PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

El Parque Nacional del archipiélago de Cabrera está situado al sur de Mallorca, a diez millas náuticas del puerto mallorquín más cercano, el de la Colònia de Sant Jordi (Ses Salines). La superficie protegida es de 10.021 ha, de las que 8.703 corresponden al medio marino y el resto a las islas y los islotes que forman el archipiélago: Cabrera, Illa des Conills, Na Redona, Illa des Fenoll, Na Plana, Na Pobra, la Imperial, Na Foradada, el Illot Pla, Estell de Fora, Estells Xapats, Illa de ses Bledes, la Esponja, islote de Na Foradada, Estell del Esclata-sang, Illa de ses Rates, Estell des Coll, y la Illa de l’Olló. El archipiélago fue declarado Parque Nacional el 29 de abril de 1991 (Ley 14/1991). En 1993 fue aprobado su plan de ordenación de recursos naturales (PORN) y en 1995 (Real Decreto 277/1995) entraba en vigor el primer plan rector de uso y gestión (PRUG), revisado y ratificado en 2006 por el Gobierno de las Illes Balears. Finalmente, en 2001 (Real Decreto 941/2001) se aprobaba el plan sectorial de regulación de las actividades extractivas, conocido popularmente como plan de pesca. Además, el archipiélago de Cabrera está incluido en una zona de especial protección para las aves (ZEPA) y es lugar de importancia comunitaria marina (LIC), por lo que forma parte de la Red Natura 2000 de la Unión Europea. En 2003 fue declarado zona especialmente protegida de interés para el Mediterráneo (ZEPIM).

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

Usos y actividades permitidas: -La observación de la fauna y la flora. -La realización de fotografías no profesionales sin salirse de los itinerarios. -Todas aquellas que no alteren los valores paisajísticos, naturales y culturales del Parque. Usos y actividades que requieren autorización escrita: -La actividad profesional de filmación, fotografía, vídeo, etc. -El vivac y la pernoctación al aire libre. -Buceo. -La navegación y fondeo. -Los actos de carácter multitudinario. -Toda actividad comercial que se tenga que desarrollar en establecimiento fijo. -La actuación como guía interpretador, guía turístico o informador en el interior del Parque. Usos y actividades prohibidas: -Tirar residuos y desperdicios. -Extraer cualquier tipo de material geológico. -Extraer o alterar cualquier objeto arqueológico. -Recoger cualquier tipo de material, vivo o inerte. -Soltar, sembrar, trasplantar especies animales o vegetales. -Encender fuego y fumar. -Atracar embarcaciones fuera de las zonas expresamente autorizadas. -Acampar en todo el territorio del Parque Nacional. -Hacer bullicio. -Llevar a cabo cualquier tipo de actividad cinegética. -Acceder a tierra en cualquier punto diferente que no sean los muelles del puerto de Cabrera. -Circular fuera de las pistas y caminos. -Bucear en apnea durante los meses de mayo y junio en las zonas de costa donde la especie Scyllarides latus hace su puesta. -La pesca deportiva.

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

Para ir a Cabrera, los meses de verano salen barcas turísticas desde la Colònia de Sant Jordi (Ses Salines) y de Portopetro (Santanyí). Para ir con embarcación propia, no olvide solicitar un permiso de navegación (o de fondeo, si quiere pasar la noche) mediante el asistente de tramitación que encontrará en www.caib.es Reserva de fondeo: www.caib.es Oficinas del Parque Nacional Marítimo y Terrestre de Cabrera .Gremi Corredors, 10, Polígon Son Rossinyol, 07009 Palma de Mallorca. Tel. 971 177 645 / Fax 971 177 647. http://www.balearsnatura.com http://www.mma.es/parques.


 

Mar Cabrera

Salida desde: Colònia de Sant Jordi (Mallorca) Más información: 971 65 64 03, http://www.marcabrera.com

Excursiones a Cabrera

Salida desde: Colònia de Sant Jordi (Mallorca) Más información:971 64 90 34, www.excursionesacabrera.es

MAPA

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

El hecho de que la protección afecte a los medios marino y terrestre de Cabrera confiere al Parque Nacional unas características especiales, además de una rica diversidad. Entre los endemismos del archipiélago encontraremos la Rubia angustifolia subsp. caespitosa, unas diez subespecies de lagartija balear (Podarcis lilfordi), además de numerosos coleópteros, arácnidos y gasterópodos terrestres y algunos crustáceos que habitan en las cavidades subterráneas (como el Psammogammarus burri). En sus cristalinas aguas, entre fondos rocosos, cuevas, fondos arenosos o en las amenazadas praderas de Posidonia oceanica, vive una gran cantidad de especies: meros, corvinas, picudas, delfines, cigarrones, estrellas de mar de un intenso color rojo, etc. En tierra, en los ambientes costeros formados por acantilados e islotes, las aves marinas y las rapaces constituyen uno de los componentes más destacados del ecosistema. A lo largo del año es posible ver en Cabrera especies como la gaviota mediterránea, la gaviota de Audouin, el cormorán, el halcón común o el águila pescadora, además de baleares, paíños, pardelas cenicientas y halcones de Eleonora. El monte bajo, con acebuches y el endemismo gimnésico Rhamnus ludovici-salvatoris, domina gran parte de tierra firme. Entre orquídeas, sabinas y hongos no es difícil observar especies de aves terrestres como la curruca balear y la curruca cabecinegra. Las cinco especies de murciélagos que viven en Cabrera son los únicos mamíferos terrestres autóctonos.

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

El castillo (de finales del siglo XIV), que preside majestuoso la entrada al puerto de Cabrera, y el faro de l’Enciola (1870) son dos de los elementos más característicos del Parque Nacional. Asimismo, es relevante la riqueza del patrimonio arqueológico. Sus aguas conservan los restos de numerosos barcos hundidos en época clásica, y muy cerca del puerto encontraremos el conjunto arqueológico del Pla de ses Figueres, donde se concentran los restos de una factoría de salazones de pescado, un taller de producción de púrpura y parte de lo que debía ser el cementerio de un monasterio de la antigüedad tardía, además de los restos del campamento de los prisioneros franceses (de principios del siglo XIX). En el museo etnográfico, alojado en la antigua bodega, la exposición permanente «Home i natura a Cabrera» nos permitirá conocer un poco mejor la historia, la etnografía y los recursos naturales del archipiélago.

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

Oficinas del Parque Nacional Marítimo y Terrestre de Cabrera Gremi Corredors, 10, Polígon Son Rossinyol, 07009 Palma de Mallorca. Tel. 971 177 645 / Fax 971 177 647. Horario de atención al público: de las 8h a las 15h. Web: http://www.balearsnatura.com http://www.mma.es/parques Oficina de información en el puerto de Cabrera. Teléfono 630 982 363 Horario: de 8 a 14 h y de 16 a 20 h Centro de Interpretación. C/ de Gabriel Roca, s/n. 07638 Colònia de Sant Jordi. Teléfono 971 65 62 82 Museo etnográfico-histórico Es Celler. Horario de visita: de 11:30 a 13:00 y de 16 a 18 h, todos los días. Precio: Menores de 12 años: gratuito Adultos: 2 €. Refugio del Parque nacional de Cabrera Este alojamiento se ha habilitado en uno de los edificios que conforman el complejo del antiguo campamento militar de Cabrera y dispone de veinticuatro plazas distribuidas en doce habitaciones dobles, cada una de ellas con baño privado. En el edificio tienen a su disposición un microondas, una nevera y una sala de estar para uso compartido de los usuarios. Las reservas se pueden formalizar a través de internet en el cvcabrera.es con una antelación máxima de tres meses y para una estancia de dos noches como máximo. El refugio permanecerá cerrado los meses de diciembre y enero. Los precios por noche son de 60€ por habitación en temporada alta y de 50€ en temporada baja. Sala de usos múltiples Cas Pagès Itinerarios guiados o autoguiados Cantina en el puerto de Cabrera Baños públicos en el puerto y en el mollet de Cas Pagès

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

Los permisos de fondeo, buceo, navegación así como los trámites de anulación de fondeo, se gestionan a través de la aplicación informática de la CAIB, cuyos enlaces se detallan a continuación: Permisos de fondeo: www.caib.es Anulación de la reserva de plazas de fondeo: www.caib.es Solicitud de permisos de buceo: www.caib.es Solicitud de permisos de navegación www.caib.es

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

CENTRO DE INTERPRETACION C/ de Gabriel Roca, s/n. 07638 Colònia de Sant Jordi. Teléfono 971 656282. ATENCIÓN: Cerrado los meses de diciembre y enero Horarios y precios: Mismo horario toda la temporada de 1 Febrero al 30 noviembre 10:00h a 14:00h (13:00h última entrada ) 15:00h a 18:00h (17:00h última entrada ) Diciembre y Enero cerrado. --- Última admisión siempre una hora antes. Consulte nuestra web con caso de Duda. cvcabrera.es Descripción: El recorrido en la sala del medio marino simula una inmersión en el Mar mediterráneo ganando profundidad progresivamente. Pisar los fondos coralinos, rocosos o arenosos, respirar junto a praderas de posidonias, o dejar que la imaginación se inspire a la vista de un pecio lleno de ánforas romanas, permite casi sentir que se está realizando un sueño. Las cuevas y acuarios con especies de animales y vegetales, que varían a medida que la profundidad decrece, y un buceo virtual, entre otros elementos, incrementan la carga de hiperrealismo del que se ha dotado el conjunto desde su mismo comienzo bajo un rompeolas. Dieciocho acuarios que alojan más de setenta especies, distribuidos a diferentes alturas en función de cada hábitat, exhiben en condiciones óptimas lo más representativo del fondo Mediterráneo. Congrios, meros, sargos, lubinas, langostas, morenas y pintarrojas son algunas de las especies animales que tienen su casa en este señuelo en miniatura del Mare Nostrum, arropado de especies sésiles, como esponjas, lapas, gorgonias y erizos, y diversos tipos de algas. Un ascensor de cristal dentro de un acuario, conduce a la sala de medio terrestre, a través de una magia casi onírica. El origen del archipiélago de Cabrera y del conjunto del Mediterráneo, mediante un juego espectacular de efectos especiales, ofrece el paso a una plataforma elevadora ascendente que muestra en su recorrido todos los secretos de la vida que se desenvuelve en Cabrera, hasta subir al mirador desde donde puede alcanzarse con la mirada el archipiélago, a once millas de distancia. Desde ese punto de máxima visibilidad, situado en el techado de un singular edificio coniforme, el itinerario desciende por una pasarela en espiral en torno a un grandioso mural que desvela los mitos y signos más fuertes de la historia y leyendas del Mediterráneo. La base del cono, donde se encuentra la tienda, da comienzo a una pasarela de madera que lleva a la salida. Sobre un estanque, el recorrido final discurre entre esculturas que simbolizan cuatro de las islas, reales o ficticias, más emblemáticas del Mediterráneo: Djerba, Samos, Vulcano e Ítaca. El Mediterráneo es naturaleza submarina y ecosistemas terrestres, es toda la vida que generan su agua y su luz pero también es la historia de vidas humanas, de encuentros afortunados de culturas y civilizaciones, de desencuentros por resolver: es navegación, arte, comercio, un mar de islas en evolución...pero, ante todo, el Mediterráneo es una oportunidad de entendimiento.

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

       
  • El far de l’Enciola
  •    
  • Na Picamosques (*)
  •    
  • La Serra des Canal de ses Figueres (*)
  •    
  • El Castell
  •    
  • Ses Sitges (*)
  •    
  • La Miranda (*)
  •    
  • El museu, el jardí i el monument als francesos
  •    
  • Visita arqueològica

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

El far de l’Enciola

Dificultad:Medio/Bajo
Distancia:11 km. (ida y vuelta al puerto)
Duración:5 h
Requisitos:Para solicitar información y llevar un control de los visitantes póngase en contacto con el guía de la oficina del puerto de Cabrera
Recomendaciones:Llevar zapatos cómodos
Temática:Senderismo, paisajística, flora y fauna

Color:   

La excursión al faro de l’Enciola es, a pesar de la dificultad que supone superar los acentuados desniveles, muy gratificante.La primera ascensión es desde S’Espalmador hasta el collado llamado Coll Roig, en donde la maquia, o monte bajo, se va haciendo más espesa. Después de cruzar el collado nos sorprende un paisaje mucho más árido e inhóspito.En el faro, la vista sobre el mar se pierde en el horizonte.

Etapas

Saliendo del puerto y por el sendero que recorre el perímetro de la bahía llegaremos a la única pista asfaltada de la isla. El camino sube de forma que difícilmente nos podremos equivocar. Cuando hemos dejado Sa Platgeta atrás, nos dirigimos a otra playa, S’Espalmador. Según parece, esta cala recibe el nombre del hecho de que aquí se despalmaban (en catalán, espalmar) las embarcaciones, esto es, se sacaban del mar para limpiar sus fondos de caracolillos y otros animales marinos para calafatearlas después. En primavera podremos deleitarnos con el espectacular color rojo que presentan las lechetreznas (Euphorbia dendroides) del camino mientras alguna lagartija balear (Podarcis lilfordi) se nos cruza furtivamente.
A la derecha y saliendo de S’Espalmador encontraremos una zona sin vegetación, es una antigua serna. Una pared en seco en aceptable estado de conservación servía para evitar que salieran las cabras y las ovejas. Hoy, no hay ningún rebaño de animales en la isla. Si continuamos nuestra marcha empezaremos la subida al collado, una zona arbustiva, en la que predominan el lentisco (Pistacia lentiscus), el romero (Rosmarinus officinalis), el acebuche (Olea europaea) y el olivillo (Phillyrea angustifolia), entre otras plantas. En lo alto del collado encontraremos un pequeño grupo de pinos (Pinus halepensis).
En este lugar está el antiguo varadero por donde se descargaba el material de obra, petróleo y alimentos para la construcción y funcionamiento del faro. Poco antes, habremos pasado por un istmo que une la península de la Enciola con el resto de la isla y que es conocido como Sa Barrereta. Esta zona está poblada por plantas espinescentes y redondeadas, como el Astragalus balearicus y Dorycnium fulgurans, también por limonios o siemprevivas (Limonium minutum subsp. caprariense), romeros y acebuches, modelados por las duras condiciones atmosféricas y bien adaptados a las condiciones extremas de la costa (el viento, el salitre, los suelos rocosos, la sequía estival, etc.). Hacia levante podemos ver los Estells, un conjunto de cinco islotes (Estell de Fora, Estell des Coll, Estells Xapats i Estell de s’Esclatasang), además de algunos arrecifes, todos muy pequeños, pero bastante altos en relación a su escasa superficie. En estos islotes cría el halcón de Eleonor (Falco eleonorae). Esta rapaz realiza una larga migración desde el océano Índico, aproximadamente unos 8.000 km. Su temporada de cría comienza un poco más tarde que la de la mayoría de aves porque la hace coincidir con el paso de las aves migratorias de otoño, que caza al vuelo para alimentar a sus crías. También crece en uno de los Estells y en la isla de Ses Bledes, el Medicago citrina, una planta de aspecto leñoso. En esta zona se descubrió la Rubia angustifolia subsp. caespitosa, endemismo exclusivo de Cabrera. Cerca de aquí está la isla de Ses Rates, un curioso topónimo de creación reciente, puesto que en la cartografía más antigua se conoce como la isla Freda. Su perfil nos recuerda a una tortuga bebiendo. Tiene un arco que se sumerge más de 20 metros. En este paraje seco y aislado está la fuente llamada Dolç de l’Enciola, de agua dulce, en donde abrevaba el ganado, y el Cocó de sa Sal, de donde se recolectaba la sal. Un poco más allá divisaremos las casas que usaron los constructores del faro.
Sobre la Punta de l’Enciola, a sudoeste y elevado 102 metros sobre el nivel del mar, se alza impresionante el faro. En 1864 Emili Pou redactó el proyecto. Antes de comenzar con la construcción del faro, se hizo necesario abrir un camino de un kilómetro y medio que partiría de un embarcadero a donde tenía que llegar el material necesario para la edificación. Posteriormente, el camino se prolongó unos seis kilómetros, hasta el puerto de Cabrera. Aunque la construcción finalizó en 1868, el faro no entró en funcionamiento hasta el 15 de agosto de 1870, pues hasta entonces no llegó la óptica. Actualmente, el plano focal presenta una luz blanca con eclipses de 30 a 30”, que es visible a 32 millas de distancia. El faro es de planta cuadrada de 360 m2 y está construido con piedra de Santanyí. Tanto la tipología del edificio como la distribución del espacio interior son como las del faro de Formentor, al noroeste de la isla de Mallorca, cuyo proyecto también es obra del ingeniero Emili Pou. La vivienda tenía que ser amplia y apta para albergar al menos a dos familias que tenían que residir allí durante largas temporadas. En 1958, la automatización de los faros permitió que los fareros se trasladaran a Mallorca.

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

Na Picamosques (*)

Dificultad:Medio/Alto
Distancia:11 km.
Duración:3 h.
Requisitos:Para solicitar información y llevar un control de los visitantes póngase en contacto con el guía de la oficina del puerto de Cabrera. (* Este itinerario es guiado )
Recomendaciones:-
Temática:-

Color:   

Se trata de la ascensión al punto más elevado de la isla de Cabrera (172 m), desde donde tendremos unas espectaculares vistas del puerto, el cabo de Llebeig y el faro de l’Enciola. La excursión empieza en el puerto, punto de desembarco obligado para las embarcaciones turísticas, y en el que está la oficina de información, la cantina, el refugio de pescadores, la comandancia, el dispensario médico y el antiguo horno militar.

Etapas

Después de superar la primera subida, a la izquierda veremos una gran cruz instalada en memoria del amo Damià Sunyer y de sus hijos. Este señor fue el arrendatario, el payés, el encargado de abastecer de petróleo al faro de l’Enciola, el cantinero y el telegrafista de Cabrera desde 1914. El 31 de julio de 1936 unos miembros de la tripulación de un submarino republicano aparecieron en la isla y aprisionaron a sus dos hijos Joan y Gaspar. Los trasladaron a Menorca donde los fusilaron unos días más tarde. Siguiendo el camino pasaremos por el parque fotovoltaico con la gasolinera, a la izquierda, y la caleta de ses Agulles, a la derecha. Más adelante, sobre una colina, dominando la bahía, se alza la capilla dedicada a Santa Petronila, L’Esglesieta, que, con una parcela de 6.300 m2, fue cedida a la Iglesia por Sebastià Feliu. En 1911 Emili Sagristà Llompart, vicario de la iglesia filial de Cabrera, expuso al obispo de Mallorca la necesidad de construir un templo en la isla. Finalmente, en 1915, los habitantes de la colonia Villa Cristina, que era el nombre del asentamiento agrícola establecido en Cabrera, los pescadores, los fareros y los militares, allí destinados, tenían un lugar para sus servicios religiosos. Cuando en 1916 el Ministerio de Defensa expropió a la familia Feliu la isla, también se quedó con las pertenencias de la Iglesia. La capilla también recibe los nombres de Cas Rei y Sa Vicaria. Pasaremos cerca de los barracones militares, construidos a principios de la década de 1970. Hoy albergan oficinas del Parque y residencias de los trabajadores, de los grupos científicos y del personal militar. De todos los edificios destaca uno que no presenta las características de una construcción militar; es la antigua casa de la familia Humbert, los propietarios de la isla anteriores a los Feliu. Continuando la excursión en dirección a Sa Platgeta pasaremos por las casas de Cas Pagès y Es Mollet de sa Madona, anteriores a 1860. La principal actividad de Cabrera era la pesca, pero también se llevaban a cabo actividades agrícolas, ganaderas y forestales, de las que han quedado vestigios muy interesantes. Cas Pagès estaba ocupada por las familias arrendatarias de las tierras y por los mozos de labranza que se encargaban de los campos de cultivo de secano y del ganado (cerdos, ovejas y cabras). El núcleo está formado por una casa payesa mallorquina de dos vertientes, la era, el pajar, el molino, la pocilga y un pequeño embarcadero. Durante los últimos cuarenta años, la casa ha sido habitada por Joan Vidal, es Pagès, su esposa Maria y su familia, que llegaron a Cabrera en 1968. En el área de sa Platgeta están los tres puntos arqueológicos de máximo interés del recorrido: los restos del campamento de los prisioneros franceses, la necrópolis de los monjes bizantinos y las piletas de salazones, probablemente de época romana. Cerca está el brocal de una cisterna y unas pilas que servían para abrevar al ganado. La cisterna recogía el agua que bajaba por el canal de Ses Figueres y también sus gruesas paredes de piedra arenisca filtraban agua del mar. Si nos fijamos en el área terrestre de Sa Platgeta y S’Espalmador, veremos que están desforestadas o con una vegetación dispersa y con restos de paredes, muros y cercas que impedían el acceso del ganado a los cultivos de secano de estas sernas.
Al poco de iniciar la ascensión, después de dejar el camino que lleva al faro de L’Enciola, veremos un horno de cal, en el que se han llevado a cabo trabajos de consolidación. Más adelante tendremos unas buenas vistas sobre otro horno, es el que da nombre a La caleta des Forn. Estos dos hornos y algunas carboneras (rotlos de sitja) que encontraremos en nuestro camino son algunos de los vestigios de la práctica de actividades relacionadas con el bosque y el monte bajo, como la elaboración de cal y carbón. La ubicación de estos elementos siempre tenía en cuenta dos cuestiones: que fuera fácil la provisión de materia prima (leña y roca calcárea) y que tuvieran un buen acceso para el transporte de los productos. En Cabrera los dos hornos de cal están en calas, de manera que era fácil llegar hasta ellos por mar y cargar las embarcaciones para llevar la cal o el carbón hasta Mallorca, donde eran vendidos. A medida que subimos, el paisaje va cambiando. Así, pasaremos de una zona de monte bajo en la que predominan los lentiscos (Pistacea lentiscus), los acebuches (Olea europaea) y las sabinas (Juniperus phoenicea), a otra que presenta una vegetación mucho más dispersa, abierta y adaptada a unas condiciones atmosféricas adversas (viento, insolación y escasez de lluvia), y a un suelo muy pobre. En esta zona las especies predominantes son el romero (Rosmarinus officinalis) y el Hypericum balearicum, que confiere a la última parte de nuestra excursión un aspecto un poco desolado. En el tramo final, el camino se pierde en medio de un área rocosa llamada popularmente «dent de ca» (formación cárstica o lapiaz). En la cima, coronada por un vértice geodésico y en la que habitan algunos ejemplares de boj (Buxus balearica), disfrutaremos de unas magníficas vistas. El regreso al puerto se hace por el mismo camino.

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

La Serra des Canal de ses Figueres (*)

Dificultad:Media
Distancia:8,5 Km
Duración:2,5 h
Requisitos:Para solicitar información y llevar un control de los visitantes póngase en contacto con el guía de la oficina del puerto de Cabrera. (* Este itinerario es guiado )
Recomendaciones:Para poder hacer esta excursión hay que dirigirse a la oficina de información del puerto de Cabrera para solicitar el servicio de guías y para informarse de los horarios, ya que pueden variar según la época del año y la disponibilidad de guías.

Color:   

Se trata de un itinerario circular por una zona de altura considerable, desde la que podremos disfrutar de una maravillosa vista panorámica sobre el sur y el este del archipiélago, que incluye la bahía principal, el faro de l’Enciola, los Estells, el Codolar de l’Imperial y la Miranda o Bellamirada. Además la excursión permitirá que nos hagamos una idea de las dimensiones de la isla.

Etapas

Previamente citados por el guía, empezaremos la caminata bordeando el puerto, para llegar a Sa Platgeta, desde donde nos adentraremos en el interior de la isla, en dirección a la bodega. Pasaremos por el parque fotovoltaico, sa Vicaria, el campamento, Cas Pagès, las sernas de Sa Platgeta y la bodega.
Con las sernas de Sa Platgeta a nuestra espalda tomaremos el camino de la derecha, que nos conducirá al canal de Ses Figueres. Este pequeño valle, en el que hay antiguos campos de cultivo, está encajonado entre el Penyal Blanc y la sierra de Ses Figueres. Al principio del canal hay un grupo de higueras (Ficus carica), que quizás dieron nombre a la zona. En nuestro camino, pasaremos por un área de vegetación de monte bajo hasta llegar a un pinar, acompañado de numerosas especies de arbustos, como el brezo (Erica multiflora), el lentisco (Pistacia lentiscus) o el olivillo (Phillyrea angustifolia). Según la época del año, también veremos diferentes especies de hongos. El único elemento etnográfico que encontraremos en este tramo de la excursión es un pozo, cuya agua se utilizaba para abrevar el ganado. En invierno contiene agua gracias a la infiltración.
Al llegar arriba será necesaria una pequeña parada para descansar de la empinada cuesta que habremos superado y también para disfrutar del panorama, aunque durante el resto del camino tendremos magníficas vistas sobre la bahía, a la izquierda, y el mar y los acantilados, a la derecha. Después del descanso, continuaremos hasta un mirador desde donde podremos contemplar el faro de l’Enciola recortado en el mar y los Estells, un conjunto de cinco islotes en el límite meridional del Parque, en los que crece la alfalfa arbórea (Medicago citrina) y anida el halcón de Eleonor (Falco eleonorae) desde mayo hasta finales de otoño. Esta rapaz, a diferencia de la mayoría de aves, cría a fines de verano, momento en el que llegan miles de pájaros migratorios desde el norte de Europa, y que utilizará para alimentar a sus polluelos hasta que abandonen el nido y se dispongan a emprender su propia migración. Tal como ya hemos dicho, durante la excursión tendremos el puerto a nuestra izquierda, lado en el que también podremos ver ses Quatre Quarterades, antigua zona de cultivo de la vid en los años que la familia Feliu explotó estas tierras. Al lado está cas Garriguer. Por el otro lado podremos ver el canal de s’Aigua, torrente de la isla, por el que en invierno, si llueve lo suficiente, corre agua hasta el mar. Gran parte de esta sierra está cubierta por una vegetación densa de monte bajo, en la que predomina el brezo (Erica multiflora), el romero (Rosmarinus officinalis), la cebollada (Globularia alypum) y la estepa mosquera (Cistus monspeliensis). Según la época del año de nuestra visita a Cabrera, encontraremos plantas que tiñen con el color de sus flores el camino, como el lila del tomillo macho (Teucrium polium), el amarillo de los Narcissus tazetta o el blanco de las cebollas albarranas (Urginea maritima). Una planta muy curiosa que podemos encontrar en flor, si nuestra visita coincide con la primavera, es la cañaheja (Ferula communis), cuya inflorescencia amarilla puede alcanzar los dos metros de altura. También es posible que encontremos indicios de la presencia de animales. Los restos más habituales son los excrementos de los conejos (Oryctolagus cuniculus) y los agujeros que hacen; con un poco de suerte alguna pluma de curruca (Sylvia sp.), de abubilla (Upupa epops) o de torcaz (Columba palumbus), y en invierno, cuando ha llovido, en los charcos que se forman en el camino es fácil descubrir alguna huella.
En este punto se erige uno de los acantilados más espectaculares del Parque. Desde aquí y en dirección SE veremos un extremo del islote l’Imperial y en la dirección opuesta, esto es el NE, el islote de ses Bledes, que debe su nombre a una variedad de acelga silvestre (acelga, en catalán, bleda); también crece la alfalfa arbórea (Medicago citrina), que presenta una distribución muy reducida, ya que sólo se encuentra en las Columbretes y en algunos islotes de Cabrera. Hacia el norte, podemos contemplar la bahía de l’Olla, parte de la península del cabo Ventós y los islotes del norte. Por la gran fuerza del viento que sopla en esta zona, los acebuches (Olea europaea) y otras plantas crecen con formas aerodinámicas y con las hojas estrechas y apiñadas. Aunque es un poco difícil de descubrir, podremos observar un nido de águila pescadora (Pandion haliaetus) abandonado. Está hecho con ramas y es muy grande.
Seguiremos el último tramo de la sierra hasta llegar al cruce de caminos de Na Bellamirada (la Miranda). Nuestros ojos podrán pasearse y deleitarse con la belleza de Na Picamosques, el punto más elevado de la isla; los pinares del cabo Ventós; es Burrí; cala Santa Maria, zona de reserva marina; y la Miranda, observatorio privilegiado. Para el regreso, tomaremos el camino de la izquierda. Se trata de una pista con bastante pendiente al principio. A medida que descendemos aparecerán ante nosotros, casi a vista de pájaro, el jardín botánico, la bodega y el horno de cal de Can Feliu y la bahía del puerto. Al llegar abajo, el camino pasa ante las casas y el huerto de Sa Font o de Can Feliu. Ya sólo nos queda volver por el camino que hemos tomado al principio hasta llegar al puerto.

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

El Castell

Dificultad:Baja
Distancia:1,5 Km
Duración:1 h
Requisitos:Para solicitar información y llevar un control de los visitantes póngase en contacto con el guía de la oficina del puerto de Cabrera.
Recomendaciones:Desde lo alto, en los días claros, se puede ver toda la cordillera de Tramuntana y las montañas de Artà de la isla vecina, Mallorca.

Color:   

Desde el muelle principal iniciamos la ruta por el camino que lleva a Sa Platgeta. Pasados unos cincuenta metros, tenemos que desviarnos hacia la izquierda, por una amplia pista que nos conducirá, sin pérdida, al castillo.

Etapas

Encontramos el primer punto de interés a la derecha del camino. Es la Cova des Teatre o de sa Cantina (cueva). Mide unos 22 m de largo por 13 de ancho; el suelo es plano y progresivamente va formando como una escalera ascendente, a manera de anfiteatro. En el interior no se observan signos de circulación de agua. Los prisioneros franceses la usaron para sus representaciones teatrales, con las que se entretenían durante su cautiverio. El muro que cierra la cueva fue construido cuando en la isla había ganado (cabras y ovejas) y la cueva se usaba como sesteadero, de ahí que el suelo esté cubierto de una capa de estiércol que se usaba como adobo de los huertos de la isla. Recuerde que no se puede salir del camino y las cuevas son zonas de reserva de acceso restringido, así que no se puede entrar en ella. Durante el ascenso, podemos observar la maquia, muy poco espesa, en la que destacan la lechetrezna (Euphorbia dendroides) y el belcho (Ephedra fragilis). Al pie del castillo también encontraremos algunos endemismos baleares, como el Hypericum balearicum y el Rhamnus ludovici-salvatoris. Es posible que podamos ver alguna escurridiza lagartija balear (Podarcis lilfordi), especie emblemática del Parque. Los científicos han catalogado hasta diez subespecies de lagartijas diferentes distribuidas por los islotes del archipiélago. Y aún podremos contemplar algunas aves marinas como la gaviota patiamarilla (Larus michahelis) o la gaviota de Audouin (Larus audouinii).
Antes de acceder al castillo llegaremos a la explanada donde está el cementerio; un cercado de planta cuadrada, al que sólo se puede entrar por una cancela coronada por una pequeña cruz. No se trata del cementerio usado por los prisioneros franceses, pues estos excavaron dos fosas comunes cerca de la zona de la bodega. Sí es el lugar donde fue enterrado Johannes Böckler, el aviador alemán de la Luftwaffe que murió al estrellarse su avión cerca del faro de l’Enciola cuando llevaba a cabo una misión de bombardeo sobre un grupo de barcos aliados y volaba desde Marsella hacia Ténès (en la costa argelina) el 1 de abril de 1944, durante la II Guerra Mundial. En 1982 sus restos fueron trasladados al cementerio de Yuste por la Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge —una organización benéfica alemana, cuyo objetivo es concentrar en un único cementerio de cada estado los soldados alemanes muertos en conflictos en el extrangero. Johannes Böckler reposa en la tumba 142 de la fila 7. Después de aquel luctuoso episodio, empezó a circular la leyenda del aviador alemán. Antes de ser enterrado Böckler, ya reposaban en el cementerio los restos de un pescador de Santanyí, en Lluent, y los de un niño. En abril de 2003 fueron depositadas las cenizas de Francisca Sunyer, hija del amo Damià Sunyer, antiguo arrendatario de la isla. El siguiente año fueron llevadas las de Sebastià Feliu y de Maria Lluïsa Truyols, últimos propietarios de Cabrera. El acceso al cementerio no está permitido.
Desde la explanada ya empieza la subida al castillo, que está a 72 m sobre el nivel del mar. Es la edificación más antigua que se conserva excepción hecha, naturalmente, de los restos arqueológicos. A finales del siglo XIV se debió construir una fortificación, una torre, probablemente, y en un documento de 1410 ya se menciona dicha fortificación. Desde entonces se tienen noticias de ocupación de la isla para defenderla de los ataques de los piratas y los corsarios. El cuerpo de vigías se encargaba de encender fuego en la torre para avisar a la torre de Mallorca más cercana, la de sa Ràpita, de un posible ataque a la costa mallorquina. En 1423 se firmó un acuerdo entre el pavorde de Tarragona, la Universitat de Mallorca y el Reino de Mallorca para mantener una guarnición permanente que defendiera la isla. Durante el siglo XVI fueron muy numerosos los ataques piratas: en 1502, en 1509, en 1511, en 1531, llevado a cabo por Barbarroja, en 1537, en 1550, capitaneado por Dragut, y en 1583, que ocasionaron daños considerables que obligaron a emprender diversas restauraciones y reconstrucciones del castillo. En 1716 el castillo dejó de depender de la Universitat y recibió tropas regulares del ejército, y el alcaide fue sustituido por un gobernador militar nombrado por el rey. Entre 1809 y 1814, Cabrera se convirtió en presidio de soldados napoleónicos y el castillo fue habilitado como hospital de campaña y residencia del sacerdote Damià Estelrich. De aquella época es una inscripción grabada en uno de los muros del castillo:"Fleury Grapain prisonnier en 1809 et 1810". También se ha utilizado como lugar de cuarentena en tiempod de epidemias. En 1949 fue declarado bien de interés cultural por el Decreto del 22 de abril, sobre la protección de los castillos españoles, y la última reforma es de 1982. Desde la torre podemos contemplar el islote de Sa Conillera, la bocana del puerto con la punta de Sa Creueta y el cabo de Llebeig, La caleta des Forn, S’Espalmador, Sa Platgeta, el museo, Cas Pagès, la capilla y los pabellones, que fueron construidos en 1830, y que en 1878 acogieron la Comandancia Militar y las residencias del médico y el capellán de la isla por el ruinoso estado en que se encontraba el castillo. Hacia 1840 y siendo propietaria de la isla Francisca Font i Roig, los pabellones sirvieron de presidio para los forzados, condenados que eran reclamados por el alcaide del castillo de Cabrera por la falta de soldados. Están documentados algunos intentos de fuga, como el de 1582, en el que un grupo de forzados huyeron de Cabrera con la barca que servía de enlace entre la isla y Mallorca. En los pabellones también estuvieron instalados los carabineros, encargados del control del contrabando. Posteriormente residió la pareja de la guardia civil destinada en la isla y el grupo de transmisiones del ejército de tierra en la pequeña casa vecina. Actualmente, y después de una reforma total de las instalaciones, sirven de cuartel a la dotación de la guardia civil y al servicio marítimo del mismo cuerpo, destinados en Cabrera.

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

Ses Sitges (*)

Dificultad:Media/ Alta
Distancia:9 Km
Duración:3 h
Requisitos:Para solicitar información y llevar un control de los visitantes póngase en contacto con el guía de la oficina del puerto de Cabrera. (* Este itinerario es guiado )
Recomendaciones:(Català) -

Color:   

Esta excursión nos permite pasear por una de las zonas menos visitadas de Cabrera. Se trata de un recorrido circular que sale del puerto y bordea la bahía de Santa Maria, una de las reservas marinas más importantes del Parque. Pasa por una zona forestal, en la que podremos conocer los diferentes usos tradicionales que se han llevado a cabo en la isla a lo largo de su historia, al tiempo que disfrutaremos de un paisaje acogedor y silencioso.

Etapas

Saliendo del puerto principal de Cabrera, llegaremos a un collado desde el que podremos contemplar una vista panorámica de la bahía del puerto, con los barcos fondeados en las boyas instaladas para no dañar la pradera de Posidonia oceanica, uno de los tesoros del mar de Cabrera. Se trata de una planta superior, que florece, da fruto y tiene tallos y hojas; con sus ciclos contribuye a la formación de las playas, proporciona alimento a numerosas especies de peces, fija el sustrato marino y oxigena los fondos marinos mediterráneos. Continuaremos por un sendero por el que nos adentraremos en un umbrío pinar con sabinas (Juniperus phoenicea), pequeños acebuches (Olea europea) y diferentes tipos de Cistus sp. A la izquierda, tendremos la pequeña cala en Ganduf, con una caseta antigua de telégrafo, que se comunicaba, mediante un cable submarino, con otra caseta que estaba en la costa sur de Mallorca. Seguiremos por una zona de monte bajo, con una variedad endémica de ciclamen (Cyclamen balearicum) y, según la época del año, con numerosas hojas de cebolla albarrana (Urginea maritima), al tiempo que en el cielo, las tórtolas (Streptopelia turtur) y otros pequeños pájaros, como la curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) nos acompañarán en nuestro paseo.
Siguiendo nuestro camino, llegaremos al Caló des Forn, donde hay uno de los hornos de cal de Cabrera. Se trata de una construcción cilíndrica excavada en el suelo y hoy prácticamente cubierta en su totalidad por la vegetación. Los hornos de cal generalmente se hacían en terrenos con un poco de pendiente, para aprovechar las piedras caídas y formar con ellas la estructura que serviría para convertir la piedra calcárea, mediante un proceso de calor con fuego, en cal viva. Por este camino podremos ver numerosos ejemplares de lechetreznas (Euphorbia dendroides). Un poco más adelante cruzaremos las antiguas canteras de piedra arenisca en las que hay unas interesantes barracas excavadas en la roca misma. La piedra arenisca es una roca muy porosa constituida por granos de arena compactados de naturaleza calcárea que en nuestras islas se ha usado tradicionalmente como material de construcción. En este tramo de la excursión encontraremos al lado de las rocas una planta de flores amarillas y hojas muy pegadizas al tacto, es la Ononis crispa, que presenta una curiosa distribución, ya que sólo puede encontrarse en Cabrera y Menorca. Quizás podremos ver algunas aves marinas, como la gaviota de Audouin (Larus audoinii) y el águila pescadora (Pandion haliaetus), que ha escogido Cabrera como lugar de cría. Por el camino de la costa llegaremos al Caló des Palangrers, con uno de los pocos varaderos que hay en la isla de Cabrera. Seguramente lo utilizaban los pescadores para descansar o para refugiar su barca del mal tiempo. Hace unos años, un magnífico mamífero marino del Mediterráneo, la foca monje (Monachus monachus), vivía en las aguas del archipiélago. Se tienen abundantes testimonios de su presencia, y por ello, el nombre de alguna cueva de esta bahía recuerda a este animal hoy extinguido en las Baleares, aunque últimamente han sido documentados algunos avistamientos.
En el pinar, los restos de unas carboneras abandonadas y hoy cubiertas de líquenes nos indican el lugar donde se hacía el carbón vegetal, actividad que ejercía una gran presión sobre la masa forestal. En la década de 1950 se abandonó progresivamente la práctica de la agricultura y el bosque se ha ido extendiendo por toda la isla. Muy cerca de estas carboneras, hay otro horno de cal, el mayor de Cabrera, que ha sido restaurado. En nuestro paseo por este bosque de pinos (Pinus halepensis), encontraremos brezos (Erica multiflora), con su múltiple floración de color rosado, y también madroños (Arbutus unedo). En cuanto a fauna, quizás podamos ver alguna abubilla (Upupa epops) y palomas torcaces (Columba palumbus). Acabaremos la excursión bajando por Can Feliu, edificio construido por los últimos propietarios del archipiélago, la familia Feliu, a finales del siglo XIX, cuando se estableció la colonia agrícola Villa Cristina. Actualmente es un almacén del Parque Nacional.

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

La Miranda (*)

Dificultad:Media
Distancia:6 Km
Duración:2 h
Requisitos:Para solicitar información y llevar un control de los visitantes póngase en contacto con el guía de la oficina del puerto de Cabrera. (* Este itinerario es guiado )
Recomendaciones:Para poder hacer esta excursión hay que dirigirse a la oficina de información del puerto de Cabrera para solicitar el servicio de guías y para informarse de los horarios, que pueden variar según la época del año y la disponibilidad de guías.

Color:   

Después de una subida empinada, superadas las casas de sa Font o de Can Feliu, llegaremos a una de las mejores atalayas de la isla. Su nombre ya hace referencia a las amplias y magníficas vistas sobre el puerto, el norte y el levante de Cabrera. Este itinerario se inicia en el puerto de Cabrera. Al llegar a Sa Platgeta seguiremos la pista que nos conducirá al interior de la isla.

Etapas

El primer tramo del recorrido transcurre por la zona más antropizada de la isla. Encontraremos por este orden las siguientes edificaciones: las casas del puerto, la antigua capilla (Cas Rei), dedicada a Santa Petronila, nombre de la última propietaria de Cabrera, los antiguos barracones del campamento militar, actualmente rehabilitados y usados por el personal del Parque, cas Pagès, es Celler, que acoge el museo, y las casas de Sa Font o de Can Feliu. También pasaremos por algunas de las infraestructuras del Parque, como el parque fotovoltaico y la gasolinera. En esta parte de la excursión, y si el día es soleado, podremos ver alguna lagartija balear (Podarcis lilfordi), endemismo de las Baleares muy característico del archipiélago de Cabrera. También podremos observar jilgueros (Carduelis carduelis), currucas (Sylvia spp.) y cernícalos comunes (Falco tinnunculus). En invierno son abundantes los petirrojos (Erithacus rubecula) y por la tarde se puede escuchar algún alcaraván común (Burhinus oedicnemus). Yendo hacia el interior del valle, pasaremos por la antigua serna de Sa Platgeta, en la que destaca un vigoroso bosquecillo de sabinas. Esta zona fue cultivada hasta la segunda mitad del siglo XX. Al final del XIX, la familia Feliu, última propietaria del archipiélago, estableció la colonia agrícola Villa Cristina. Se sembró viña y se hizo vino en la bodega, en un momento que en Francia no se podía producir vino por la plaga de la filoxera. Actualmente, sobre todo por el abandono de los usos tradicionales, el bosque de pino (Pinus halepensis) y la maquia se han extendido muy rápidamente. En general, podemos hablar de unas formaciones vegetales jóvenes, aunque los árboles ya no nos permiten ver el monumento a los franceses desde la bocana del puerto, cosa que sí ocurría hace algún tiempo, como se puede ver en las fotografías antiguas.
Al principio de la subida se encuentran las casas de can Feliu, también conocidas como de sa Font, por la fuente cercana, un manantial de mina, principal suministrador de agua de toda la isla. Además esta edificación está en uno de los lugares más privilegiados de la isla, bien protegido de la influencia marina (vientos fuertes y temporales). Hoy el interior no tiene nada que ver con la antigua vivienda: han desaparecido las medianeras y se usa como taller y almacén.
Más arriba de Sa Font, y mirando a nuestra izquierda, hay una construcción consistente en un enorme agujero revestido de piedras sin argamasa. Es uno de los hornos de cal viva de Cabrera, en los que se producía cal de la roca calcárea, tan abundante en todo el archipiélago. Esta cal posteriormente era transportada a Mallorca para ser vendida. Estos últimos años este horno ha sido restaurado con la ayuda de un maestro cantero y un grupo de voluntarios.
Gran parte de la ladera por la que subimos está ocupada por un denso y joven sabinar. La sabina (Juniperus phoenicea) es una especie que podemos encontrar en muchas zonas de Cabrera. Acompañan a la sabina otros arbustos, como el lentisco (Pistacia lentiscus), el acebuche (Olea europaea), la lechetrezna (Euphorbia dendroides), el enebro marítimo (Juniperus oxycedrus), etc. En nuestra ascensión, y también desde la cima de la Miranda, es posible que podamos contemplar el vuelo de algún ave rapaz: halcones peregrinos (Falco peregrinus) y águilas pescadoras (Pandion haliaetus), que nidifican en Cabrera; águilas calzadas (Hieraaetus pennatus), aguiluchos laguneros (Circus aeruginosus) y otras, sólo presentes en invierno o en época de paso. Por el camino, también se nos puede cruzar algún conejo (Oryctolagus cuniculus) que rápidamente se esconderá bajo un arbusto cualquiera.
Desde este punto disfrutaremos de una inmejorable panorámica del puerto y de gran parte de Cabrera, la Illa des Fenoll en l’Olla o la Cova Blava en la cala Santa Maria, etc. La vista, en días despejados, pasará por encima de la Illa des Conills hasta llegar a Mallorca, donde podremos identificar, además de la cercana costa del sur, otros accidentes geográficos, como las sierras de Llevant y la de Tramuntana. Las rocas que forman esta cima, como la mayor parte de las cimas de Cabrera, son de tipo calcáreo y se formaron en el fondo de un antiguo mar de aguas tranquilas y de poca profundidad. Posteriormente, y por efecto de movimientos tectónicos, estos materiales se elevaron sobre el nivel del mar y se quedaron donde están en la actualidad. Una vez conseguido nuestro objetivo, la cima de la Miranda, podemos volver por el mismo camino, yendo con cuidado de no resbalar con las piedrecillas del camino. También hay otra posibilidad, si hablamos con el guía, de hacer el camino de vuelta por otro sendero, de manera que el recorrido será circular.

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

El museu, el jardí i el monument als francesos

Dificultad:Baja
Distancia:3 Km
Duración:1,5 h
Requisitos:Para solicitar información y llevar un control de los visitantes póngase en contacto con el guía de la oficina del puerto de Cabrera.
Recomendaciones:(Català) -

Color:   

Se trata de un recorrido por el pasado y las formas de vida tradicionales vigentes, en algunos casos, hasta bien entrado el siglo XX. Pasaremos por sernas abandonadas, el monumento a los prisioneros franceses, el jardín botánico, la bodega, hoy adaptada para acoger el museo etnográfico, las casas y el huerto de can Feliu. Saliendo del puerto, tenemos que tomar la pista que bordea la bahía principal y que lleva a Sa Platgeta. Una vez allí seguiremos por el ancho camino de la izquierda que nos conducirá hacia el interior de la isla, hasta el edificio de la antigua bodega.

Etapas

Al dejar atrás Sa Platgeta, pasaremos por una zona en la que la vegetación original de monte bajo ha desaparecido, son los antiguos cultivos de secano, usados hasta mediados de la década de 1960. Hoy, y por el abandono de los usos agrícolas, el área está ocupada sobre todo por plantas herbáceas y un bosquecillo de sabinas (Juniperus phoenicea) que crece en el valle. En este paraje abundan pequeños pájaros que buscan alimento, por lo que, en la época de migración, podremos ver las redes de las campañas ornitológicas de anillado de aves. Durante todo el año, veremos jilgueros (Carduelis carduelis), pardillos (Carduelis cannabina) y verderones (Carduelis chloris). En cambio, sólo podremos ver en invierno aves como los zorzales (Turdus philomelos), los petirrojos (Erithacus rubecula) y los colirrojos (Phoenicurus sp.).
Seguiremos el camino que bordea los antiguos campos de cultivo y que nos conduce al interior del valle, hasta llegar, a la derecha, a un sendero que se adentra en el pinar y que nos lleva, después de una breve subida, al monumento a los prisioneros franceses. En el pinar se alza un obelisco, erigido en 1847 por el príncipe de Joinville, que recuerda el trágico cautiverio que soldados y oficiales del ejército napoleónico sufrieron entre 1809 y 1814, en el contexto de la Guerra de la Independencia. Después de ser derrotados en la batalla de Bailén y pasar un tiempo de cautiverio en los pontones del Puerto de Santa María (Cádiz), cerca de 5.000 soldados fueron trasladados a la isla de Cabrera. Se calcula que llegaron a pasar por esta isla más de 9.000 soldados y oficiales franceses durante todo el conflicto. En los cinco años que permanecieron en la isla, vivieron en cuevas y barracas, en condiciones precarias, y tuvieron que imponerse una cierta organización para la construcción de las barracas, el abastecimiento del agua y el reparto de los víveres, que llegaban con mucha irregularidad. Los prisioneros hicieron más llevadero su cautiverio con representaciones de teatro y la manufactura de objetos de madera de sabina o boj, que cambiaban por comida a los pescadores que llegaban desde Mallorca, entre otras actividades. Sólo regresaron a su hogar, en 1814, unos 3.600 hombres.
Al lado del edificio de la bodega, hay unas pequeñas terrazas. Es el jardín botánico, en el que podremos ver la vegetación más singular y característica del Parque Nacional, a veces difícil de ver en su hábitat natural, bien por estar en lugares inaccesibles, bien porque está en una zona de reserva. La alfalfa arbórea (Medicago citrina), el Ononis crispa, la digital (Digitalis minor) o la Rubia angustifolia subsp. caespitosa, endemismo de Cabrera, son joyas poco conocidas que conviven en el archipiélago con otras especies más conocidas, como el pino (Pinus halepensis), la lavatera arborea o el romero (Rosmarinus officinalis).
Contiguo al jardín encontraremos la antigua bodega, construcción imponente de finales del siglo XIX, que funcionó como tal —aunque el edificio no llegó a acabarse nunca— durante los años que se cultivaron las vides, introducidas por la familia Feliu, propietaria de la isla. Cuando la vid fue arrancada, la bodega se usó como sestero del rebaño de ovejas y como pajar. Después de unos años de abandono, se emprendió la restauración y la adaptación del edificio para que acogiera el museo histórico y etnográfico. En él, el visitante puede ver la exposición «El hombre y la naturaleza en Cabrera». El museo está dividido en tres pisos. La planta baja está dedicada a los recursos naturales de Cabrera, esto es la fauna, la flora y el medio marino; también hay una reproducción de la necrópolis bizantina del Pla de ses Figueres, que nos introduce en la historia de la isla. En el primer piso, podremos conocer los usos humanos y la etnografia de la isla, mediante textos, ilustraciones y fotografías antiguas y diferentes aparejos de pesca. En la planta superior viajaremos en el tiempo por la historia del archipiélago, desde la prehistoria y la historia antigua hasta el siglo XX a través de los restos localizados, tanto en tierra como en el mar. Así, podremos contemplar ánforas púnicas y romanas, cerámica de diferentes épocas, una maqueta del castillo, una representación de materiales compilados de la época del cautiverio francés, etc. No hay que olvidar la magnífica panorámica sobre el puerto que se nos ofrece por el ventanal del piso superior.
Desde el museo podemos ver una casa de una vertiente construida a fines del siglo XIX y restaurada en la década de 1990, que formaba parte del conjunto agrícola de la isla, junto a la bodega y los campos de cultivo de la zona. Delante hay un huerto, para el que se regaba aprovechando un manantial de agua dulce. Completan el conjunto las palmeras de los bancales.

PARQUE NACIONAL MARÍTIMO TERRESTRE DEL ARCHIPIÉLAGO DE CABRERA

Visita arqueològica

Dificultad:Baja
Distancia:1,5 Km
Duración:1 h
Requisitos:Para solicitar información y llevar un control de los visitantes póngase en contacto con el guía de la oficina del puerto de Cabrera. No se pueden traspasar las cercas de protección.
Recomendaciones:Se puede completar el itinerario con la visita al museo.

Color:   

El área arqueológica donde están localizados los tres puntos de interés (necrópolis bizantina, depósitos de salazones de pescado y las estructuras del campamento de los soldados franceses) recibe el nombre de Pla de ses Figueres. Tiene una extensión aproximada de 10 hectáreas y ocupa la zona de sa Platgeta, Cas Pagès y la estación meteorológica. Para llegar hay que seguir la pista que sale desde el puerto y bordea la bahía. Es un trayecto corto que podemos hacer en apenas 15 minutos.

Etapas

Al llegar a Sa Platgeta, al lado de la cisterna, encontraremos el primer panel explicativo del itinerario, con unas descripciones generales y un mapa de localización de los puntos que se pueden visitar.
Hizo el descubrimiento inicial el investigador Antoni Vallespir. Posteriormente, unas excavaciones, cuyos resultados fueron publicados en 1992, llevadas a cabo por los doctores Margarita Orfila, Miguel Ángel Cau y María José Hernández localizaron depósitos de distintos tamaños excavados en la roca o construidos con piedras y argamasa, todos, uno al lado de otro, a la orilla del mar. Estos elementos han sido objeto de varias actuaciones en diversas campañas arqueológicas (limpieza de vegetación, excavación, restauración y consolidación). Inicialmente estas piletas debieron usarse para elaborar el garum o salazón de pescado. Posteriormente, los prisioneros franceses (1809- 1814) las usaron como habitáculos, abrieron unas pequeñas puertas e hicieron hogares. Al final del cautiverio, los soldados prendieron fuego al campamento. Las cenizas hicieron una capa de protección y por ello, en las excavaciones han aparecido piezas prácticamente intactas, como una sartén metálica, ollas de barro, cazuelas, tapas, hebillas y botones de los uniformes. También se encontraron elementos orgánicos, como un cepillo de hueso y habas calcinadas.
El 2 de mayo de 1808 estallaba la Guerra de la Independencia. En julio de ese mismo año, las tropas francesas del general Dupont, tras capitular en la batalla de Bailén, quedaron prisioneras del ejército español. Trasladadas al Puerto de Santa María (Cádiz), finalmente acabaron en Cabrera, a donde llegaron, en mayo de 1809, alrededor de 4.500 personas, entre soldados y oficiales del ejército napoleónico. Se calcula que a lo largo del conflicto llegaron a pasar por la isla más de 9.000 soldados y oficiales. La reclusión en la isla no fue nada fácil, pues faltaba la comida y el agua y las condiciones higiénicas más elementales. Numerosos factores contribuyeron a la elevada mortalidad de los prisioneros: enfermedades y heridas de guerra, escasa atención médica, falta de recursos económicos para conseguir los víveres necesarios, la irregularidad del abastecimiento desde Mallorca (sobre todo en invierno cuando son más frecuentes los temporales), etc. El 10 de diciembre de 1813, en la ciudad francesa de Valençay se firmó el tratado de paz que ponía fin a la guerra y los prisioneros del ejército francés fueron reclamados por Francia. Sólo 3.600 hombres sobrevivieron al cautiverio. En este yacimiento arqueológico son fácilmente identificables pequeñas habitaciones de planta cuadrada o rectangular que normalmente tienen un banco y un hogar. En la campaña arqueológica de enero y febrero de 2007 el equipo de restauración acabó los trabajos de consolidación de los pequeños habitáculos. Durante su cautiverio, los prisioneros designaban el área de Sa Platgeta y Cas Pagès con el nombre de Palais Royal. El lugar era como una pequeña colmena, pues minúsculas cabañas más o menos ordenadas daban cobijo a un gran número de soldados. En aquel improvisado campamento se podían intercambiar objetos o comida: pan seco, pescado salado, hilo, agujas, tabaco, habas, ratones (costaban cinco habas) o ratas (costaban veinticinco habas). Los soldados que tenían un oficio improvisaron pequeños talleres para reparar ropa, calzado... Algunos trabajaban con pelo, huesos o conchas, también hubo quien con madera de boj (Buxus balearica) fabricó objetos y herramientas de uso cotidiano, como cucharas y otras cosas.
En la segunda mitad del siglo IV dC aparecieron en el seno del algunos movimientos ascéticos y monacales que se extendieron por todo el Mediterráneo occidental, de manera que eran frecuentes los asentamientos de pequeños grupos se retiraban a lugares aislados para llevar una vida eremítica. Estas comunidades poco a poco crecieron en importancia y número e incluso dotaron a los centros monásticos con pequeñas infraestructuras como puertos o talleres. Una carta escrita en el año 603 por el papa Gregorio Magno al defensor Iohannes, en la que le insta a reprimir la conducta irregular de los monjes de Cabrera, es la única fuente escrita que nos habla de este cenobio. Los arqueólogos han podido localizar parte de lo que debía ser la necrópolis de la comunidad monástica. Tres de las cinco tumbas localizadas han sido excavadas totalmente. Son del tipo bañera, cubiertas con losas. De momento se han sacado a la luz tres esqueletos correspondientes a individuos de sexo masculino, sin caja funeraria, de edades comprendidas entre los 35 y 45 años y de unos 1,60 a 1,80 m de altura. También se han encontrado restos de vajilla, lo que permite pensar que podría haber un pequeño núcleo habitado o cenobio formado por algunos monjes que probablemente vivían en comunidad. Al lado de las tumbas hay una fosa de reducidas dimensiones en la que se levantaron cuatro muros con piedras de diferentes tamaños ligadas con barro y que formaban una pileta. Fuera de esta construcción se encontró una gran concentración de fragmentos de caracoles marinos de dos especies diferentes, Murex trunculus y Thais haemastoma, las usadas para la producción de púrpura. Todo apunta a que los monjes tenían un pequeño taller en el que obtenían púrpura y también hacían objetos de decoración con las conchas.

EVENTOS

No hay eventos!