaban una capa de piedras con el fin de favorecer el drenaje. Luego volvían a poner la tierra encima y ya estaba lista para cultivar. Los caminos empedrados son los más elaborados de los que podemos ver en la Serra y evidencian que en un tiempo fueron una importante vía de comunicación. El empedrado no suele ser continuo a lo largo de todo el camino, sino que suele presentarse en los tramos de mayor pendiente o en lugares donde la fuerza del agua de lluvia puede causar más problemas. La función del empedrado es básicamente asegurar la permanencia de los caminos: por una parte al favorecer la infiltración del agua, reduce el caudal, y por otra el agua de lluvia no estropea el trazado tan fácilmente como lo haría en un camino de tierra.
Con el tiempo los bancales se han convertido también en un refugio para especies animales y vegetales. Las cavidades y fisuras que quedan entre las piedras proporcionan refugio a un gran número de vertebrados, como los dragones y las comadrejas, y de invertebrados, algunos de ellos endémicos, como el caragol de serp (Iberellus balearicus). Los endemismos animales provienen de especies que colonizaron las islas desde los continentes circundantes y que evolucionaron aislados, o sea, sin establecer ningún contacto con especies continentales. También encontramos algunas plantas que fijan sus raíces en los espacios que quedan entre las piedras de los muros. El camino del barranco nos deja finalmente en el bello pueblecito de Biniaraix.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Camí de ses Basses de Mortitx

Dificultad:Baja
Distancia:11,3 km (ida y vuelta)
Duración:5 h
Requisitos:Debe realizarse a pie
Recomendaciones:-

Color:   

Durante el camino hacia Ses Basses pasaremos por las viñas de Mortitx, por su extenso olivar y por un paisaje rocoso y abrupto donde tendremos la sensación de encontrarnos en un extremo del mundo, lejos del ajetreo y de la civilización. Todo ello, rodeados por la belleza salvaje de este lugar. La finca pública de Mortitx es uno de los espacios más valiosos del Paraje natural de la Serra de Tramuntana. Esta finca (explotación agrícola) se encuentra en el extremo costero más oriental del municipio de Escorca.

Etapas

(English)

Your excursion begins at the entrance to the Mortitx Estate, which is located at km 10.9 of the Andratx-Pollença highway (Ma-10). If you are coming from Lluc, the path will be on your left. Once you have passed a tennis court, turn left. You will soon leave behind on the left the winery that produces Mortitx wine. After passing alongside the stocks of cabernet sauvignon, you will come to a barrier with a wooden ladder, to enter the public estate. Awaiting you is a long uphill trail on a dirt path. But take heart, the goal will be well worth the hike! Now look to the left, where you will see a striking olive tree. How old do you think it is? Very old! The fact is, the olive production tradition at the Mortitx Estate dates back many centuries. This particularly goes for the Empeltre olive variety, which was brought to the island by King Jaume I following the conquest. Because the scions of these olive trees do not take root easily, they must be grafted (empeltar, in Catalan) to grow, hence the variety’s name, “Empeltre”. These olive groves form an invaluable part of the landscape of the Serra de Tramuntana that cannot be abandoned. For this reason, as you can see, measures have been taken for their recovery.
As you continue along the trail, you will pass by a reservoir. Higher up, there is another one. The construction of dams in the Torrent de s’Hort des Molí (stream) during the 1970s made it possible to build these two reservoirs. Though located within the limits of the public estate, they are privately owned. Both of these reservoirs have a canal system to channel the waters to the cultivated fields of the Sementer Pla and S’Hort des Cirerers. If you look out further, on the right you will see the S’Hort des Molí gardens. Despite the name of this place, des Molí (meaning, “of the mill”), no remnants of any hydraulic device of this sort have ever been found here. At some point, there was most probably a water mill here, which disappeared long ago. Growing in this garden is a cherry variety known as the sarró, which is much smaller than the typical Mallorcan cherry and ripens far later. When eating these cherries, the pits come out very clean. The springtime offers a magnificent show of colours, as these trees boast their blossoms.
Past the reservoirs, the climb will become a bit steeper, and any excuse will be a good one to stop and rest. If you look up and see a bird of prey crossing the sky in rapid, direct flight, you are probably looking at the peregrine falcon (Falco peregrinus), which nests in the cliffs of Mortitx. This bird is endowed with excellent eyesight that enables it to spot its prey –smaller birds that it captures in flight – from a full kilometre away. The peregrine falcon is extremely fast. Comfortably cruising at a speed of about 48 km/h, it can accelerate up to 77 km/h in a horizontal chase, with a nosedive as fast as 320 km/h. When it reaches its prey, this falcon strikes the victim with its claws, catching it in mid air in an agile somersault. All the same, this bird’s hunting success rate tends to be below fifty percent. During the autumn, watching the falcon hunt in a flock of starlings can be truly spectacular. The birds flock together in a large, dense mass that moves through the sky like an immense amoeba. The falcon does what it can to attack the flock, and the flock in turn opens up to create a hole, allowing the predator to pass straight through... This goes on, over and over again, until the falcon finally grows tired or an unfortunate starling strays from its protective group. And then, it’s all over for him.
Following this climb, you will soon see an area that was reforested with pines (Pinus halepensis) and holm oaks (Quercus ilex) in the 1980s and 1990s. At this point, you are near the Lavanor Refuge. To get there, you will need to take a detour to the right. Surrounded by elm trees, this single-storey rectangular refuge house was built over the age-old farmstead of Mortitx. A Lavanor de Mortitx / hi canten dues terroles. / Una fa trenta roves / i s’altra set quintars i mig. At Lavanor of Mortitx / Are two larks that sing / One weighs thirty loads; / The other, a ton on either wing (Folk verse) A terrola is a lark (Alauda arvensis). A quintar is equal to four roves, and each rova is 10.4 kilos. Now, return to the path, where you will pass alongside a very large black poplar (Populus nigra) with a striking trunk, near the Font Blanca spring. In the past, poplars were planted next to springs as a means to indicate, from far away, refreshing spots to cool down.
Since the estate was purchased in 1978, Mortitx has played an essential role in the development of countless recovery plans for demographically endangered species, as is the case of black vulture (Aegypius monachus). For this reason, so as not to disturb the vulture during its breeding months, between February and June, this excursion ends here. This will help ensure that we will all continue to enjoy the dark silhouette of this distinctive, majestic, bird in flight for a long time to come. Thanks to the singularity of this vulture, it has become a symbol of nature conservation and an emblem of the Serra de Tramuntana. Damunt l’altura, / les roques mig trabucades / damunt la mar sense fons / on sols passen les ventades / les boires i los voltons. (Mossèn Costa i Llobera) [In the heights above / The overturned rocks / Over the bottomless sea / Gusty winds, fog / and vultures are the only passersby]. (Mossèn Costa i Llobera) If it is not the nesting season (between July and January), you will continue along the trail. On your left, you will see the remains of what was possibly a Talayot settlement. Though this site was studied decades ago by Father Veny (of the Lluc Sanctuary), it has never been catalogued. Just ahead is a nice viewpoint of Campet Rodó, with the Ariant Estate in the background.
The trail will climb again until you reach the pass known as the Collet des Vent. Here, the landscape is breathtaking. You will see a terrain of eroded rock formations with fanciful lapies, which some writers have described as an almost lunar landscape. This karst activity has created countless hollows and clefts that have become the habitats for many endemic species, including a number of different beetles. The path will soon take you to the end of the trajectory: the field known as the Sementer de ses Basses, a spectacular doline. This depression was produced by the surface dissolution of the rocks. These types of hollows are often used as fields for cultivation or pastureland for a small herd of sheep, as is the case here. Places like this, where it is so difficult to work the land, give us an idea of the strong spirit of an unrepeatable mountain farming tradition that has now faded out. On this small mountain plateau, lost amid the immense rocky formations and the colonies of Mauritanian grass, you will discover an extraordinary watering hole. It is a construction excavated out of the ground, with thick walls. The stone roof has been supported for centuries by an old wild olive trunk that serves as a main beam. And it is here, far from all the noise and commotion, far from civilisation, at what seems like edge of the world, where you have reached the end of your trail. Now, simply take the same path back.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Camí des Pixarells

Dificultad:Baja
Distancia:2.13 km (sólo ida)
Duración:1 h
Recomendaciones:-

Color:   

Este itinerario nos permitirá conocer el entorno más cercano a Lluc y las fantásticas formaciones de la zona. El topónimo de Pixarells, que da nombre no sólo al camino, sino también a un mirador, una cueva, un área recreativa y una zona de acampada, tiene un origen metafórico. Después de lluvias intensas, a una pared rocosa del camino, el agua emana por unos agujeritos, formando los "pixarells".

Etapas

Debemos partir del Santuari de Lluc y pasar bajo los porches para ir hacia el campo de fútbol. Avanzamos sobre una calle asfaltada y dejamos a nuestra izquierda la escolanía y el jardín botánico. Una vez en el campo de fútbol, debemos cruzarlo y a la izquierda encontraremos un puente de madera. Tenemos que pasar y subir una pequeña pendiente entre las rocas modeladas por la acción del agua, bajo las copas de las encinas. Este primer tramo del itinerario coincide con el camino de la cometa des Morts. Poco antes de llegar a unas carboneras, justo a la derecha, un pequeño cartel nos indica la dirección de una formación rocosa singular fruto de la erosión kárstica donde, dependiendo de la imaginación de cada uno, se puede ver un camello o una tortuga. Es bien recomendable desviarse para dedicar un rato a observar las diferentes tipologías de los surcos erosivos formados por la acción del agua. En este primer tramo del paseo la especie de árbol que domina el paisaje es la encina (Quercus ilex). Su crecimiento lento forma una madera de gran dureza y resistencia que antiguamente se empleaba para hacer carbón, para hacer las ruedas de los carros o los brazos de los carruajes, las ruedas de las norias, la quilla de las barcas, las artesas dónde se amasaba el pan y la viga de las almazaras. La corteza de encina, rica en taninos, se empleaba tradicionalmente para adobar las pieles y teñir. Según Andrés de Laguna (médico humanista y botánico-farmacólogo del siglo XVI): "La corteza de las raíces de encina, cocida en agua hasta que se deshaga y aplicada a los cabellos toda la noche, los tiñe de negro".
Volvemos al camino hasta el punto donde nos hemos desviado para ir a ver es Camell y desde aquí continuamos subiendo hasta llegar a una bifurcación. Tenemos que tomar el camino de la izquierda (hacia la derecha nos dirigiríamos a la cometa des Morts). Salimos de la sombra del encinar, hacia un espacio más abierto, donde empezamos a ver lo que queda de los antiguos olivares. Encontramos un mirador con dos bancos de piedra donde podemos hacer una parada para disfrutar de una excelente panorámica de Sa Terra de ses Olles, que seguramente recibe este nombre del hecho de haber tierra arcillosa y rojiza que se empleaba para hacer recipientes de barro. Desde aquí vemos un típico olivar de montaña, rodeado por el Puig Caragoler, Puig Roig, el Coll des Ases y, más a la derecha, el Puig Budell (originariamente Montagudell, es decir, monte puntiagudo).
Pasado el mirador, el camino baja un poco, entre pinos (Pinus halepensis) y carrizo (Ampelodesmos mauritanica) que ahora ocupan las tierras de un olivar ya abandonado, del que quedan aún los bancales. Un poco más adelante, antes de que el camino comience a subir un poco, nos iremos fijando en las rocas de la derecha hasta ver una con marcas de humedad y donde crece una higuera. Si nos fijamos mejor en la pared, podemos ver que hay unos agujeros por los que sale agua cuando llueve: son los llamados Pixarells, que han dado lugar al topónimo. Bajo los pixarells hay un aljibe del que sale una pequeña canalización terminada en un grifo que vierte el agua en una pila pequeña. Le recomendamos que no beban de esta agua ya que no es potable. Siguiendo el camino, pasamos por el lado de los restos de un antiguo porche que era utilizado por las recolectoras como almacén de oliva mientras duraba la cosecha. El resto del año servía de cobijo al ganado, sobre todo ovejas que pastaban por esa zona. Esta construcción no disponía de una cubierta fija de tejas, sino que se hacía con carrizo, si se colocaba bien apretado, podía resistir fuertes chaparrones y el agua no se filtraba.
Este puede ser un buen lugar para descubrir los líquenes que viven en las ramas y la corteza de las encinas y los olivos. Si nos entretenemos a mirar, podemos ver que encima crecen como unas barbitas de color grisáceo o como unas costras pequeñas pegadas al tronco. Estos seres vivos muy primitivos están formados por la simbiosis entre un hongo y una alga. Con esta asociación los hongos aportan capacidad de almacenar agua y protección mientras que el alga fabrica el alimento mediante la fotosíntesis. En las regiones montañosas la diversidad de líquenes es muy alta. Hay de color gris o verde grisáceo, verde amarillo, amarillo o pardos, y de formas muy variadas, desde revestimientos con aspecto de costra, hasta láminas de aspecto lobulado o ramificados en forma de arbolito, erecto o colgando. Actualmente, la calidad del aire se mide mediante diferentes análisis químicos y físicos realizados con estaciones móviles o fijas, aunque también se puede medir la calidad del aire analizando su presencia o su ausencia, y por la tasa de crecimiento de determinadas especies de líquenes. Es por ello que se dice que los líquenes son bioindicadores, es decir, organismos sensibles a las variaciones de la calidad ambiental. De forma general, los líquenes ramificados son menos resistentes a la contaminación y en cambio los que parecen en costras son más resistentes. Si nos fijamos encontraremos las características "barbas de fraile" en determinados bosques y no en otros, lo que nos indica una mayor pureza del aire. La causa de la sensibilidad de los líquenes a la contaminación se encuentra en su falta de epidermis. Como no disponen de una capa protectora, la deposición de sustancias contaminantes impide la entrada de nutrientes. Además, como no tienen mecanismos de eliminación de contaminates, terminan acumulándose y les provoca la muerte.
Pasado el porche, un poco más adelante, el entorno cambia completamente. En verano agradecemos llegar de nuevo a la frescura del encinar, donde nos podemos tomar un rato para descansar. Aquí, sentados, puede ser un buen momento para continuar observando la naturaleza. En invierno, lo que nos llamará la atención es la espectacular alfombra de musgo blanda, húmeda y verde que tapiza ramas, troncos y rocas. Los musgos son abundantes en los ambientes húmedos y poco soleados. Estas plantas no tienen ni raíces ni un sistema conductor de agua, y la captan a través de toda la planta. Por ello, sólo pueden vivir donde la humedad del ambiente es alta. A pesar de los estudios florísticos que se han realizado, queda mucho trabajo por hacer en el campo de la identificación y la ecología de las especies de briófitos. Como los líquenes, son también muy sensibles a la contaminación atmosférica.
Hemos llegado al área recreativa des Pixarells. Desde aquí la panorámica de las montañas nos ofrece una visión del Puig d'en Galileu y, al fondo, el Puig Major y la sierra de Na Rius. En esta zona se puede ver al atardecer el vuelo de los murciélagos, que emplean las cuevas para hibernar, reproducirse o descansar. Estos son los únicos que pueden volar gracias a la adaptación de las extremidades anteriores, unidas al cuerpo mediante una membrana muy fina. La vista de los quirópteros (del griego Kheir, "mano", y pteron, "ala"), ha sufrido una fuerte reducción, mientras que el oído ha adquirido un papel preponderante en su manera de vivir. Se orientan con un sistema basado en el eco que les permite capturar las presas en la oscuridad. Estos animales contribuyen al equilibrio de las poblaciones de insectos de los que se alimentan y juegan un papel clave en el ecosistema. Es por esta razón que su protección es justificada. En las Islas Baleares, se han observado hasta ahora 19 especies diferentes de murciélagos. El camino termina en el área recreativa y podemos volver a Lluc por el mismo camino.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Camí de Binibassí

Dificultad:Baja
Distancia:2.13 km (sólo ida)
Duración:50 min

Color:   

En este itinerario no nos subiremos por ninguna alta montaña. Pasearemos por el valle de Sóller, rodeado por el Puig des Teix a poniente, la sierra de Alfabia y la de Son Torrella al sur, y el Puig Major y la montaña de Montcaire a levante. Conoceremos dos pueblos de interés paisajístico y arquitectónico indiscutible: Fornalutx y Sóller, emplazados en el centro del Paraje natural de la Serra de Tramuntana.

Etapas

Este camino empieza en el pueblo de Fornalutx. Podemos dejar el coche en el aparcamiento y llegar hasta la plaza del pueblo por la calle Mayor. Fornalutx es un pueblo encantador, lleno de rincones, en el que vale la pena que nos perdamos antes de partir hacia Sóller. El origen de Fornalutx o Fornalugi, como se escribe en los documentos antiguos, se remonta al mismo momento de la conquista. Antes fue una alquería musulmana, como podemos deducir cuando nos paseamos por el trazado de sus calles empedradas. Hay dos hipótesis sobre la etimología del topónimo de Fornalutx: que provenga del radical latino FURN- con el doble sufijo -al y -utx = FURNALUCIU, que significa "lugar de horno, herrería", o del árabe Furn- al-lugg, que significa "horno de la ribera". Subimos por las escaleras de la plaza y giramos por la primera calle a la izquierda, la calle de San Sebastián, que siempre está adornado con plantas y flores. Al frente nos queda la antigua posada de Bàlitx. Volvemos a girar a la izquierda y luego ya vamos a buscar el camino de Juan Albertí Arbona que nos conduce hacia el cementerio. En poco tiempo encontramos el indicador de madera del camino de Binibassí.
Si entre las casas levantamos la vista veremos tejas antiguas pintadas conocidas popularmente como "tejas de moro" que decoran el voladizo de muchas fachadas. En el valle de Sóller es donde se conservan más edificios con tejas pintadas. De hecho, Sóller, con 56 edificios, y Fornalutx, con 28, son los dos municipios de la isla con mayor número de edificios inventariados con tejas pintadas en el voladizo. Los dibujos están realizados normalmente en color rojo formando motivos geométricos y vegetales, elementos que representan escenas de la vida cotidiana, figuras antropomórficas y zoomórficas, y temas religiosos. Los dibujos no tienen volumen y normalmente se limitan a ser siluetas o contornos de figuras. La decoración y la colocación de estos adornos era parte de un ritual de construcción llevado a cabo normalmente por una sola persona y con un proceso decorativo sencillo: primero se empapaba de agua la teja y a continuación se introducía por la parte ancha en un mortero con cal. Luego, sin cocer la teja, se dibujaba con tintes naturales disueltos en agua. Estos pigmentos podían ser tierra de almangra para el color rojo, carbón vegetal para el negro y óxido de cobre para el verde. Por norma general las tejas son monocromáticas, aunque en el valle de Sóller se encuentran decoraciones con dos y hasta tres colores. Aparte del valor propiamente estético y decorativo, las tejas pintadas tuvieron un valor simbólico y espiritual, con el objetivo de preservar y defender la casa y sus habitantes de toda clase de peligros externos
Bajando por el camino vemos muestras del olivar de la Serra, elemento característico de su paisaje. Su mantenimiento constituye uno de los objetivos principales del Plan de ordenación de recursos naturales de la Serra de Tramuntana. De las aceitunas cosechadas a principios de otoño se obtenía, y se continúa obteniendo, un aceite de gran calidad. Consumir aceite elaborado en la Serra contribuye a la conservación de este bello patrimonio natural y cultural. Desde el año 2002, la calidad del aceite de oliva elaborado en Mallorca está avalada por el máximo distintivo de calidad de los alimentos: la Denominación de Origen Aceite de Mallorca. El aceite de Mallorca es un aceite de oliva virgen extra elaborado con aceitunas de las variedades mallorquina o empeltre, arbequina y picual. Los olivos en la Serra de Tramuntana están sembrados en bancales y terrenos irregulares, y la configuración de las plantaciones de olivo de montaña condiciona y dificulta las técnicas de cultivo: tratamientos de plagas y abonos, cultivo, cosecha, etc. A pesar de que la productividad de estas explotaciones es menor que en las del Pla de Mallorca, el carácter del aceite que se obtiene se diferencia por ser de sabor dulce, suave y con ausencia de los atributos de amargo y picante. Esto es porque las aceitunas se cosechan cuando se encuentran en un punto de maduración mayor que las aceitunas cosechadas en las zonas del llano. El aceite de Sóller, incluido en la Denominación de Origen, es uno de los productos típicos de este pueblo, por lo que le recomendamos probarlo.
Pronto el camino deja de estar asfaltado y queda al descubierto el empedrado del antiguo camino de herradura que facilitaba el paso de las personas y el ganado. Nuestro camino, que transcurre junto a olivares, huertos, canaletas, fuentes y lavaderos, forma parte de una de las redes de caminos más extensas, ricas y bien conservadas de Mallorca. En conjunto conforma un patrimonio histórico, cultural y etnológico de primera magnitud. Tiempo atrás estos senderos estaban llenos de actividad: los arrieros llevaban al valle todo tipo de mercancías cargadas en las espaldas de bestias: aceite, tejas, utensilios de cocina, víveres, carrizo... Además, los arrieros de Sóller y Fornalutx alcanzaron gran fama por ser unos guías de montaña magníficos, apreciados por todos aquellos viajeros que deseaban conocer nuestras montañas, especialmente el Puig Major. No debe sorprendernos, pues, que en el mapa del Cardenal Despuig (1785) eligiera la imagen de un arriero para representar la villa de Sóller. Sin embargo, la vida de los arrieros era bastante dura, si tenemos en cuenta que el salario del porteador a finales del siglo XVII era de 27 monedas cada mes, que podemos comparar con las 8 monedas que costaba una gallina en aquella época.
Pronto encontramos ante nosotros el agrupamiento de casas de Binibassí, construidas en el mismo lugar donde hubo la alquería musulmana de Benibassim. Esta aldea conserva una torre defensiva del siglo XVI. Las canaletas que encontramos junto al camino sirvieron para hacer llegar el agua a las fértiles tierras del valle y tienen su origen en los árabes que habitaron Mallorca hasta el año 1290. Parece que fueron ellos los que llevaron los naranjos a la isla. El nombre de Sóller parece derivar del árabe Sulyâr, "valle de oro", posiblemente por el color dorado de las naranjas. El aislamiento geográfico de Sóller llevó a los habitantes de Sóller a establecer relaciones comerciales con Barcelona, Valencia y sobre todo con el sur de Francia. Muchos de sus habitantes emigraron en el siglo XIX a Francia, donde fundaron negocios de exportación de la exquisita naranja de Sóller. Tal fue la prosperidad que vivió la ciudad con las remesas de los emigrantes, muchos de ellos volvieron una vez habían hecho fortuna, que pronto dispuso de una red eléctrica propia, la segunda después de la de Alaró. En 1912 entró en funcionamiento el ferrocarril de Sóller, que facilitó las comunicaciones con Palma; hoy es uno de los atractivos turísticos más entrañables de la isla.
A lo largo de todo el itinerario encontramos numerosos ingenios para la captación y almacenamiento de agua. Las fuentes, además de su inmensa importancia para la población, constituyen un hábitat de alto valor. La entrada de las fuentes de mina, las partes más oscuras de las galerías de donde emana la fuente natural, las piquetas artificiales, las acequias, los lavaderos... son diferentes ambientes, microhábitats, que favorecen determinadas especies de flora y fauna. La proporción más importante de los animales que viven en las fuentes son los macroinvertebrados, entre los que podemos destacar los crustáceos anfípodos, parientes lejanos de las gambas y los cangrejos, y los moluscos, como los pequeños caracolillos. También hay animales que sin ser exclusivamente acuáticos, necesitan el agua para poder completar sus ciclos vitales. Entre este grupo podemos destacar algunos insectos bien conocidos como son los dípteros -pequeñas moscas y mosquitos-, las efímeras y los odonatos -libélulas y caballitos del diablo-. No podemos dejar de nombrar los vertebrados de vida acuática, como son la culebra de agua (Natrix maura) y la rana común (Pelophylax perezi).
A pesar de que hoy esté medio cubierto por la hiedra, no debe pasar por alto un antiguo molino de agua. Antiguamente el agua no sólo se empleaba para el consumo humano y para el riego. Su fuerza fue aprovechada desde la época de la Mayûrqa musulmana para moler trigo. El mecanismo de un molino de agua era bastante sencillo: el agua se captaba en su origen (fuente, torrente, etc.) Y se conducía por una acequia hasta el molino. Se la hacía caer sobre las palas de una turbina rudimentaria llamada rodete que, a su vez, transmitía el movimiento de rotación a las muelas, que aplastaban el grano. Finalmente, el molinero cada mañana repartía los talegos de harina hecha, mientras que la molinera se encargaba del funcionamiento y del mantenimiento del molino. Por el olor de los naranjos en flor o en fruto sabremos que llegamos al pueblo de Sóller. Atravesamos el Torrent Major y dejamos a la izquierda unos lavaderos. Continuamos caminando unos diez minutos más, ahora ya por calle asfaltada hasta llegar a la plaza de Sóller. Allí recomendamos tomar un helado de naranja hecho en Sóller y disfrutar de la iglesia modernista de Sant Bartomeu y de la edificación del Banco de Sóller, del mismo estilo, proyectado por el arquitecto Joan Rubió i Bellver.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

El camí Vell de Caimari a Lluc

Dificultad:Media
Distancia:7.12 km (sólo ida)
Duración:2 h

Color:   

Érase una vez… El Puig de n’Escuder, Es Cavall Bernat, Es Còdol d’en Seda, el Salt de la Bella Dona, el Coll de sa Batalla…, son topónimos que nos rememorarán historias y leyendas y que descubriremos subiendo a Lluc desde Caimari. Historias llenas de curiosidades que con el paso del tiempo y transmitidas oralmente, han perdido rigor, pero que han ganado en fantasía e imaginación popular; historias que forman parte del patrimonio cultural del Paraje natural de la Serra de Tramuntana y que nos ayudan a entrever algunos capítulos de nuestra historia. Iniciamos el itinerario en la carretera de Inca a Lluc, Ma 2130, en la primera curva que hay a unos 300 metros pasado el pueblo de Caimari, en el punto kilométrico 7,2. Aquí encontraremos una explanada, es el mirador de ses Rotes, donde podremos dejar el coche e iniciar la subida a pie por un camino sin asfaltar. Si queremos ahorrarnos la vuelta a pie conviene dejar otro coche en el aparcamiento del Santuario de Lluc. El itinerario está señalizado.

Etapas

Este camino ya aparece citado en el siglo XIII y se supone que formaba parte de la red viaria musulmana. De hecho, hay documentación en Lluc de los Sayt, descendientes de musulmanes esclavizados, en la que se les considera expertos constructores de caminos. El incremento progresivo del número de peregrinos que utilizaron este eje viario, después de la aparición de la Virgen María, lo convierte en uno de los más populares de Mallorca. Partimos del mirador de ses Rotes, desde donde se contempla uno de los más bellos espacios abancalados de la isla, ses Rotes de Caimari, declarado Bien de Interés Cultural el año 2009. Este tipo de construcción apareció por el fuerte incremento de población que se produjo durante el siglo XIX. Con la presión demográfica, surgió la necesidad de cultivar nuevas tierras ocupadas por el bosque y la garriga, construyendo bancales, y rompiendo la tierra, por superficial y rocosa que fuese. De aquí surge la palabra rota: un trozo de tierra rota y puesta en condiciones de cultivo. Las parcelaciones de estas tierras permitieron a los habitantes del pueblo de Caimari acceder a la condición de pequeños propietarios. El puig de n’Escuder, situado delante nuestro, es el escenario de narraciones populares en las que se une la historia con la ficción. Se dice que se aprovechó la verticalidad y la altura de las paredes de este monte para construir en su cima una fortaleza árabe durante la conquista del rey Jaume I. Una de las leyendas relata cómo un joven mensajero sarraceno consiguió vencer a un grupo de árabes en este monte, gracias a su ingenio. Otra versión narra que durante la última fase de la conquista catalana un grupo islámico ofrecía resistencia a los conquistadores hasta que, evidenciada la derrota, optó por el suicidio colectivo antes de rendirse al enemigo.
Poco después de haber empezado a caminar, encontramos a mano derecha, entre el camino y la carretera, un peñasco más o menos puntiagudo, conocido como Es Cavall Bernat. Este nombre también aparece en otras partes de la isla y siempre se refiere a peñascos similares. La forma fálica que tienen en común explicaría el nombre, surgido de la evolución de la expresión “carall armat” (metáfora referida al miembro viril), que eufemísticamente, habría derivado en Cavall Bernat. El nombre alternativo de Sa Filosa de la Mare de Déu (el huso de la Virgen María) se asocia a la leyenda que contaba como la Virgen María hilaba por aquella zona y cuando oía que se acercaban los peregrinos corría a esconderse en las cuevas del monte Puig de n’Escuder. Una vez huyó tan rápido que dejó el huso derecho dónde estaba ella y, al volver, en lugar del huso encontró este peñasco. Dejando aparte que el nombre sea Cavall o filosa, nos podemos fijar en dos matorrales interesantes: la Hippocrepis balearica endémica de Mallorca, Menorca y Cabrera; y la retama mallorquina (Genista majorica), endémica de Mallorca. Ambas plantas pertenecen a la familia de las leguminosas, producen flores amarillas y crecen en las paredes verticales de las rocas, fuera del alcance de los herbívoros.
Un poco más arriba, bajo un rodal de encinas sombrías y al lado del camino, destaca una gran roca conocida como el Còdol d’en Seda. Posiblemente por su forma redondeada se ha dicho desde tiempo inmemorial que se trataba de una piedra que algún gigante se sacudió del zapato. Según una antigua tradición, los peregrinos cuando pasaban por aquí, tiraban entre una y cinco piedrecitas intentando acertar en el agujero que la roca tiene en su base, y si lo conseguían les acompañaba la buena suerte.
Más arriba, después de haber probado suerte en Es Còdol d’en Seda, cruzamos la carretera de Lluc y empezamos a subir Sa Costa Llarga. Vale la pena pararnos a contemplar el bello empedrado del camino originario donde destacan, por sus dimensiones, las ratlletes (piedras largas que sobresalen del empedrado y que sirven para evacuar el agua y suavizar las subidas); esto puede ser una buena excusa para descansar y no perder el aliento durante esta subida. En el empedrado los escalones están muy separados, por esto algunos la nombran Ses Passes de Gegant (los pasos de gigante). Si levantamos la vista, veremos el Puig de n’Ali, de 1037 metros de altura. El topónimo de esta montaña proviene de la época musulmana. Al final de Sa Costa Llarga encontramos las casas de Son Canta, que antiguamente se dedicaron a la explotación del olivar. En este punto nos desviamos del antiguo camino llamado Camí Vell de Caimari a Lluc que pasaba por las casas de Es Barracar. Nuestro camino, que discurre al lado de la carretera, baja hasta el área recreativa de Sa Coveta Negra. Más adelante pasamos por debajo de un puente y continuamos subiendo, ya dentro del bosque. Una de las actividades más características y tradicionales que se desarrollaron en los bosques de la Serra, y de la cual aquí podemos ver algunos vestigios, fue la obtención de carbón vegetal. El carbón fue el principal recurso energético en el pasado y además constituyó una importantísima fuente de ingresos para las fincas de la Serra. Los carboneros del término construyeron sitges (pilas de troncos de madera que convertían en carbón vegetal) dentro de nuestros bosques hasta mediados de siglo XX, y una vez perdida la batalla contra los nuevos combustibles abandonaron definitivamente los ranxos (parcelas del bosque donde trabajaban).
El camino de carro del antiguo Camí Vell de Lluc pasa por un tramo llamado Sa Llangonissa, por la forma que tiene el trazado, y más adelante llegamos a Sa Bretxa Vella. Este es un osado paso abierto a principios del siglo XVIII para evitar el camino llamado Pas des Grau, que era muy peligroso. Sa Bretxa, se abrió con barrenos e hicieron falta más de cuatrocientos jornales y algunos quintales de pólvora (un quintal es 41,6 kilos). A lo largo del camino se tuvieron que levantar bancales espectaculares, construidos con argamasa.
El Salt de la Bella Dona es un precipicio por el fondo del cual discurre el Torrent des Guix o de Comafreda. Con este topónimo se conoce el punto situado en el kilómetro 12,6 de la carretera Ma-2130, pasada la Bretxa Nova. Parece ser que, antes de la construcción de la carretera, este topónimo se aplicaba a una zona próxima, pero más alta y peligrosa por donde pasaba la gente a pie. La leyenda que da nombre al topónimo, y puede que la más antigua de todas las que nos acompañan en este camino de peregrinaje es la siguiente: un personaje malvado (identificado por algunos como el demonio) pretende a la esposa de un carbonero, y ella lo rechaza. Para vengarse, el pretendiente consigue convencer al marido sobre la infidelidad de la mujer, quien ignora toda la trama. La rabia y los celos mortifican al marido hasta tal punto que decide matar a la mujer tirándola por este precipicio. El nombre de Bella Dona, remarca, más que la belleza física, la cualidad espiritual de la víctima inocente. El marido siguió hacia Lluc y llegó a la salida del sol, cuando tocaban a misa. Cuando entró al templo ¡cuál fue su sorpresa al encontrar a su mujer sin ninguna brecha ni herida! A partir de aquí el pinar cede el protagonismo a un espeso encinar por cuyo interior baja suavemente el camino hasta llegar a la Font des Guix, fuente que mana agua fresca no potable con sabor a yeso, haciendo así honor a su nombre.
Llegamos a la carretera y pasamos el Torrent de Comafreda por un puente que da acceso a una explanada donde hay una estación de servicio. Según la historia, el collado toma el nombre de un episodio que sucedió a comienzos de siglo XVII. Entonces, buena parte de la población sufría hambrunas continuas, eran castigados por la peste, se veían asfixiados por los impuestos y estaban sometidos a luchas y tensiones sociales. Este contexto propició la aparición del bandolerismo. La inseguridad y los crímenes aumentaron escandalosamente y la represión y el miedo campaban a sus anchas. Eran pieza clave de este entramado los bandoleros de la cuadrilla de Selva, una poderosa banda criminal. En el año 1618 topó con la fuerza de la justicia y fue derrotada en este lugar, de aquí el nombre. El combate acabó con el aprisionamiento de catorce bandoleros y la ejecución posterior de algunos de ellos. Otro posible origen del nombre Coll de sa Batalla fue referencia al sonido del retoque de las campanas de Lluc, que el peregrino oía por primera vez cuando llegaba a este collado. En catalán se denomina batall al badajo de una campana. Pasado el collado, continuamos hacia la urbanización des Guix y nos fijamos en una señal de madera que marca el GR-221 (Gran Recorrido). Continuamos por el camino de carro, asfaltado hace pocos años y comenzamos el descenso hacia el valle de Lluc, que veremos pronto. Desde el indicador hasta el aparcamiento de Lluc hay 1,5 kilómetros.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Pujada al puig d'en Galileu

Dificultad:Alta
Distancia:4.7 km (ida y vuelta)
Duración:5 h

Color:   

Lo que hoy es una de las rutas de excursión por excelencia del Paraje natural de la Serra de Tramuntana, tiempo atrás era el camino que utilizaban nuestros bisabuelos cuando iban a pie entre Sóller y Lluc, o con el carro a buscar carbón o con un animal de tiro a recoger nieve. Si recordamos su duro trabajo, la subida nos resultará más ligera. Siguiendo las indicaciones, no tiene pérdida, pero hay que tener un mínimo de buena forma física por el importante desnivel del itinerario. En el primer tramo hay diversos caminos que se cruzan, pero la ruta Gr los señaliza correctamente en cada cruce, de manera que no habrá dudas del recorrido que hay que seguir.

Etapas

Nuestro punto de salida está en Sa Font Coberta, al lado del aparcamiento de Lluc; nos encontramos a 475 metros de altura. Nuestro objetivo es alcanzar los 1.188 metros del Puig d’en Galileu. Sin duda, un desnivel fuerte, que puede que en algún momento nos haga perder el aliento. En la Font Coberta comienza el antiguo camino de Sóller, hoy señalizado como sendero de Gran Recorrido (GR-221). Es un camino de herradura empedrado que sube por en medio del bosque de Ca s’Amitger hasta llegar a la carretera Ma-10 (Andratx-Pollença). Una vez que la hemos cruzado, seguimos por el otro lado por un camino de carro. Pasamos un portillo y entramos dentro de los encinares de la finca pública de Son Macip, donde podremos ver, casi a cada paso, barracas y rotlos de sitja (bases empedradas de forma circular para facilitar la combustión de leña, donde se hacía el carbón vegetal), testimonios de la intensa actividad carbonera que hubo antiguamente en este bosque.
El camino de carro acaba a los pies de las Voltes d’en Galileu. El topónimo hace referencia a las curvas que traza el camino para salvar los 250 metros de desnivel y al apodo de quien lo construyó, Antoni Català “Galileu”, que en el año 1692 se comprometió a reconstruir unas casas de nieve en la montaña de La Mola situada en Escorca. Justo al inicio de las curvas, a mano derecha podemos ver la primera de las Cases de neu, la de Son Macip, considerada una de las más antiguas, porque ya en el año 1619 consta que se almacenaba nieve en Son Macip. Esta instalación para recoger y almacenar nieve fue de las primeras que dejó de funcionar. En el escrutinio de las instalaciones del año 1786 consta: “En el Predio Son Masip que es de Dn Franco. Pizá ay otro que es del todo arruinado y el lugar es inútil…es…Arruinado”. Iniciamos las largas lazadas empedradas con una fuerte pendiente. A medida que subimos el bosque desaparece, cosa que nos permite vislumbrar el impresionante torrente de Pareis, es Clot d’Albarca bajo el Puig Roig y Lluc con el Puig Tomir al fondo.
Después de media hora de fuerte subida, llegamos a la parte superior de Ses Voltes. Esta parada es obligatoria para contemplar el paisaje, dominado por extensas praderas de carrizo (Ampelodesmos mauritanica), con el mar de telón de fondo. Continuamos caminando ahora por un llano y llegamos al lado de las recientemente restauradas Cases de neu d’en Galileu. Con este nombre se designa a una instalación formada por un camino, casa, pozo, paredes y bancales para la actividad de almacenaje y recolección de nieve. Se comenzaba recogiendo e introduciendo la nieve más cercana en el pozo a través de las bombarderes (ventanas), utilizando palas; para acarrear la más lejana se usaban capachos, espuertas, esparteres y parihuelas. Cuando ya había bastante nieve dentro del pozo, bajaban los neveros para esparcirla y pisotearla. Se colocaban en fila y avanzaban en espiral; comenzando por los bordes y acabando en el centro, para después hacer el camino a la inversa, hasta que la nieve se convertía en hielo. El proceso se repetía hasta que se llenaba el pozo o hasta que se acababa la nieve de los alrededores. Entonces se tapaba la nieve con una capa gruesa de carrizo y se daba por finalizada la tarea.
Cuando llegaba el verano y se disparaba el consumo de hielo para conservar alimentos, los arrieros subían con los animales de carga hasta los pozos bien entrada la noche, cortaban unos bloques llamados pans de neu, los envolvían con carrizo para aislarlos del exterior y los colocaban en las aportaderas. Cada animal de tiro transportaba dos. Ambas constituían una medida de peso llamada somada, aproximadamente 84,6 Kg. El transporte del hielo se hacía durante la noche para minimizar las pérdidas por fusión. Los bloques de hielo que llegaban a destinos lejanos como Palma, Manacor, Felanitx o Artà menguaban mucho durante el recorrido. Algunas personas mayores cuentan que cuando llegaba el carro a la ciudad “todo era agua”. Se han conservado algunas de las canciones populares y de trabajo de los neveros hasta nuestros días porque la actividad de recolectar nieve se mantuvo hasta el primer cuarto del siglo XX.
“El agua fría es la medicina más grata, y más natural de cuantas posee y dispensa la farmacéutica.” Con estas palabras escritas a finales del siglo XVII, el médico Pere Martí alababa el uso medicinal de la nieve y del agua enfriada. Y es que desde muy antiguo fueron usados el frío y el agua fría para combatir enfermedades: la fiebre –que tiempos atrás llamaban calenturas-, las fracturas, las contusiones, los esguinces, las quemaduras, las inflamaciones y otros males eran combatidos con la nieve. La rentabilidad del almacenamiento y el comercio de la nieve en aquellos tiempos se conseguían también con la elaboración y la venta de helados. Una imagen, muy usual ya en el siglo XIX en la calles de la ciudad de Palma eran los pequeños carritos donde se vendía la popularísima agua de nieve o agua helada y las horchatas. La nieve era un complemento de lujo importante en la buena y refinada mesa de las clases altas.
Después de descansar un rato junto a las Cases de neu, volvemos al camino para ir a buscar un collado donde los hitos se bifurcan. Giramos a la izquierda para subir hasta la cima del Puig d’en Galileu. En este tramo del camino la candilera (Phlomis italica) es bastante abundante. Este arbusto endémico de Mallorca y Menorca crece en praderas y laderas de montaña, a veces en lugares escarpados, preferentemente en zonas soleadas y con suelos nitrificados, por lo que a menudo se la asocia a la presencia de pastos. El nombre científico de la candilera, Phlomis, proviene del griego, phlox, que significa “llama”, aludiendo al uso que tenían sus hojas como mechas de los candiles. El nombre popular en catalán es estepa blenera y también hace referencia a su uso; ya que un ble es un puñado de hilos entrelazados y recubiertos de cera o de aceite que forman el elemento combustible de la vela. Antiguamente se utilizaban las hojas de esta planta como mechas.
Los peñascos que tenemos a la derecha son refugio de diversas especies propias de bosques caducifolios, a menudo relictos de una época más fría que la actual. Es una buena ocasión para conocer el arce (Acer opalus subsp. granatense). Generalmente lo encontraremos enraizado dentro de las grietas, en las zonas umbrías de la Serra de Tramuntana. En otoño sus hojas comienzan a amarillear y adquieren unos vistosos tonos rojizos. En invierno nos será difícil distinguirlo de las paredes rocosas. Llegando a la cima, comprobamos que el Puig d’en Galileu es un mirador incomparable sobre el sector noroeste de Tramuntana. Podemos gozar de una panorámica que nos ofrece el Puig de Massanella, el Coll des Prat, la Serra des Teixos, el Puig Major y la Serra de na Rius. Bajaremos por donde hemos subido. Al llegar al punto donde los hitos se bifurcan, giraremos a la derecha hasta llegar al llano, a partir del cual volveremos a pasar por Ses Voltes, que cuesta abajo se nos harán más ligeras.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Castell d'Alaró

Dificultad:Baja
Distancia:10.600 m (ida y vuelta)
Duración:4 h

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El Castillo de Alaró se encuentra en la cima del Puig d' Alaró. Es uno de los tres castillos en roca de Mallorca que servían de defensa y protección a los habitantes de los alrededores. Su situación estratégica, en un punto elevado, garantizaba la detección a tiempo de asaltantes.

Etapas

Empezamos el itinerario en el kilómetro 18,150 de la carretera Ma 2100 (Bunyola-Alaró), donde un indicador nos marca el inicio de la ruta que seguiremos hasta el Castillo. Primero la pista está asfaltada, pero debemos estar atentos porque la pista actual se cruza en diferentes puntos con el antiguo camino empedrado que subía hasta el Castillo. Superada la primera cuesta, que transcurre entre altas paredes de las primeras fincas vecinas al camino, tendremos ya a la vista el Puig d' Alaró. Desde aquí ya nos hacemos una idea de cómo era de inexpugnable. Lo rodean campos llanos de cultivo dedicados a los almendros. Pronto, sin embargo, la pendiente del camino se empieza a hacer más pronunciada y las encinas le dan sombra y un aire misterioso. Desde este punto podemos ver como la vertiente es ya una pared vertical desnuda de vegetación. No os preocupéis, llegaremos a la cima siguiendo el sinuoso camino empedrado que cruza el encinar y que en algunos tramos transcurre junto a la pared hasta encontrar paso hacia el Castillo.
La puerta de entrada es el único acceso al Castillo a pie y es el primer elemento defensivo que se encontraban los asaltantes. Está constituido por una antemuralla con un portal medieval de arco redondo. A ambos lados del portal, podemos ver unas aberturas estrechas y alargadas que reciben el nombre de aspilleras. Hay tres en total, y tienen la anchura justa para que los defensores pudieran mirar al exterior y disparar sin peligro de ser heridos desde fuera. Atravesamos el portal y seguimos ascendiendo por el camino empedrado hasta llegar a la segunda puerta: la torre del Homenatge. La gente la conoce como el “costipador”, porque en este punto corre el aire y tras la subida se llega sudado. El lado izquierdo de la torre se construyó aprovechando la peña natural. Sobre el portal de entrada, hay una especie de balcón, llamado matacán, que se utilizaba para vigilar y lanzar piedras y materiales ardientes a los atacantes cuando éstos intentaban tumbar la puerta. Cruzamos la torre y pasamos a una explanada ancha. A la izquierda, un sendero nos lleva hasta una línea de muralla con almenas que bordea el espolón oeste del monte. Siguiendo el acantilado, llegamos a una tercera torre con una ventana con vista directa sobre las casas del Verger y con una aspillera en la esquina sur. Desde aquí se disfrutaba de una posición defensiva y de vigilancia estratégica.
El Castillo de Alaró es uno de los tres castillos en roca de Mallorca -los otros dos son el de Santueri (Felanitx) y el Castell del Rei (Pollença)- que se construyeron en lugares de difícil acceso, alejados de núcleos urbanos y elevados para que fueran buenos puntos de vigilancia. Su finalidad era la de servir de refugio para la población de los alrededores en momentos de peligro. Seguramente este lugar ha sido escenario de antiguas y crueles batallas. Durante la conquista catalana los musulmanes se refugiaron en él. Pero el episodio más conocido es la historia de En Cabrit y En Bassa, que data del año 1285. Guillem Cabrit y Guillem Bassa fueron dos defensores del Castillo de Alaró que actuaban en nombre del rey de Mallorca Jaume II en contra de la ocupación de la isla por parte de las tropas del rey Alfonso de Aragón. La leyenda cuenta que, cuando el ejército del joven rey Alfonso asediaba el Castillo, el oficial real del ejército pidió la rendición del recinto en nombre de Anfós d'Aragó y Mallorca, proclamando su máxima autoridad como rey y heredero. (Pronunciando Anfòs, que significa mero en catalán en lugar de Alfons). La traducción al castellano del poema del Comte Mal, de Guillem Colom i Ferrà, interpreta el supuesto diálogo que tuvo lugar. A la petición de rendición contestó Guillem Cabrit en nombre de los defensores, iracundo y sarcástico: -No conocemos en el Reino otro rey que el rey En Jaume. En Mallorca, y -perdonadme- un mero es un pescado que se come con allioli por todas partes. Alfons, bien rabioso, pidió quien osaba insultar al rey de Aragón. Desde el castillo contestaron: -Dos leales (al rey En Jaume), Cabrit y Bassa. El rey de Aragón contestó impetuoso:¿Cabrito, decís?¡Buena caza!. Entonces, ¡como cabritos juro asaros para vuestro escarmiento! Una vez que el castillo fue conquistado, la leyenda afirma que Alfons cumplió su amenaza y Cabrit y Bassa fueron quemados vivos.
A la derecha nos encontramos una explanada donde aún son visibles los restos de un gran aljibe, con una balsa pequeña cerca. Siguiendo el perímetro del aljibe, queda un paramento de muralla con almenas. Dejamos la torre y continuamos la subida hacia la hospedería, a la izquierda, aún entre encinas. A medida que subimos, tenemos una vista impresionante de los valles de Orient y de Solleric y de la Serra de Tramuntana. En las grietas de la la pared, crece la Scabiosa cretica). Pocos minutos después llegamos a la ermita de la Mare de Déu del Refugi y la hospedería del Castillo. Desde la hospedería sale un sendero en dirección sur que a los pocos minutos se bifurca. Si seguimos hacia la izquierda, nos lleva a los tres aljibes y una balsa de recogida de agua pluvial. El agua era muy importante durante un asedio, ya que no se podía sobrevivir sin y si se agotaba suponía la rendición o la muerte. Si partimos hacia la derecha, llegamos a la torre de Migjorn o Presó dels Moros. La torre es de planta cuadrada y como la torre del Homenatge también tiene almenas y aspilleras. Esta torre servía para defender la ladera sur del Castillo
El camino de regreso hacia Alaró es hacia la torre del Homenatge, deshaciendo el camino de ascenso. De vuelta, las vistas cambian y nos encontramos con el escenario de los campos de olivos justo a nuestros pies y con el Pla de Mallorca al fondo.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Camí des Correu

Dificultad:Baja
Distancia:7.670 m (sólo ida)
Duración:2,5 h

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El camí des Correu es el camino real que conecta Esporles con Banyalbufar. Hasta el siglo XIX constituía la única vía de comunicación de los habitantes de Banyalbufar con Esporles y, desde allí, con Palma. Los víveres y otras mercancías llegaban en carro a través de este camino. Todavía podemos encontrar vecinos que cuentan como transportaban "tomàtigues de ramellet" hasta Esporles. Tan a menudo lo hacían, que el animal ya se conocía el camino. Es muy fácil, ya que sólo hay que seguir el camino en todo momento señalizado con categoría de GR (gran recorrido).

Etapas

Comenzamos el itinerario en Esporles. Cogemos la calle empedrada que desde delante del Ayuntamiento, y por el lado de la iglesia, nos lleva en pocos minutos de subida fuera del pueblo. El camino transcurre entre paredes altas de piedra construidas sin argamasa, sombreado por la vegetación exuberante que crece por la elevada pluviosidad del municipio. Superada la costa inicial, llegamos a una planície donde a la derecha vemos anchos campos de cultivo de almendros y algarrobos y la moleta de Son Cabaspre (618 m) al fondo. Más adelante el camino cruza la carretera por el Pont de Sa Turbina, que pasa por encima del torrente de Esporles o de Sant Pere, y continúa paralelo a la carretera y al torrente durante un buen tramo. El torrente de Sant Pere o de Esporles nace en los Puntals de Planícia, recorre el valle de Superna hasta llegar a la Granja y atraviesa todo el núcleo de Esporles. Finalmente, confluye con el torrente de Bunyola para formar el Torrent Gros, que desemboca en la bahía de Palma, cerca del Coll d'en Rabassa. En Mallorca no tenemos corrientes continuas de agua, solo discontinuas y de caudal muy variable a lo largo del año. Por ello, el aprovechamiento del agua de la lluvia es tan importante. Aparte de para regar, el agua del torrente de Esporles ha dado servicio a lo largo del tiempo a dos industrias textiles, a la almazara de la Granja, a un molino harinero y a un par de molinos de una fábrica de papel. De hecho, el nombre de este puente proviene de la turbina que aprovechaba la velocidad del agua para hacer mover los telares.
Después de haber atravesado la carretera por el puente, nos adentramos en un pequeño bosque de ribera que crece a ambos lados del torrente. Los bosques de ribera son bosques caducifolios que crecen cerca de los cursos fluviales. Las especies que viven necesitan mucha agua para crecer y por ello se desarrollan cerca de torrentes, donde el suelo a partir de cierta profundidad está empapado de agua. Los árboles que nos rodean son ejemplares altos de álamos (Populus nigra), olmos (Ulmus minor) y flejes (Fraxinus angustifolia) e incluso plátanos (Platanus x hispanica). La mayoría de estas especies se consideran introducidas por el ser humano y suelen ir acompañadas de una vegetación de márgenes de torrente constituida principalmente por especies espinosas como zarzas (Rubus ulmifolius), el rosal silvestre (Rosa sempervivens) y espinos albares (Crataegus monogyna), entre otros. A lo largo de todo el año podemos encontrar elevadas coberturas de vincapervinca (Vinca difformis) con las flores de color azul violeta. Continuamos aproximadamente durante un kilómetro, por el borde de la carretera, hasta que encontramos de nuevo una señal que nos indica el tiempo que falta para llegar a Banyalbufar: apenas dos horas. Cruzamos de nuevo la carretera con cuidado y nos adentramos en un olivar invadido por un pinar joven.
El itinerario asciende dibujando zigzags por dentro del olivar -actualmente invadido por pinar- de la possessió de Ses Mosqueres, ya en tierras del término municipal de Banyalbufar. El Camí des Correu atraviesa dos de las possessions más destacadas del término: Ses Mosqueres y más adelante Son Valentí. No tardamos en entrar en el bosque de ses Mosqueres, un encinar espeso en el que abundan los madroños. Se extiende desde el Puig de Sa Vinya (438 m), a mano izquierda, hasta sa Potada des Cavall, unos metros antes de la partición con Son Valentí. A partir de ahí en adelante recibe el nombre de bosque de Son Valentí. El camino es ahora bastante empinado y es el tramo mejor conservado. Nos podemos fijar en las filas de piedras, llamadas ratlletes, que cada puñado de metros sobresalen un poco del camino y lo cruzan diagonalmente. Tienen una función muy importante en la conservación del camino: desvían el agua de lluvia hacia los bordes del camino y evitan que pueda resultar dañado. Un portillo sin barrera marca la entrada al bosque de Son Valentí. Unos metros antes, en medio del camino, hay una cavidad en una roca que puede parecer una huella de caballo, ¡poned imaginación! Dice la leyenda que el caballo del rey Jaume I dejó esta huella al cabalgar impetuoso durante las batallas contra los árabes. ¿Qué pensáis? ¿Pasó por aquí el rey Jaume I? El paso de los carboneros es evidente a lo largo de todo el Camí des Correu. Son numerosos los caminos que comunican la vía principal con los ranxos de carbonero (lugar o porción de bosque asignada a un carbonero para su trabajo), bosque adentro. También son numerosos los ranxos con nombre propio, en recuerdo de los propietarios de la concesión, como los rotlos d’en Sutro, el de En Mutxilla, un poco más adelante, y el de Puquinso, en la parte baja del Coll des Pi. Llegamos pronto al Coll des Pi, que pasa entre el Puig de s'Argenter (498 metros), a la derecha, y el Puig de sa Barca (582 metros), a la izquierda. Ahora el camino baja hasta el linde entre Son Valentí y Son Sanutges.
El camino de piedra que seguimos desemboca en una pista asfaltada y empieza a bajar en fuerte pendiente entre pinares y olivares. Este valle donde ahora nos adentramos ha sido habitado desde hace muchísimos años. Son numerosos los restos talayóticos que podemos encontrar en los tres valles que abarca el término municipal de Banyalbufar. El paisaje que ahora contemplamos se debe a la huella dejada por los árabes. El entramado de bancales y el complejo sistema de captación y reparto de aguas subterráneas mediante acequias y albercas, que se conocen como Ma'jil, permitieron cultivar estas tierras y son el principal legado musulmán. En un clima donde las lluvias son muy estacionales, la necesidad de almacenar agua para poder disponer en épocas de sequía es vital. Hace siglos que los primeros agricultores aprovechan la pendiente para distribuir el agua por gravedad. Por ello se construyó una compleja red de acequias (las más importantes son la acequia de Dalt, la de Baix y la de Son Bauzà) que recogen el agua de la fuente llamada Font de la Vila y la distribuye hasta las grandes albercas, desde éstos y mediante acequias, se riegan los bancales. Esta disponibilidad excepcional de agua ha permitido que, contrariamente a otros lugares de la Serra, los bancales de Banyalbufar se hayan destinado a cultivos de regadío como la vid y el tomate. El tomate conocido como "tomàtiga de ramellet" de Banyalbufar dió prosperidad económica a sus habitantes: la exportación de este tomate hacia el mercado de Barcelona promocionó el nombre del pueblo más allá de Mallorca.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Pujada a la mola de s'Esclop

Dificultad:Alta
Distancia:8.7 km
Duración:5 h

Color:   

La mola de s'Esclop destaca como una gran muela que se alza entre el mar y el Puig de Galatzó. Para llegar a la cima, pasaremos por tres fincas públicas del Paraje natural de la Serra de Tramuntana: Son Fortuny, sa Coma d'en Vidal y Galatzó. La subida quizás nos costará un poco, pero la recompensa al llegar arriba será doble: unas vistas magníficas y las ruinas de una caseta de piedra, clave en la historia de Mallorca. Nuestra ruta comienza en la entrada de la finca pública de Son Fortuny, justo en el kilómetro 97 de la carretera de Andratx-Pollença. La entrada nos queda a mano izquierda si venimos desde Estellencs.

Etapas

Apenas dejamos el coche, el camino (una pista forestal) comienza con una fuerte pendiente. Después de unos 10 minutos, llegamos a una bifurcación. A la izquierda está indicado el camino hacia sa Boal de ses Serveres. Una boal o boval era un establo donde se daba paja y cobijo al ganado. Giramos a la derecha, pasamos junto a un depósito de agua dedicado a la extinción de incendios forestales y continuamos subiendo por la Serra des Pinotells a nuestra izquierda. De vez en cuando podemos echar un vistazo a la costa del municipio de Estellencs, con el mar de fondo, y aprovechar para recuperar el aliento. Un par de curvas más arriba, pasamos junto a los restos de un horno de cal, donde los caleros trabajaban duramente para convertir la piedra caliza en cal viva. Continuamos subiendo y después de un par de vueltas más, unos cipreses nos indican que pronto llegaremos a las casas del finca de Sa Coma d'en Vidal, que es de titularidad pública desde el año 2002. Ante las casas, hay una pequeña edificación con un porche que nos invita a detenernos a desayunar.
Pasamos por la escalera de madera que nos queda a la izquierda y, sin dejar el camino, que está lleno de carrizo, llegamos a una pared de piedra construida sin argamasa que marca los límites del término de Estellencs y de la finca de Sa Coma. Saltamos el muro y entramos a la finca pública de Galatzó y continuamos la subida por un caminito que se ve a la derecha bien definido entre los pinos hasta llegar a una antigua era de trillar. Un poco más adelante se ven los restos de las casas de S'Esclop, antes empleadas como un centro agrícola de montaña, cuando se cultivaban, con gran esfuerzo, estas tierras. Desde el Coll de S'Esclop, la muela se alza imponente ante nosotros. El origen del topónimo de S'Esclop se ha relacionado con frecuencia con una hipotética semejanza de la forma de la montaña con el calzado denominado zueco (esclop, en catalán). Según una hipótesis de Gaspar Valero, el topónimo muela de S'Esclop vendría del nombre Mola des Clop. Los “clops” son chopos (Populus sp.), árboles frecuentes aún hoy cerca de las casas de S'Esclop y la Font Quer. A veces se puede ver como sobrevuela esta zona algún ejemplar de gavilán o águila calzada (Hieraaetus pennatus), un rapaz de tamaño medio que nidifica en los peñascos de la Serra. Se alimenta de una gran diversidad de presas: torcaces y palomas; pequeños pájaros como gorriones, estorninos, golondrinas..., y también pequeños mamíferos como ratones o conejos. Más a menudo veremos el avión roquero (Ptyonoprogne rupestris) volando cerca de los acantilados donde encuentra alimento y nidifica. Cuando llegamos a la cima podremos ver en invierno el acentor de montaña (Prunella collaris), que no rehúye de la presencia humana.
Desde el puerto de S'Esclop, hacia la derecha se ve un camino que baja hacia la Font des Quer. Pero nosotros iremos directamente hacia la Mola, dispuestos a hacer un último esfuerzo para alcanzar la cima. Tenemos que seguir con atención los hitos de piedra, al principio caminando en medio de restos de antiguos bancales y después por un tramo de rocas sin un camino bien definido. Cuando llegamos arriba, a 926 metros, los hitos nos conducen un poco hacia la izquierda y en poco tiempo llegamos al vértice geodésico donde confluyen tres municipios: Estellencs, Puigpunyent y Calvià. Subir hasta aquí tiene doble premio. Una vista magnífica de 360º sin obstáculos intermedios y, a unos 100 metros hacia la izquierda, unas solitarias ruinas llenas de historia... y de historias. Son los restos del pequeño observatorio donde vivió el año 1808 el astrónomo, político y matemático rosellonés Dominique François Aragó. En este ambiente tan hostil, Aragó pasó duras jornadas para medir el arco de meridiano terrestre entre Cataluña y Baleares. Aragó triangulaba entre Mallorca, Ibiza y Formentera para terminar de extender el meridiano de París hasta las Islas. Pero a final de mayo llegaron a Mallorca las noticias del levantamiento de la Península contra los napoleónicos. En Mallorca, tomaron a Aragó por un espía francés, idea fundamentada en sus extrañas operaciones con fuego y utensilios ópticos encima de una montaña. Un comando armado partió hacia la Mola dispuesto a capturar al peligroso espía. No pudo salir de la isla y consintió ser encarcelado en el Castell de Bellver, más como protección que como castigo. Dos meses después logró partir hacia Cabrera y luego hacia Alguer.
Bajamos de la cima por la misma ruta de subida, en dirección a la peña Blanca. Volvemos a pasar el Coll y la era de batir el trigo hasta llegar, por la zona de pinar, a la pared de piedra seca (construida sin argamasa), que limita con el término de Estellencs. Hacia la izquierda volveríamos por Sa Coma d'en Vidal, pero no saltamos la pared sino que nos desviamos hacia la derecha. Después de unos 30 minutos llegamos a un cruce de caminos. Nosotros seguimos en dirección hacia Estellencs. A mano derecha, casi durante todo el camino de regreso, nos vela el Puig de Galatzó. Los carrizos (Ampelodesmos mauritanica) dominan el paisaje, con algunos pinos (Pinus halepensis), lentiscos (Pistacia lentiscus), enebros (Juniperus oxycedrus) y palmitos (Chamaerops humilis) aquí y allá. En este tramo, se puede ver un arbusto espinoso con forma almohadillada que vive en zonas de montaña. Es un endemismo que tiene las hojas pequeñas y alargadas, un poquito más estrechas en la base. Está adaptado a vivir en lugares rocosos, con poco suelo y batidos por el viento. Es el espino negro (Rhamnus bourgeanus). Seguimos con atención los hitos de piedra, por un tramo sin un sendero definido, hasta llegar al camino de subida al Puig de Galatzó. Giramos hacia la izquierda y siempre de bajada llegamos al área recreativa de Son Fortuny, donde podemos darnos un merecido descanso.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Pujada al puig des Tossals Verds

Dificultad:Baja
Distancia:4,52 km
Duración:3,5 h

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El puig des Tossals Verds, con 1.118 metros de altura, es la tercera montaña más alta de la Serra de Tramuntana, una atalaya privilegiada desde donde tendremos unas de las mejores vistas panorámicas de gran parte de la sierra y el Pla de Mallorca. Sus vertientes de tramontana y sur manchados de vegetación y el contraste con las montañas de los alrededores más peladas y grisáceas, son los que han originado el adjetivo "verdes" de este monte.

Etapas

El inicio de este itinerario se encuentra en el punto kilométrico 33,750 de la carretera Ma-10 (Andratx-Pollença), justo al lado del área recreativa de la Font des Noguer. Caminaremos aproximadamente unos 40 minutos yendo por el lado izquierdo de la canal que trasvasa agua desde el Gorg Blau al embalse de Cúber, y cruzamos hasta cuatro puentecitos de madera; ignoraremos y dejaremos a nuestra derecha tres puentes de cemento que cruzan el canal. Cuando llegamos al cuarto puente de cemento debemos cruzarlo y pasar por un portillo de madera. En este punto, nos adentramos en un pequeño encinar. Ahora, nuestro camino muestra evidencias de un antiguo empedrado y, poco después de un portillo de piedra, caminaremos por un tramo con un empedrado bien conservado. Dentro del encinar, con sotobosque de romero (Rosmarinus office medicinales) y enebro (Juniperus oxycedrus), quizás nos recibirá el canto del ferrerico (Parus major) o el pinzón (Fringilla coelebs). Encontramos varias carboneras y el camino empieza a descender, en unos 20 minutos nos situamos en el cruce donde empieza la subida al Puig des Tossals Verds. Nos encontramos en el Coll des Coloms.
Tomamos el camino que sale hacia la derecha y ascendemos una pendiente pronunciada por dentro de un encinar espeso y oscuro. Encontraremos dentro del bosque los restos de un antiguo horno de cal, muy cubierto de tierra, y pasaremos entre una carbonera y una cabaña de carbonero. A los 20 minutos, pasaremos por el lado izquierdo de un peñasco de color claro que destaca dentro del paisaje y que se conoce como es Frare (fraile, en castellano) o Pa de Figa (pan de higo, en castellano).
Cuando el bosque se acaba llegamos al rellano des Clot de sa Neu, donde encontramos, a la derecha del sendero por donde caminamos, una casa de nieve imponente. Con unos 20 metros de longitud, es una de las más grandes que podemos admirar en la Serra. Está situada a unos 955 metros de altitud y está conformada por unas altas paredes que aprovechan un hoyo o pozo, para dar lugar a la casa de nieve. Es por ello que también recibe el nombre de pozo de nieve des Tossals. Es frecuente encontrar las neveras excavadas en zonas de tierra blanda, pero en algunos casos, como este des Tossals, aprovecha las concavidades naturales de la roca, pozos naturales. Adosadas a esta construcción encontramos unas paredes de piedra seca que cumplían la tarea de acumular la nieve para posteriormente poder recogerla con facilidad y tirarla al pozo.
Nuestro camino avanza en forma de sendero, entre romero y brezos (Erica multiflora). De forma aislada encontramos enebros y pinos (Pinus halepensis) modelados por el viento y las cabras. Si prestamos atención, en las paredes más inaccesibles del monte, encontramos algunos ejemplares de rotaboc (Acer opalus subsp. Granatense) y de manzano silvestre (Sorbus aria). Este último puede llegar a tener un porte arbóreo cuando dispone de condiciones favorables, pero en nuestra región sólo presenta un porte arbustivo. Ambas especies se han visto relegadas a las grietas sombrías de peñascos y son un vestigio de bosques caducifolios de tiempos más pretéritos cuando el clima era más frío. Al llegar a un pequeño collado nos quedarán ya sólo 20 minutos hasta la cima. En esta zona tenemos que prestar atención ya que el camino es un sendero poco marcado y señalizado tan sólo con pequeños montones de piedras. Aquí la vegetación se vuelve escasa y domina el zarzaparrilla baleárica (Smilax aspera subsp. Balearica), y algún ejemplar aislado de estepa joana (Hypericum balearicum), que aprovecha el escaso suelo. Ambas especies son endémicas de las Baleares. Si nos fijamos en el terreno, delata el efecto erosivo de la lluvia y de las fracturas ocasionadas en las rocas por la nieve y el hielo.
En la cima del monte de Tossals Verds (1.118 m) podemos admirar una de las mejores panorámicas de 360 grados de la isla. El Puig Major de Son Torrella, la montaña más alta de Mallorca (1.445 m), con instalaciones militares en su cima, nos servirá para orientarnos. Justo delante tenemos el morro de Almallutx y, a su derecha, el puig de ses Vinyes, más hacia la derecha, hacia el noreste, el Puig de Massanella, y a continuación, el puntiagudo pico de n'Ali, una panorámica sobre la bahía de Alcúdia y, al fondo de todo, el cabo de Ferrutx. Hacia el sureste se abre el Pla de Mallorca y a continuación y en primer término se alzan el monte de s'Alcadena y el de Alaró, ambas montañas de paredes verticales y casi gemelas. Y si el día es claro alcanzaremos con claridad la ciudad de Palma y la isla de Cabrera. Hacia poniente quedan los montes que conforman la ruta conocida en el mundo excursionista como "los tres miles de Mallorca", aprovechando el juego de palabras que se obtiene con sus alturas correspondientes: sa Rateta (1.113m), na Franquesa ( 1.067) y el puig de l'Ofre (1.093m). Un poco más allá, avistamos la sierra de Alfàbia y al fondo, muy lejos, el Puig des Teix.
Las simas son aberturas naturales de la tierra, como grandes sumideros por donde se cuela el agua. Estas cavidades de morfología muy diversa suelen ser casi siempre verticales o muy inclinados, y pueden llegar a grandes profundidades. Las simas son características de los terrenos calcáreos. Su origen se encuentra en las fisuras que se han ido ensanchando por la disolución de la roca. Algunos, como la sima de Tossals son de génesis nivocárstica, es decir, se formaron en el pasado geológico por las fracturas provocadas por la concentración localizada de nieve y la disolución posterior de la roca caliza. En el macizo de Tossals hay bastantes simas: a partir de los 1.000 metros de altitud encontramos 6, aunque de dimensiones reducidas. Entre ellos destaca la sima des Benavenguts, de 78 metros de profundidad, y la sima de Tossals, de 40 metros de desnivel, importante porque a su entrada vive una importante asociación de plantas hepáticas y musgos, conocidas popularmente como hepática y verdín.
La fuente de Massanella mana todo el año, lo que permite observar a sus alrededores especies curiosas que necesitan estas condiciones especiales. Durante el invierno y la primavera, si tenemos suerte, podremos ver algunos ejemplares floridos de asa (Leucojum aestivum subsp. Pulchellum). Cada año brotan hojas nuevas y al final de un largo tallo cuelgan sus flores, que son de un color blanco inmaculado con una mancha de color verde en el extremo de cada uno de sus seis pétalos. Esta hierba aparece año tras año en la orilla del torrente, allí donde hay tierra buena y húmeda, y el resto de tiempo permanece bajo tierra en forma de bulbo.
De vuelta al coll des Coloms, podemos llegar, si nos apetece, hasta la fuente des Prat. Dirigiremos nuestros pasos hacia el sureste, el camino que se dirige hacia nuestra derecha, bajando del monte des Tossals. Dejamos a la derecha una carbonera y un poco más allá, después de una pequeña torrentera, el camino desciende y hace dos curvas muy pronunciadas. Encontraremos un indicador de madera que nos orienta hacia la fuente. Dejamos atrás varios carboneras y a los pocos minutos de pasar cerca de un cercado de piedra para el ganado habremos llegado a la fuente. Esta caminata nos supondrá unos escasos 20 minutos adicionales. La fuente des Prat tiene en su entrada una indicación escrita sobre el cemento: "Fuente de Massanella". La mina es alta y poco profunda, con la entrada cerrada con una barrera metálica. Desde aquí sale una canal cubierta de losas de piedra: es el inicio de la canaleta de Massanella. La canaleta, que se terminó de construir en el año 1750, fue un diseño de Jacint Josep Montserrat Fontanet Llebrés, natural de Lloret de Vistalegre, y mayoral de la finca de Massanella. Esta maravilla de la ingeniería hizo llegar el agua hasta las casas de Massanella, tras recorrer unos 11 kilómetros de canal y un desnivel de 600 metros. En 1982 la fuente se canalizó y actualmente abarca de agua al pueblo de Mancor de la Vall.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Camí Vell de Lluc a Pollença

Dificultad:Mitja
Distancia:17.80 km (només anada)
Duración:2 h

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La nostra ruta comença a Lluc i ens durà, travessant les possessions de Menut, Binifaldó, Muntanya, Son Marc, Son Grua i Can Serra, fins a la vall d’en Marc, ja al terme municipal de Pollença, un dels municipis amb més riquesa natural, cultural i paisatgística del Paratge natural de la Serra de Tramuntana. Iniciarem l’itinerari al Santuari de Lluc. A partir del centre d’educació ambiental de Binifaldó, només cal seguir els indicadors de la GR-221 i no tindrem cap dificultat per trobar el camí fins a Pollença.

Etapas

Després de passar per davall els porxets del Santuari de Lluc, prenem un camí asfaltat amb el torrent a la banda esquerra. Pocs metres més endavantens desviam cap a l’esquerra fins a arribar al camp de futbol. Deixam a l’esquerra un pontet de fusta i agafam l’antic camí Reial, que unia Lluc amb Pollença. Sortim a la carretera Ma-10 (Andratx-Pollença) i anam cap a l’esquerra fins a trobar un camí asfaltat amb els cartells de benvinguda a les finques públiques de Menut i Binifaldó. Seguint el camí asfaltat entre alzines i rocams, arribam a les cases de Menut, les deixam a la dreta i continuam el camí fins a arribar al centre d’educació ambiental de Binifaldó. El deixarem a la nostra dreta per seguir el camí ample, ara ja sense asfaltar, que transcorre paral·lel a la paret de pedra en sec que delimita les tanques de conreus de devora les cases. Però abans podem returar-nos i recórrer l’itinerari adaptat a persones amb discapacitat visual que durant més o menys un quilòmetre va en la nostra mateixa direcció. Us convidam a fer-lo, amb els ulls oberts o tancats, però, això sí, amb tots els sentits ben desperts. Aquí podem comprovar quins altres sentits intervenen en la contemplació de la natura. A la tardor escoltarem un crec-crec en trepitjar les fulles que perden els polls blancs (Populus alba), i a l’estiu gaudirem de l’ombra que ens dóna l’alzina d’en Pere, de més de 500 anys! Durant tot l’any, ens acompanyaran diferents ocells amb els seus cants: el tord (Turdus philomelos), el ferrerico (Parus major) o el tudó (Columba palumbus). Juguem a endevinar-los! Podem descobrir el tacte dentat del marge de les fulles del llampúdol bord (Rhamnus ludovici-salvatoris) i com són d’aferradisses les fulles de l’estepa llimonenca (Cistus monspeliensis). Després de passar la mà pel romaní (Rosmarinus officinalis), olorau-la, té una aroma inconfusible.
Després d’una lleugera pujada assolim el collet de Binifaldó (598 m), des d’on podem gaudir d’una magnífica vista de la badia de Pollença. I si el dia és ben clar, fi ns i tot a vegades s’intueix la silueta de l’illa de Menorca. Passam per un portell que separa la fi nca pública de Binifaldó de la possessió de Muntanya, fi nca privada, i baixam per l’antic camí de ferradura fins a arribar a la font de Muntanya, on els pelegrins s’aturaven a refrescarse quan anaven a Lluc. Al costat de la mina d’aquesta font, una taula i un banc de pedra ens conviden a seure per descansar una estoneta.
Abans de tornar a emprendre camí, podem aprofitar per conèixer una planteta que cerca llocs com aquest per créixer, llocs que són un poc humits: la margalideta (Bellium bellidioides). És petitona, i si no és primavera, no la trobarem florida, i potser ens haurem d’acotar per veure que té les fulles un poquet arrodonides i que estan agrupades en forma de roseta a la base de la planta. Pels voltants, la falguera de Lluc (Pteridium aquilinum) és bastant abundant i no ens passarà desapercebuda perquè pot arribar a fer un metre d’alçària. La fulla, que en el cas de les falgueres s’anomena fronda, està molt dividida. Hi havia la creença que aquesta falguera floria, fructificava i dispersava les llavors quan arribava la mitjanit de Sant Joan; per això mai no se la veia en flor i era impossible recollir-ne la llavor. Se li atribueixen propietats medicinals, però hom diu que ha de ser recollida als voltants de Lluc perquè sigui efectiva. Aquesta creença recollida a les “Rondaies mallorquines” de Mn. Alcover, no té fonament científic, ja que les falgueres es reprodueixen per espores, que es troben al revers de les fulles.
Ens endinsam dins l’alzinar, on segur que ens cridarà l’atenció la manca quasi absoluta de sotabosc. Després d’uns quants revolts, arribam a un ampli camí asfaltat que ens conduirà fins al costat del torrent Fondo de Muntanya i a la vall d’en Marc, on els conreus de figueres, ametlers i tarongers dominen el paisatge. Aquesta vall marca l’obertura de la Serra cap a la costa i separa dues grans alineacions muntanyoses. Si ens giram cap al sud, veim el puig de Ca de Míner (887 m, l’altitud màxima del municipi), la Cuculla de Fartàritx, la Moleta i el Moletó, relleus que actuen com a contraforts del puig Tomir. A l’altre bloc muntanyós, situat al nord de la vall d’en Marc, es troben el puig de Can Massot, el puig Gros de Ternelles (el segon més alt del terme, amb 839 m) i el puig de l’Esbaldregat.
Abans de la conquesta, a les terres que avui anomenam Son Marc, que dóna nom a la vall, hi havia l’alqueria sarraïna de Beni-Gigar, on vivia l’hereu Ben-Nassar. S’enamorà de Balaixa, filla de l’alqueria veïna d’Algatzení, avui Can Guilló. Però els seus pares no aprovaven aquesta relació, i Balaixa emmalaltí d’amor. Entre deliris deia que només les fl ors d’ametler de Beni-Gigar podrien curar-la. Son pare estava preocupat, perquè faltaven encara mesos perquè els ametlers florissin. Balaixa, però, insistia. Llavors son pare decidí que si Ben-Nassar li duia un ram de flors d’ametler abans que hagués passat la lluna plena donaria el seu consentiment per a les seves noces. Ben-Nassar patia perquè pensava que els ametlers mai no floririen abans de la lluna plena. I plorà davall les branques d’un dels ametlers de Beni-Gigar. Llavors, un rossinyol, quan va veure com s’obrien les flors blanques, cantà: L’ametler, així florit, és un vel de nuviances; i per la donzella, el cel obert davant la seva ànima. Balaixa i Ben-Nassar a la fi es casaren. A Pollença podem trobar un carrer dedicat a Balaixa. Amb les remors d’aquesta bella llegenda arribam al Pi de Son Grua, un pi alt que s’alça a la cruïlla del camí vell amb la carretera Ma-10 (Andratx-Pollença). Seguim per un tiranyet més o menys paral·lel a la carretera pel costat del torrent de Son Marc. Els plataners (Platanus sp.), el cirerers de pastor (Crataegus monogyna) i els esbarzers (Rubus ulmifolius) són ben abundants en aquest tram de camí. Un poc més endavant creuam un pont per a vianants, dit el pas d’en Barqueta, i sense cap dificultat arribam a Pollença.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Volta des General

Dificultad:Baja
Distancia:4.22 km (sólo ida)
Duración:2 h 30 min

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Una ligera bajada entre la montaña y el mar nos llevará desde las inmediaciones de Banyalbufar al Port des Canonge, antiguo puerto de pescadores y aldea costera. Hoy en día incluye un núcleo urbano de segunda residencia y sigue siendo un rincón con encanto que invita a la contemplación del paisaje y de la costa norte mallorquina.

Etapas

Iniciamos esta agradable caminata a orillas del mar en una pequeña explanada donde podemos dejar el coche, situada en el kilómetro 85,2 de la carretera Ma-10 de Andratx a Pollença. Desde este punto tenemos una excelente panorámica sobre el pueblo de Banyalbufar y sus bancales. Son muy abundantes y complejos los sistemas de canalización hídrica, los estanques y las fuentes de mina. Los bancales bien labrados favorecen la infiltración y evitan la erosión, y sobre ellos se cultivan hortalizas y viñedo igual que tiempo atrás. Seguimos el camino de carro ancho y de tierra. A los pocos minutos, cerca de un aljibe moderno y sin ningún interés, encontramos una bifurcación del camino que va hacia la derecha y que debemos ignorar. A lo largo del camino encontramos indicios de un antiguo empedrado, rodeado de un bosque mixto de pinos (Pinus halepensis) y encinas (Quercus ilex), con acebuche (Olea europaea var. sylvestris), lentisco (Pistacia lentiscus) y algún ejemplar de palmito (Chamaerops humilis). En cinco minutos encontramos una barrera metálica abierta, con una escalera a la izquierda, y a pocos metros aparece un cruce y debemos ir hacia la derecha. Ahora, las encinas se hacen más escasas y los madroños (Arbutus unedo) y el brezos (Erica multiflora) toman protagonismo.
En unos minutos encontramos a la derecha del camino un sendero poco marcado que debemos dejar y debemos seguir por la izquierda. Si nos fijamos se pueden intuir restos de antiguos bancales, por los viejos algarrobos que hay intercalados dentro del bosque. Los pájaros nos acompañarán a lo largo de todo el año: la curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), el chochín (Troglodytes troglodytes), el pinzón (Fringilla coelebs), el carbonero común (Parus major), el reyezuelo listado (Regulus ignicapillus)... y durante el invierno veremos con abundancia el petirrojo (Erithacus rubecula) y el zorzal común (Turdus philomelos). Hay una especie que no nos abandonará en todo el camino y nos vigilará desde cualquier pino, el piquituerto (Loxia curvirostra). Este pájaro, de aspecto y comportamientos de lorito, se alimenta de los piñones que extrae de las piñas del pino blanco con la ayuda de su potente pico torcido y entrecruzado en forma de tenazas. Las hembras son de color verde con un suave moteado en el vientre, flancos y espalda, mientras que los machos exhiben un rojo intenso y llamativo. Seguro que los oiremos cantar mientras se desplazan por los pinos y, escuchando atentamente, oiremos como hacen crujir las piñas con sus picos.
A mano izquierda la presencia del mar se hace evidente y a nuestra derecha nos acompañan unas peñas blanquecinas, que corresponden al Puig de ses Planes. Tras una media hora de andar encontramos un rotlo de sitja y una barraca de carbonero muy peculiar, que se construyó aprovechando una gran roca o peña. Recientemente se ha reconstruido el gorro característico de cañizo. Veremos también los restos de una antigua casa de piedra. El camino sigue siendo ancho y discurre sobre un bancal y bordeado con unos importantes vierteaguas de piedra. El camino asciende suavemente y se observan grandes bloques de piedra. Los peñascos se extienden por todo el pinar y se hace difícil discernir si son los pinos los que soportan los peñascos o si es al revés. Estas rocas parece ser que tienen su origen en antiguos deslizamientos del Puig de ses Planes, y han originado un paisaje original y extraordinario. Al cabo de unos 40 minutos del inicio, encontramos a nuestra derecha un horno de cal muy grande, excavado en la roca casi en su totalidad. A partir de aquí los madroños ganan terreno al pinar y el camino empieza a ir hacia abajo. Ahora el camino se estrecha y pasaremos bajo el desplomado de las Penyes des Corral Fals, desde donde tendremos una vista excelente sobre la punta de S'Àguila, un espolón con una configuración de sus estratos característica, que se adentra hacia el mar. Con un poco de suerte veremos el rápido vuelo del halcón (Falco peregrinus) por estos acantilados.
Continuamos descendiendo por el camino y en una curva tenemos una panorámica de la punta de Sóller, na Foradada y la atalaya de Son Galceran. También vemos la urbanización del Port des Canonge. Nuestro camino desemboca en una pista asfaltada que entra hacia la derecha dentro de la finca de Son Bunyola. Las casas de la finca quedan enfrente nuestro. Seguimos la pista hacia la izquierda y después de tres curvas volvemos a enlazar con un camino de tierra. Esta ruta es especial por el gran impacto visual de las formaciones geológicas que vamos encontrando. A la derecha del camino podemos ver una muestra interesante de estratos dispuestos verticalmente. Si pensamos en las fuerzas geológicas que han tenido que actuar para mover estos depósitos horizontales hacia la verticalidad, seguro que quedaremos admirados. A partir de ahí, conviene aminorar y mirar bajo nuestros pies; veremos que la tierra es de un rojo intenso. Este suelo silícico y bajo en carbonatos hace que la vegetación que aparece sea especial: continuamos teniendo pinos, pero el sotobosque está compuesto básicamente por bosques de aladiernos de hoja estrecha (Phillyrea angustifolia) -arbustos parecidos a acebuches con frutos similares a aceitunitas pequeñas-, agrupaciones de brezo dispersas (Erica arborea) y por mirtos (Myrtus communis). Como curiosidad, podemos encontrar mirtos con las típicos bayas de color negro, y otros con bayas de color blanco. Esta última coloración se debe a una modificación genética que produce alteraciones enzimáticas. Los frutos del aladierno y del mirto sirven de alimento a los pequeños pájaros en otoño. Las martas (Martes martes) son también unas grandes consumidoras de estos frutos.
A nuestra izquierda queda un saliente llamado punta Roja, en clara referencia al color de su roquedal. Aquí, como en otros lugares de la costa norte mallorquina, los pinos llegan a tocar el mar. Los temporales y la erosión y pérdida de suelo los va desarraigando, e incluso llega a matarlos y tirarlos al mar. La fuerza del viento y la espuma marina también se encargan de modelar la vegetación, y los mirtos y aladiernos adquieren formas almohadilladas. Continuamos caminando a ras de mar y dejamos a mano izquierda un portillo con una barrera de madera a la derecha. Pasamos cerca de los restos de unos retretes hechos de piedra y en pocos minutos llegamos a un torrente que desemboca en la playa de Son Bunyola. El camino gira a la derecha y sube por unos escalones picados en la roca y enseguida gira a la izquierda y nos lleva a atravesar un segundo torrente que en determinadas épocas puede llevar agua y hay que ir con cuidado para no patinar. En unos minutos nos encontramos en una explanada sin vegetación y, tras atravesarla, llegamos al Port des Canonge. A través de unos escalones podemos acceder a un mirador sobre la caleta del puerto. Desde aquí podemos encontrar varios varaderos a la derecha y en otro rincón a la izquierda, unas rampas hechas con barras de madera por donde sacar las barcas. Cuando encontramos el asfalto, tenemos delante nuestro el núcleo urbano, con las casas más antiguas y la urbanización a continuación. Desde este punto, y tras descansar un poco, volveremos sobre nuestros pasos hacia el punto de inicio.
En la playa de Son Bunyola no encontraremos arena; se trata de una típica cala de guijarros de la costa norte de Mallorca. Los guijarros son piedras erosionadas, fragmentos de roca modeladas por las olas día tras día. El rozamiento entre ellos los redondea y alisa los bordes angulosos hasta conseguir estas formas redondas o elípticas, lisas y suaves. La fuerza del oleaje de los temporales de norte saca a la superficie guijarros de mayor tamaño, y dependiendo del estado del mar, la apariencia de la cala será diferente, con piedras de mayor tamaño unas veces y más pequeñas en otras . Entre estos guijarros, encontraremos algunos de color rojizo y de tacto áspero. Son fragmentos de gres de unos depósitos de cuarzo y limos rojos llamados Buntsandstein. Estas rocas son muy antiguas, del triásico inferior, con aproximadamente 250 millones de años de antigüedad. Son muy interesantes y parece que contienen icnitas (huellas fósiles), muy probablemente atribuibles a pequeños saurios Cheirotherium, ancestros de los dinosaurios. Se puede ver una gran losa que presenta estas huellas en el edificio Guillem Colom i Casasnovas de la Universidad de las Illes Balears. Nuestros abuelos conocen estas rocas como "piedra de afilar", su naturaleza de gres cuarzoso hace que sirva, si se moja con agua, para afilar los cuchillos. Con un poco de suerte podemos ver todavía en alguna casa una piedra de afilar hecha de este material.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Itinerari de ses Sínies

Dificultad:Baja
Distancia:4.7 km (sólo ida)
Duración:2 h

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La finca pública de Galatzó se encuentra en el municipio de Calvià y ocupa todo el valle formado por el puig de Galatzó y las montañas que la rodean. Montañas mágicas, si tenemos que hacer caso de las leyendas: de estas tierras han contado historias de espíritus y apariciones, de persecuciones y ajusticiamientos, o del magnetismo extraño que afecta al comportamiento de animales y personas. La finca es de titularidad municipal desde mayo de 2006.

Etapas

Llegamos a la finca por la carretera Ma-1032 que une es Capdellà con Galilea. Aproximadamente en el kilómetro 2 hay un desvío a la izquierda que nos lleva, tras recorrer 600 metros por un camino de tierra, a la entrada de la finca. El paisaje de la finca está dominado por la presencia del monte de Galatzó, que con sus 1.025 metros de altura es visible desde todos sus rincones. Nuestro itinerario transcurre en dirección norte hacia el valle comprendido entre las montañas de S'Esclop y el Galatzó. Para empezar el paseo, nos situamos ante las casas de la possessió y nos dirigimos hacia la fachada de la derecha. Pasamos por el porche y nos encontramos con el camino empedrado que debemos seguir. A lo largo de todo el itinerario encontraremos hitos de color naranja. El camino atraviesa un campo dedicado al cultivo de árboles de secano y pastizales. La actividad humana a lo largo del tiempo ha modelado el paisaje de la finca de manera tan determinante como los factores naturales. En este primer tramo, la topografía resulta idónea para los cultivos tradicionales de secano; las laderas del Galatzó, la huella humana está presente en los bancales dedicados al cultivo del olivo, hoy invadidas de pinos, y en los bosques explotados para obtener el carbón. A la derecha del camino queda el bosque de Sa Madona y, a la izquierda, el Puig des Señor, con 281 metros de altura. Llegamos a un cruce, y nuestro itinerario continúa hacia la derecha. Si siguiéramos hacia la izquierda, el camino nos llevaría a la fuente de Sa Cometa, donde admás de la fuente de mina hay unas mesas para descansar o comer un poco.
A partir de aquí el camino se adentra en un vaguada conocida como Na Llaneres. Los hornos de cal y los ranxos de carbonero se verán a menudo a ambos lados. Los carboneros producían carbón vegetal a partir de la leña de los bosques y luego lo vendían a los pueblos vecinos como combustible. Arrendaban al señor de la possessió, el ranxo, es decir, la parcela de bosque de donde podrían sacar la leña y donde podrían construir las carboneras. Muchas veces el pago se hacía en especies: leña a cambio de carbón. El rotlo de sitja es una construcción circular y plana, parecida a una era pequeña, hecha con piedrecitas y cubiertas de tierra. Sobre este círculo se agrupaban los trozos de leña para quemar formando las carboneras. Muy cerca construían su cabaña para poder refugiarse. Eran construcciones muy sencillas de pared seca y techo de carrizo con una única apertura, el portal, orientado hacia la carbonera para poderla vigilar. La cocción duraba entre una semana y diez días. En esta zona, cerca de los rotlos de sitja hay dos hornos de cal. Los caleros encontraron aquí todos los elementos necesarios para producir cal: piedra caliza (piedra viva) y leña. La proximidad al torrente de Galatzó también les aseguraba el abastecimiento de agua.
El camino sigue paralelo al torrente mientras el terreno se vuelve más abrupto. La vegetación también ha cambiado: hemos dejado atrás el bosque y ahora lo que domina son los carrizales (Ampelodesmos mauritanica) y los palmitos (Chamaerops humilis). Sin embargo, continuamos encontrando ranxos de carbonero y hornos de cal. Si tenemos en cuenta que ambos elementos se construían siempre en lugares donde abundaba la leña y la piedra, podemos pensar que en el pasado había un bosque en ese lugar. Probablemente la sobreexplotación y los efectos de los incendios han provocado este cambio. Un poco más adelante, sin dejar el camino, nos encontramos con un ranxo de carbonero que fue restaurado por la Escuela Taller de Empleo Galatzó en 2007. También hay un área recreativa.
El camino continúa hasta ses Sínies, donde encontramos un nuevo conjunto etnográfico constituido por una barraca de carbonero, una barraca de pegujalero y un rotlo de sitja y, un poco más adelante, un pozo con un abrevadero. Con el nombre de roter o pegujalero se denominaba a una persona a la que se cedía una porción de tierra (la rota) dentro de una propiedad ajena para que la explotase durante varios años. Anualmente, el pegujalero debía entregar al propietario de la possessió una parte del producto del cultivo o bien tenía que hacer tareas de limpieza de matorral o arreglar bancales. Las rotes normalmente son tierras poco fértiles o alejadas de las casas de la possessió. Los restos de viviendas que se han conservado nos hacen pensar que la vida del roter debía ser muy dura. Disponían sólo de sencillas barracas de piedra (sin argamasa) con una chimenea como único lujo.
A la derecha del pozo un indicador nos dirige hacia el mirador de Ses Sínies. Desde el mirador las vistas son muy interesantes. De izquierda a derecha, ses Malas Roques, el Comellar des Lladres, la moleta Rasa, el puig de Galatzó y la Serra de Na Burguesa; a nuestros pies, el valle de Galatzó. La vegetación dominante está ahora conformada por arbustos como el palmito (Chamaerops humilis), palmera autóctona de dátiles pequeños con propiedades astringentes, el enebro (Juniperus oxycedrus), de hojas punzantes y color verde pálido, y el acebuche (Olea europaea subsp. sylvestris), de hojas plateadas. Las lianas como la zarzaparrilla (Smilax aspera) trepan por todas partes como buenas enredaderas. También son abundantes las estepas negras (Cistus monspeliensis), los perfumados romeros (Rosmarinus officinalis) y los brezos (Erica arborea).
Una vez que hemos disfrutado de la vista desde el mirador, volvemos atrás hasta el pozo de ses Sínies. De nuestra izquierda parte un sendero señalizado que nos lleva hasta el poblado de navetiformes de Ses Sínies. Se trata de un poblado de la Edad de Bronce, datada entre el 1.700 y el 900 aC, y formado por construcciones de piedra en forma de herradura alargada (nave). Su función era servir de viviendas. Sólo una de las estructuras es fácilmente identificable, ya que el resto se encuentra invadida por la vegetación. No obstante, los restos dispersos han permitido a los expertos suponer que en este lugar había habido una población permanente bastante numerosa. Desde aquí podemos enlazar con los dos itinerarios, también señalizados, que llevan a la cima de S'Esclop y a la cima del Galatzó, variante de la GR-221. El Puig de Galatzó y la Mola de S'Esclop constituyen las dos primeras grandes cumbres meridionales de la Serra de Tramuntana. Ambas se caracterizan por acoger numerosos endemismos vegetales, como el (Lotus tetraphyllus) y el espino negro (Rhamnus bourgeanus).

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Les fonts Ufanes

Dificultad:Baja
Distancia:2,9 km (casi circular)
Duración:45 min
Recomendaciones:Lleven calzado adecuado y resistente al agua

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La finca de Gabellí Petit, cercana a la ermita de Sant Miquel de Campanet, ofrece bellos paisajes para disfrutar de un paseo agradable en cualquier época del año, y es además, el escenario de un fenómeno hidrogeológico realmente sorprendente: brotan las Fonts Ufanes. Por este motivo, desde el año 2001, las 50,2 hectáreas de la finca pública y parte de las privadas adyacentes son un espacio natural protegido con la categoría de Monumento Natural. Para preservar este singular entorno natural, la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de las Islas Baleares compró la finca en 2005. La finca pública de Gabellí Petit se puede visitar todo el año entre las 10 y las 17 horas. Cuando las fuentes brotan, el agua corre libremente en muchos tramos del camino, por ello es recomendable llevar calzado adecuado y resistente al agua.

Etapas

La entrada a la finca de Gabellí Petit se encuentra justo al lado de la antigua ermita de Sant Miquel, situada a menos de un kilómetro del núcleo de Campanet. El camino discurre junto al torrente de Sant Miquel entre campos de cultivo. A la izquierda podemos admirar las casas de la possessió de Gabellí Gran i Petit, que antiguamente gestionaban ambas fincas. El camino se bifurca a unos 30 metros, ambos ramales nos llevarán hasta donde brotan las fuentes, pero el camino de la derecha es más llano. Después de caminar 20 minutos, llegamos a un puente que cruza el torrente de Teló. Una vez que llegamos a un portillo de marés (calcarenita), empieza el encinar. Este bosque sombrío y húmedo, de vegetación exuberante, nos traslada a un mundo de cuentos lleno de magia y con pequeños tesoros por descubrir durante las diferentes estaciones del año. Seguiremos el camino marcado a fin de no molestar a las especies que viven en el encinar. Las encinas (Quercus ilex) están acompañadas por un sotobosque de matas (Pistacia lentiscus), madroños (Arbutus unedo), mirto (Myrtus communis), aladiernos (Rhamnus alaternus) y zarzas (Rubus ulmifolius). Aquí y allá, las ramas aparecen adornadas por la trepadora zarzaparrilla (Smilax aspera), que sube en lianas espinosas, y por la atractiva clemátide (Clematis cirrhosa var. balearica). En primavera las delicadas flores del pan porcino (Cyclamen balearicum) levantan la cabeza entre la hojarasca. Cerca del cauce del agua, el bosque se enriquece y las encinas se mezclan con vegetación más característica de formaciones de ribera, como olmos (Ulmus minor) y fresnos (Fraxinus angustifolia). Es dentro de este frondoso ramaje donde se encuentra a gusto una gran multitud de pequeñas aves. Nos sorprenderá seguro el chirrido y el tac-tac de alguna curruca de gorro (Sylvia atricapilla) y no se hará esperar algún grupito de reyezuelos (Regulus ignicapilla), que nos deleitarán con su canto agudo y fino y con sus movimientos acrobáticos para capturar insectos minúsculos de las hojas de las encinas. En el sotobosque, el rey es el chochín (Troglodytes troglodytes), y seguro que nos pasará desapercibido su nido, en forma de bola y forrado de musgo y líquenes, una obra mimética excelente. Los pinzones (Fringilla coelebs) los encontraremos cantando por todas partes y casi siempre pastando por tierra buscando semillas, insectos, fragmentos de bellota... Si escuchamos con atención, oiremos que alguien mueve el follaje del suelo, el misterio se resuelve cuando el grito de alarma del mirlo común (Turdus merula) resuena en el bosque al verse sorprendido.
El camino nos lleva sin desviación posible hasta los antiguos sesteaderos de la finca, habilitados como centro de interpretación. Dentro del centro encontraremos una sala de audiovisuales, una sala de exposiciones temporales y unos baños públicos adaptados a personas con movilidad reducida. Al salir del centro de interpretación, a la derecha una señal nos indica dos puntos de interés: un talayot, testigo de la antigua ocupación humana de estas tierras, y el torrente de Biniatró. Del antiguo talayot sólo se conserva la fachada, constituida por tres grandes losas, y el resto de piedras se amontonan ya sin ninguna forma. Sólo se puede intuir que debía ser bastante grande. Podemos observar que los constructores trabajaban con unas piedras muy grandes y difíciles de mover. Si continuamos este camino un par de minutos, llegamos al torrente de Biniatró, que recoge las aguas de las vertientes más cercanas de la Serra de Tramuntana que marcan los límites del término municipal de Campanet con los de Escorca y Selva, como sa Carrasca (477 m), la serra des Pas d'en Bisquerra y el monte de Ca de Son Monjo (271 m).
Si continuamos por el camino de la izquierda, llegamos rápidamente a uno de los puntos más espectaculares de donde brotan las Fonts Ufanes los días que revientan. ¿Por qué sucede este fenómeno tan espectacular? La cuenca hidrogeológica de alimentación de las fuentes ocupa una superficie de 46 kilómetros cuadrados, con rocas calcáreas muy permeables en la parte superior y poco permeables en la parte profunda. En la parte sur de esta cuenca hay una falla o fractura del terreno, de alineación NE-SO, que es el límite del macizo permeable con las rocas impermeables. Cuando llueve, el agua se flitra hasta llegar al nivel freático del acuífero, de manera que las rocas, los poros, las fisuras y las cuevas se saturan de agua. Como la parte más baja del acuífero está rodeada de material impermeable, el agua se almacena y no se infiltra. Sube el nivel freático del acuífero hasta que llega a un punto, después de precipitaciones abundantes y de recoger el agua de toda la cuenca, en el que el acuífero ya no puede almacenar más. Entonces, el agua brota de forma torrencial por los puntos de surgencia. Estos puntos se encuentran en línea a lo largo de las cotas más bajas del terreno donde se encuentra la falla. Las dos surgencias principales son la Ufana Grossa y la Ufana Petita. Cuando llueve mucho el caudal de afloramiento es bastante abundante, el agua encuentra otras fisuras y pequeños puntos de salida, brota y corre por todo el encinar. Una vez que el acuífero se descarga, el nivel freático desciende por debajo de estos puntos de salida al exterior y las fuentes dejan de brotar hasta los siguientes episodios de lluvias importantes.
El agua de las Fonts Ufanes corre agitada por el torrente de Teló y se junta hacia la ermita de Sant Miquel con la del torrente de Biniatró y la de otros torrentes que drenan la zona, de modo que da lugar al torrente homónimo (de Sant Miquel). A partir de aquí, transcurre hacia el Pla de sa Pobla, atraviesa campos de cultivo y carga los acuíferos de la cuenca hidrológica hasta llegar al Parc natural de s'Albufera de Mallorca. La vegetación de ribera del torrente de Sant Miquel retiene el caudal de agua, lo que favorece la infiltración hacia los acuíferos y evita la erosión y la pérdida de suelo. Al llegar a la Albufera, se junta con el torrente de Muro y con Sa Siurana. Una parte del agua es evacuada hacia el mar por los canales principales, mientras que el resto se distribuye por los canales secundarios e inunda el humedal. Esta agua también llegará al mar, pero lo hará más lentamente, de manera que permite el mantenimiento de todos los ciclos biológicos que se dan en esta zona húmeda. El agua infiltrada hacia los acuíferos abastece los pozos y origina unas surgencias llamadas fuentes que también incrementan el nivel de agua del Parque.
Seguimos el camino, que poco después nos lleva fuera del encinar. A partir de aquí baja con una pendiente suave hasta la salida de la finca. A la derecha quedan las casas y las tierras de Gabellí Gran. Hoy en día se dedican al cultivo y al pasto. Las tierras llanas de Gabellí Petit, más allá del encinar, se destinan al cultivo del algarrobo. El algarrobo (Ceratonia siliqua) es un árbol típico del secano mallorquín, que crece en suelos pobres y no necesita muchos cuidados. Se cultiva desde tiempos inmemoriales y es difícil determinar su origen. Tradicionalmente, la leña de algarrobo ha sido utilizada como combustible. Su fruto, la algarroba, se utilizaba como pienso para el ganado. Hoy en día, se emplea como sucedáneo del cacao para fabricar chocolate. La semilla, el garrofín, durante los años de la Guerra Civil española y los años de la posguerra, en que el país quedó aislado internacionalmente, adquirió importancia para la alimentación humana porque de él se hacía café. Actualmente, de la semilla de la algarroba se extrae la harina de garrofín, un espesante alimentario para helados, sopas, salsas y refrescos. También se extrae el fitato, una sustancia con propiedades terapéuticas que aporta oligoelementos, aminoácidos y vitaminas A y B. La ingestión de fitato reduce el riesgo de padecer cálculos renales. El camino se junta con el ramal que hemos utilizado de ida, de modo que volvemos a la entrada de la finca por el mismo camino.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Camí de cala Figuera

Dificultad:Baja
Distancia:944 m
Duración:30 min

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Os proponemos un itinerario muy sencillo en Cala Figuera. Esta vez el objetivo no es tanto hacer una gran caminata, sino poner atención a los seres vivos que nos podemos encontrar en un día de playa en el litoral de Tramuntana. Hemos elegido este lugar como muestra, pero muchas cosas que os contamos se pueden hacer extensivas a otros lugares costeros de la Serra de Tramuntana. Cala Figuera se encuentra en el término municipal de Pollença, casi en el extremo norte de la Sierra. Para llegar debemos coger la carretera PM-221 del Puerto de Pollença al cabo de Formentor. Un poco antes del túnel, en el kilómetro 12,7, encontraremos la señal que marca el inicio del camino.

Etapas

Empezamos a caminar por un pinar. A medida que descendemos hacia el mar la vegetación cambia, y los carrizos (Ampelodesmos mauritanica), con algunos palmitos (Chamaerops humilis), suben por las laderas de los acantilados que nos quedan a derecha e izquierda. Lo interesante en esta ocasión es fijarnos en las plantas que pueden vivir justo al lado del mar en las condiciones tan hostiles de este entorno. Son plantas que, además del embate marino, cargado de sal, en invierno deben soportar la falta de sol, y en verano deben resistir la fuerte insolación. Los cambios genéticos producidos al azar (mutaciones) se traducen en cambios morfológicos, fisiológicos o bioquímicos, o en mejoras en la estrategia reproductiva, lo que ha hecho individuos más fuertes y resistentes que han podido adaptarse a vivir en estos ambientes adversos. Por ejemplo, el hinojo marino (Crithmum maritimum) sobrevive en estos lugares porque tiene las hojas carnosas, suculentas, y eso le permite almacenar más agua en los tejidos. Gracias a este aumento del grosor de las hojas y a la forma redondeada que tienen, la superficie de la planta se expone menos al aire y pierde menos agua. Además, es capaz de germinar aunque la concentración de sales en el suelo sea bastante alta. Otro ejemplo de vegetación que encontramos por el camino son los limonios (Limonium spp.), que adoptan una forma de almohadilla y retienen las hojas que caen dentro de la mata, por lo que crean su propio sustrato. Así, cuando se descomponen, proporcionan a la planta el humus orgánico que necesitan. Además, consiguen eliminar el exceso de sal excretando a través de las hojas y así mantienen unas concentraciones que no son tóxicas para la planta. A lo largo de la evolución, los socarrells (Launaea cervicornis) han adquirido una adaptación reproductiva curiosa en la manera que tienen de aprovechar el viento para dispersar sus semillas. Este endemismo con forma de almohadilla espinosa tiene las semillas rodeadas de unas pequeñas plumas que se llaman vilans. De esta manera, con un soplo de viento las semillas vuelan, se dispersan fácilmente, y hay más probabilidades de que alguna llegue a una fisura con un poco de tierra y pueda arraigar. Otro logro evolutivo de esta especie es la reducción del tamaño de las hojas de esta planta para evitar pérdidas de agua.
Las aves marinas también se han adaptado a las condiciones extremas de este ambiente. La membrana interdigital, un tejido que une los dedos de los pies, les permite nadar o moverse con facilidad en el agua. El plumaje impermeable que recubre el cuerpo les permite levantar el vuelo justo saliendo del agua. Muchas tienen en la cabeza, cerca de los ojos, unas glándulas que eliminan el exceso de sal, la cual ingieren con el agua y la comida. Esta adaptación la comparten con las tortugas marinas. Las gaviotas son las aves marinas más conocidas. La que vemos a menudo en grandes grupos es la gaviota de patas amarillas (Larus michahellis). Un poco más pequeña y con el pico rojo, es la gaviota roja (Larus audouinii), que está considerada de interés especial en el catálogo nacional de especies amenazadas. Al contrario que la primera, no es tan gregaria, ya que se mueve en solitario o en pareja. Le gustan las costas rocosas y bajas con calitas. Otra ave costera que frecuenta islotes y acantilados es el cormorán (Phalacrocorax aristotelis). Lo reconoceremos fácilmente por el plumaje completamente negro en los adultos y grisáceo con el pecho blanco en los jóvenes. Es muy característico el penacho que presenta en la cabeza en la época de cría. Una característica de esta ave es que no tiene el plumaje impermeable, por eso, después de pescar, necesita secarse las alas extendiéndolas al sol. Desde el borde es posible que observemos algún ejemplar de pardela balear (Puffinus mauretanicus). Esta ave marina es endémica de las Baleares, y se suele ver en zonas de aguas poco profundas de la plataforma continental donde se alimenta aprovechando bancos de peces pelágicos. La veremos hacer vuelos a ras de agua, casi siempre formando grupos numerosos.
El camino desemboca en una pequeña explanada con vistas a la cala. Un par de escalones nos separan de la cala de cantos rodados. A la derecha queda el altivo monte Fumat, y a la izquierda, el morro de Catalunya. Los acantilados de uno y del otro tienen la máxima protección dentro del Paraje natural de la Serra de Tramuntana, ya que son zonas de exclusión. Esto quiere decir que habitan plantas o animales frágiles, amenazados o representativos, que requieren medidas específicas de conservación. Una vez que estamos en la cala, nos dirigimos hacia las lajas que quedan a nuestra izquierda. Aquí podremos comprobar cómo, aunque no lo parezca, las rocas constituyen un medio idóneo para el establecimiento y desarrollo de los seres vivos. Encuentran un sustrato sólido donde aferrarse, buena iluminación y mucho oxígeno. El único inconveniente es que deben resistir el embate del oleaje. Si nos fijamos en cómo el agua llega a las rocas, podemos distinguir dos zonas: la más alejada del agua, donde sólo llegan las salpicaduras de las olas cuando rompen, y la que está cubierta por el agua casi de manera permanente. Estas zonas reciben el nombre de supralitoral y mediolitoral respectivamente. Los organismos que viven en estas zonas están adaptados para poder aguantar la fuerza de las olas sin que se los lleven y para soportar los periodos en que están fuera del agua. Por ejemplo, los caracolillos negros (Littorina sp.) Forman pequeños grupos en las fisuras o pequeñas cavidades de la roca. Estos moluscos secretan una sustancia mucilaginosa que les permite adherirse fuertemente a la roca. Así pueden resistir el impacto de las olas y evitar la desecación. Otro ejemplo serían las lapas (Patella sp.), que tienen una cáscara dura, piramidal, pero aplanada y con borde un poco afilado. Cada ejemplar se coloca en una concavidad de la roca en la que encaja perfectamente. Desde este lugar, recorren cortas distancias para alimentarse de los tapices de algas que crecen a su alrededor. Estos animales se agarran con fuerza a la superficie rocosa gracias a un pie carnoso que actúa de ventosa. También encontramos animales que normalmente pastan y se alimentan en estas zonas, pero que migran hacia las zonas sumergidas cuando las condiciones son desfavorables. Por ejemplo, el puu (Ligia italica) o el cangrejo zapatero (Pachygrapsus marmoratus). Recuerde que no está permitida la recolección de caracoles marinos, lapas, ni cangrejos (Decreto 69/1999, de 4 de junio, por el que se regula la pesca deportiva y recreativa en las aguas interiores del archipiélago balear. BOCAIB núm. 80 ). Otras especies tienen una consistencia blanda y elástica de modo que pueden oscilar según el vaivén de las olas sin desaferrarse de la roca. Es el caso de muchas algas, como la lechuga de mar (Ulva lactuca) o el alga parda (Fucus virsoides). En cambio, los líquenes que viven en las rocas donde llegan las salpicaduras de las olas crecen bien unidos al sustrato y forman una costra. Esta franja horizontal de color negro que podemos ver en muchos acantilados es el liquen Verrucaria adriatica, que está tan aferrado a la roca que es imposible separarlo sin destruirlo.
Cala Figuera está incluida en la Red Natura 2000 como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC). La Red Natura 2000 es un conjunto de espacios protegidos creados por la Directiva de hábitats (92/43/CEE) con el objetivo principal de conservar la biodiversidad europea. Está formada por zonas que albergan tipos de hábitats naturales y especies de plantas y de animales considerados de interés comunitario. El LIC marino de Cala Figuera fue delimitado por la presencia de praderas de posidonia o alga de los vidrieros (Posidonia oceanica) y delfines mulares (Tursiops truncatus). Las praderas de posidonia son un hábitat que la Directiva considera prioritario. Constituyen uno de los ecosistemas mediterráneos más importantes. Su importancia radica en el hecho de que, por un lado, son el principal productor primario y, por otro, conforman uno de los hábitats más ricos y diversos, ya que proporcionan refugio y alimento a muchas otras especies. Por ello, es primordial conservar estas praderas. Los delfines mulares son unos visitantes frecuentes de nuestras costas. Son unos de los cetáceos con costumbres más litorales, y por ello también son los que sufren un mayor impacto debido a las actividades humanas.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Volta al puig des Tossals Verds

Dificultad:Alta
Distancia:10,5 Km (itinerario circular)
Duración:4 h
Recomendaciones:Hay que estar en buena forma física, ir bien calzado y llevar agua y ropa de abrigo en los meses de invierno. Siga siempre los hitos de piedra hasta el refugio de Es Tossals Verds y las indicaciones de la GR-221 al regreso

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Este itinerario nos ofrece todos los ingredientes necesarios para disfrutar de la montaña del Paraje natural de la Serra de Tramuntana: un paisaje indiscutiblemente atractivo, los rastros dejados por los antiguos trabajadores de la Serra, una importante variedad ecológica y el dulce rumor del agua del Torrent des Prat. El resultado, un lugar donde todavía es posible escuchar el vuelo y el canto de los pájaros. Hay que estar en buena forma física, ir bien calzado y llevar agua y ropa de abrigo en los meses de invierno. Siga siempre los hotos de piedra hasta el refugio de Es Tossals Verds y las indicaciones de la GR-221 al regreso.

Etapas

El itinerario comienza en el área recreativa de la Font des Noguer, en el kilómetro 33.8 de la carretera Ma-10 de Andratx a Pollença. Veremos a mano derecha una escalera de madera por la que pasaremos con cuidado. A unos cincuenta metros, el sendero llega a una pared de piedra seca y se desvía hacia la izquierda subiendo por un tramo zigzagueante. Cuando subimos por la Coma des Ases, y desde arriba contemplamos el verde azulado de las aguas del embalse, nos cuesta imaginar que en otros tiempos, estas superficies estuvieran cubiertas de campos de cereales. La finca de Cúber ya existía antes de la dominación sarracena. Este topónimo, que antiguamente aparecía con la grafía Qulber, es anterior al tiempo de los árabes, a diferencia de las fincas vecinas de Almallutx (Almelug), Binimorat (Benimoratgi) o l’Ofre (Alofra). Tras la conquista de Mallorca por el rey Jaume I, el término de las Muntanyes fue la parte de la isla que se reservó el rey, y lo repartió entre los participantes de la conquista. En el Llibre del repartiment aparece con una extensión de quince jovades (la jovada era una medida superficial agraria que equivale a una extensión de tierra que una pareja de bueyes puede arar en un día, aproximadamente 11’36 hectáreas). Cúber, hasta principios del siglo XX, fue una gran finca agrícola dedicada sobre todo a la agricultura y la ganadería ovina extensiva. Los aprovechamientos agrícolas se realizaban en la parte inferior del valle, donde se encontraban las mejores tierras para los pastos y el cultivo de cereales. La inundación del valle de Cúber en 1972 supuso la destrucción de las casas de dicha finca, los huertos y los pastos y, por tanto, la desaparición de las actividades agrícolas. La gestión y administración de la finca corresponde al Govern de les Illes Balears desde 1989. La Empresa Municipal de Agua y Alcantarillado del Ayuntamiento de Palma (EMAYA) es la encargada de gestionar y mantener el embalse y las canalizaciones que hacen posible abastecer de agua las zonas urbanas.
Cuando el sendero llega a la cresta, tenemos que atravesar una pared seca por un portal sin barrera. Pero antes detengámonos para contemplar y guardar en la retina la imagen de las montañas del corazón de Tramuntana. Seguimos los hitos bajando por la Coma des Ases. Al llegar al collet, expuesto como está a la acción del viento, encontraremos un buen ejemplo de la típica vegetación de la alta montaña mallorquina, con la zarzaparrilla de montaña (Smilax aspera subsp. balearica), que adopta forma de almohadilla. Fijaos en sus hojas pequeñas; a veces, no le queda ninguna. Las grandes extensiones de Ampelodesmos mauritanica dominan el paisaje. Esta comunidad vegetal se ha visto favorecida, a lo largo del tiempo, por la costumbre de quemarla para obtener pasto para el ganado, ya que arde fácilmente y tiene capacidad para rebrotar. Más adelante encontramos rodales de A. mauritanica y restos de encinar sobre lapiaz, con algún gran ejemplar de enebro (Juniperus oxycedrus). Poco antes de llegar al Pas Llis, debemos detenernos para observar algún ejemplar de boj (Buxus balearica). Se trata de una especie vegetal relicta, muy abundante en la flora de tiempo atrás. Hoy está incluida en el Catálogo Balear de Espécies Amenazadas y de Especial Protección. Lo reconocemos por la hoja ovalada, brillante, a veces de un color verde apagado, quemado por el viento y rojizo en verano. Su madera dura era muy apreciada para hacer cucharas e, incluso, para la ebanisteria.
Seguimos caminando hasta llegar al Pas Llis (Paso liso). Fácilmente sabremos a qué se debe el topónimo. No es un paso de extrema dificultad, puesto que hay instalado un cable que utilizaremos para ayudarnos a subir. Se dice que desde aquí, la noche de San Juan, se pueden ver las lucecitas de las brujas cruzando por un hilo tejido con oro del Puig de s’Alcadena al Puig de Alaró. Tras pequeñas subidas y bajadas por un terreno ahora más rocoso llegamos al olivar de Es Tossals Verds, una muestra del acertado equilibrio entre la naturaleza y la explotación agrícola. En poco tiempo nos encontramos con un camino transversal delante de una pared de roca. Giramos a la derecha junto a una barandilla de madera hasta el refugio de Tossals Verds. Actualmente, con este topónimo se designa la finca, el monte y las casas de la finca. La palabra Tossal hace referencia a una «elevación del terreno no muy alta, ni de pendiente muy escarpado, en una llanura o aislada de otras montañas». El adjetivo Verds (verdes) lo podemos atribuir a la coloración que dan las abundantes extensiones de carrizo (A. mauritanica) en una zona donde, desde antiguo, podemos encontrar documentado que ha habido un importante aprovechamiento ganadero.
El refugio de Tossals Verds, gestionado por el Consell de Mallorca, nos invita a descansar un rato. Recuperados, seguimos las indicaciones de la GR-221 en dirección a la Font des Noguer. En la parte izquierda del refugio, encontramos el camino empedrado que asciende hasta la explanada donde están las antiguas casas de Tossals. Antes de llegar pasamos al lado de un rotlo de sitja, que es una base empedrada circular construida para facilitar la combustión y convertir la leña en carbón vegetal. Además, vemos una barraca con una cubierta de carrizo (A. mauritanica) donde vivía el carbonero y su familia. Estas construcciones de piedra nos recuerdan que no hace mucho, la industria del carbón era de gran importancia para la mayoría de fincas rústicas de la Serra. Los sitios preferidos de los carboneros eran los encinares, ya que la madera de encina tiene una calidad excelente para hacer carbón. Por ello, encontramos la gran mayoría de los rotlos de sitja en las pendientes pobladas de encinas.
Dejamos atrás Es Tossals para adentrarnos en el denso encinar de la finca pública de la Coma des Prat. Para evitar caer al agua al cruzar el lecho del Torrent des Prat, pasaremos con cuidado de una piedra a otra. A veces va a beber algún reyezuelo listado (Regulus ignicapilla) pequeño, rechoncho, con una cresta de plumas de color naranja o amarilla en la cabeza y con las alas de color verde con manchas pálidas. Más difícil de ver, pero fácil de oir, es el canto ruidoso del chochín (Troglodytes troglodytes). El nido de estos pájaros es una bola de musgo, también con telarañas y plumas pequeñas que construyen muchas veces en cuevas y agujeros, de ahí su nombre científico de troglodita. Al poco tiempo, volvemos a cruzar el torrente por un puente de madera y subimos hasta llegar a un cruce de caminos. Si queremos, nos podemos desviar momentáneamente de nuestro itinerario para llegar a la fuente llamada Font des Prat de Massanella, de caudal permanente, con mina y canalizada mediante la canaleta de Massanella.
Regresamos a nuestro itinerario donde encontraremos un indicador hacia el Coll des Coloms. Aquí podremos tomar un desvío para acceder al Puig des Tossals Verds (1.120 m). Pero nuestro camino nos lleva hasta un canal de cemento, muestra de ingeniería hidráulica, que transvasa agua del Gorg Blau a Cúber. Volvemos a disfrutar de las panorámicas impresionantes del embalse, el Puig Major, el Puig de ses Vinyes y el Morro d’Almallutx. Ya falta poco para llegar al final del itinerario. Si es primavera, el color amarillo intenso y luminoso de las aliagas (Calicotome spinosa) nos acompañará en este camino de vuelta. Una repoblación realizada hace unos treinta años con pino negral o laricio (Pinus nigra) nos indica que estamos cerca de nuestro punto de partida. Antes de llegar a la Font des Noguer, que no nos pase por alto una encina que crece, solitaria, mirando las montañas.

PARAJE NATURAL DE LA SERRA DE TRAMUNTANA

Finca pública de Menut

Se trata de la primera finca pública de la CAIB, declarada en 1927, junto con la finca pública de Binifaldó. Ha sido declarada refugio de caza, por lo que se prohíbe cualquier modalidad cinegética. En su interior se encuentra el Centro Forestal de las Islas Baleares (CEFOR). Superficie: 358,84 hectáreas. Situación: se encuentra ubicada en el municipio de Escorca, en el sector central de la sierra de Tramuntana, en el valle de Lluc, en el ámbito del Paraje natural de la Sierra de Tramuntana. Como llegar: el acceso principal a la finca es la carretera Ma-10 de Lluc a Pollença y el tramo asfaltado del camino de Menut hasta las casas de Binifaldó y el puerto des Pedregaret. Coordenadas: 39.829104,2.898331.

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Finca pública de Planicia

La finca de Planícia fue adquirida por el Gobierno de las Islas Baleares en febrero de 2009. La posesión de Planícia goza de una antigüedad considerable, ya que las casas aparecen mencionadas en el siglo XIV. Destaca por la nidificación del halcón peregrino y el águila calzada. También son numerosas las fuentes que manan de la posesión. La más llamada es la de sa Menta, una de las más importantes del término de Banyalbufar. El bosque de Planícia es uno de los encinares donde se encuentra una mayor concentración de rollos de silo y barracas de carbonero. Se habla de más de 150 rollos, con sus chozas y varios hornos de pan. También encontramos hasta siete hornos de cal en Planícia. Es una finca de especial interés botánico, con riqueza de endemismos y con un gran número de especies de distribución reducida. Destacan el hipéricon balear, los cojinetes espinosos, la dedalera i la cebollada. En cuanto a la fauna, destaca la presencia del sapillo, endémico de la isla de Mallorca. Superficie: tiene una extensión de 442 hectáreas. Situación: La posesión de Planícia está situada en el municipio de Banyalbufar. Ocupa gran parte de la vertiente noroeste de la Mola de Planícia, ya que se extiende desde la cima de esta importante elevación de 933 metros hasta la ribera del mar, dentro del ámbito del Paraje natural de la Sierra de Tramuntana. Como llegar: la entrada de la finca se encuentra en el punto kilométrico 90,2 de la carretera de Pollença a Andratx (Ma-10). Coordenadas: 39.670728,2.49424.

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Finca pública de Cúber

La finca pública de Cúber es considerada uno de los espacios más valiosos de las Islas Baleares, y destaca en su zona central del embalse del mismo nombre. El Gobierno de las Islas Baleares la adquirió en 1989 y actualmente es también monte de utilidad pública. En 2001 Cúber fue declarada refugio de caza, por lo que se prohibe cualquier modalidad cinegética. Superficie: 362,6827 hectáreas, a las que hay que añadir las 59,30 ha ocupadas por el pantano de Cúber, propiedad del Ayuntamiento de Palma. Situación: la finca pública de Cúber se localiza en el extremo sur-occidental del municipio de Escorca, en el sector norte de la Sierra de Tramuntana, en el ámbito del Paraje natural de la Sierra de Tramuntana. Como llegar: la carretera Ma-10 Pollença
  • Andratx atraviesa la finca por su extremo nororiental, lo que permite el acceso rodado a la finca pública desde Lucas y desde Sóller. Entre los kilómetros 33 y 34 se encuentran los dos accesos principales a los usuarios de la finca: el primero en el área recreativa de sa Font des Noguer y camino de la canal, y el otro, en el aparcamiento del embalse, donde se accede al camino hacia el refugio. Coordenadas: 39.784664,2.789497

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Finca pública de Binifaldó

Se trata de la primera finca pública de la Comunidad Autónoma, declarada en 1927, junto con la finca pública de Menut. La finca se encuentra declarada refugio de caza, por lo que se prohibe cualquier modalidad cinegética. Superficie: 377,06 hectáreas. Situación: se encuentra ubicada en el municipio de Escorca, en el sector central de la Sierra de Tramuntana, dentro del valle de Lluc, en el ámbito del Paraje natural de la Sierra de Tramuntana. Como llegar: el acceso principal a la finca es por el camino de Valldemossa a Son Gallard. Coordenadas: 39.829104,2.898331.

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Finca pública de Son Moragues

Superficie: 579,96 hectáreas. Situación: se localiza en el sector occidental del macizo del Teix el municipio de Valldemossa, dentro del ámbito del Paraje natural de la Sierra de Tramuntana. Dentro de sus límites se encuentran el monte Caragolí, el Puig des Boixos y el Puig Gros, todos ellos de más de 900 m. Como llegar: el acceso principal a la finca es por el camino de Valldemossa a Son Gallard. Coordenadas: 39.726993,2.634659.

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Finca Pública de Mortitx

La finca pública de Mortitx fue declarada monte de utilidad pública en 1983, año en que su gestión quedó en manos del Gobierno de las Islas Baleares. La finca se encuentra declarada refugio de caza, por lo que se prohíbe cualquier modalidad cinegética. Superficie: 719,27 hectáreas. Situación: la finca pública de Mortitx se encuentra ubicada en el extremo costero más oriental del municipio de Escorca, en el sector norte del Paraje natural de la Sierra de Tramuntana. Como llegar: se accede a la finca pública por la carretera Ma-10 de Lluc a Pollença, en el km 10.3. Coordenadas: 39.887085, 2.902451.

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Finca pública de Sa Coma des Prat

La finca pública de sa Coma des Prat fue adquirida por el Gobierno de las Islas Baleares en 1989. Ha sido declarada monte de utilidad pública y refugio de caza, por lo que no se permite ninguna modalidad cinegética. Superficie: 189,76 hectáreas. Situación: se localiza en el centro del municipio de Escorca, en el sector norte del Paraje natural de la Sierra de Tramuntana. Como llegar: la finca pública no dispone de acceso rodado. Se puede llegar, desde la finca pública de Cúber, desde la finca pública de Tossals Verds o bien desde la finca pública de sa Mola de Son Massip. Coordenadas: 39.792182, 2.82486.

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Finca pública  de Míner Gran

La finca pública de Míner Grande fue transferida desde el Estado a la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares en 1984, mediante el Real Decreto 1678/1984, de 1 de agosto, de traspaso de funciones y servicios del Estado a la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares en materia de conservación de la naturaleza. Un año antes había sido declarada monte de utilidad pública. La finca desde el año 2001 se encuentra declarada refugio de caza, por lo que se prohíbe cualquier modalidad cinegética. Superficie: 536,31 hectáreas. Situación: se localiza en el extremo más oriental del municipio de Escorca, con una pequeña parte dentro de los municipios de Pollença y Campanet, en el sector norte del Paraje natural de la Sierra de Tramuntana. Como llegar: Coordenadas: 39.83095, 2.926826

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Finca pública de ses Figueroles

La finca pública de ses Figueroles fue adquirida por el Gobierno de las Islas Baleares en 1997, con el objetivo de adquirir terrenos para dedicarlos a la conservación del sapillo y de su hábitat. Actualmente es también monte de utilidad pública. En 2001 fue declarada refugio de caza, por lo que no se puede practicar ninguna modalidad cinegética dentro de sus límites. Superficie: 272,58 hectáreas. Situación: la finca pública de ses Figueroles se localiza en el extremo nororiental del municipio de Selva, con una pequeña porción de terreno dentro Escorca, en el sector norte de la sierra de Tramontana, en el ámbito del Paraje natural de la Sierra de Tramuntana. Cómo llegar: la finca pública no dispone de acceso rodado. A pie se puede llegar desde Alcanella enlazando con las fincas públicas de Menut, Binifaldó y Míner Gran. Coordenadas: 39.807217, 2.905884.
es Figueroles es localitza a l'extrem nord-oriental del municipi de Selva, amb una petita porció de terreny dins Escorca, al sector nord de la serra de Tramuntana, dins l'àmbit del Paratge natural de la Serra de Tramuntana. Com arribar: la finca pública no disposa d'accés rodat. A peu s'hi pot arribar des d'Alcanella enllaçant amb les finques públiques de Menut, Binifaldó i Míner Gran. Coordenades: 39.807217,2.905884.

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