RESERVA NATURAL DE S’ALBUFERETA

El humedal litoral de s’Albufereta constituye una de las joyas de la bahía de Pollença tanto por su especial paisaje como por los valores ornitológicos y botánicos que contiene.

La Reserva Natural protege una superficie de 211 hectáreas y a su alrededor las 290 hectáreas de su periferia de protección tienen reguladas algunas actividades y usos para evitar impactos indeseados sobre la misma.

S’Albufereta fue declarada Reserva Natural mediante el Decreto 121/2001 (BOIB nº 130, de 30 de octubre de 2001) y cuatro años después fue recalificada como Reserva Natural Especial mediante la Ley 5/2005, de 26 de mayo, de Conservación de los Espacios de Relevancia Ambiental (LECO). El Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de s’Albufereta fue aprobado por Acuerdo del Consejo de Gobierno el 19 de octubre de 2001 (BOIB nº 130, de 30 de octubre de 2001). No obstante, desde el año 1991 ya estaba declarada area natural de especial interés a través de la Ley 1/1991, de 30 de enero, de Espacios Naturales y de Régimen Urbanístico de las Áreas de Especial Protección de las Islas Baleares (LEN)

Además, s’Albufereta también forma parte de la Red Natura 2000, integrada por distintos espacios naturales europeos cuyo objetivo es contribuir a la conservación de las especies y hábitats naturales.

RESERVA NATURAL DE S’ALBUFERETA

RESERVA NATURAL DE S’ALBUFERETA

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  • Sólo se puede circular por viales y caminos existentes sin abandonarlos.
  • La visita en barca, a caballo o vehículos a motor dentro de la Reserva no está permitida.
  • Mantén limpio el entorno, llevándote la basura que generes durante la visita.
  • Los perros y gatos pueden ocasionar daños en hábitats tan singulares como éste, por eso no está permitido traerlos a la Reserva.
  • Abstente de realizar actividades deportivas de competición dentro de la Reserva Natural.
  • Está prohibida la recolección de plantas, así como ocasionar molestias a la fauna.
  • Las actividades constructivas de cualquier tipo requieren licencia municipal previa.

RESERVA NATURAL DE S’ALBUFERETA

RESERVA NATURAL DE S’ALBUFERETA

S'Albufereta está situada al norte de Mallorca, en la Bahía de Pollença, dentro de los términos municipales de Alcúdia y Pollença. Se puede llegar a la Reserva en transporte público desde el Puerto de Pollença o Alcúdia, a través de la línea de autobuses, o bien en bicicleta o vehículo privado. En ese último caso, el vehículo debe aparcarse en la zona urbana más próxima.

MAPA

RESERVA NATURAL DE S’ALBUFERETA

Como otros humedales del Mediterráneo, s’Albufereta es un enclave de vital importancia para las aves acuáticas durante las migraciones anuales. Así mismo, durante las rigurosas sequías estivales propias del clima mediterráneo las zonas húmedas como s’Albufereta se convierten en auténticos oasis para muchas aves. La contemplación de un grupo de halcones de Eleonor (Falco eleonorae) cazando al atardecer o tener la suerte de observar un águila pescadora (Pandion haliaetus) son sólo algunas de las gratas recompensas para el visitante atento y silencioso. En s’Albufereta abundan las comunidades vegetales propias de zonas inundadas y con fuerte influencia salina por la proximidad del mar. Así, la vegetación dominante del paisaje de la Reserva son los prados de salicornias y tarajales entre lagos, torrentes y canales. De hecho, el bosque de tamariscos que flanquea el torrente de El Rec es uno de los más destacados de Mallorca. No menos destacables por su singularidad hidrogeológica son las fuentes salobres de caudal variable de Els Ulls del Rec en el mismo lecho del torrente. La presencia de la planta endémica Limonium alcudianum, que sólo crece en los salobrares de s’Albufereta y la vecina Albufera, así como la única población de Baleares de otro limonio, Limonium algarvense, junto con muchas otras especies, otorgan a este lugar un destacado interés botánico.

RESERVA NATURAL DE S’ALBUFERETA

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RESERVA NATURAL DE S’ALBUFERETA

  • Oficina de gestión: Horario de lunes a viernes de 9 a 14 h. Teléfono 971 892250.

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  • Volta en bicicleta a s'Albufereta
  •    
  • Les platges de sa Marina i Can Cap de Bou

RESERVA NATURAL DE S’ALBUFERETA

Volta en bicicleta a s'Albufereta

Dificultad:Baja
Distancia:11,3 km
Duración:120 min

Color:   

Esta ruta da la vuelta a la Reserva natural de s'Albufereta y se recomienda hacerla en bicicleta. Permite disfrutar de una de las zonas húmedas más importantes y de mayor interés natural de la isla. En su entorno, los paisajes agrícolas y ganaderos y un elevado número de construcciones tradicionales le confieren un gran atractivo cultural, etnológico y natural. La belleza de los tarajes del Rec, el paisaje de los lagos, Es Grau y la playa, según las estaciones, y la luz al amanecer o a la puesta de sol..., certifican la singularidad y la belleza de S'Albufereta y le otorgan una categoría especial entre las áreas protegidas de nuestra comunidad.

Etapas

Desde el núcleo de Sa Marina, la primera parte del recorrido discurre por el carril de bicicletas paralelo a la playa. Pronto llegamos al Pont des Grau. Nos ofrece una vista privilegiada de S'Albufereta, muy cambiante según los temporales y las lluvias. A primera hora de la mañana se convierte en un buen observatorio de algunas aves acuáticas -chorlitejo (Charadrius spp.), ánade real (Anas platyrhynchos), garzas (Ardea cinerea, Egretta garzetta)...-, y nos regala bellos encuadres fotográficos, con la Serra de Tramuntana como decorado de fondo. Destacan las casas de s'Albufereta y los canales que permiten el desagüe de los torrentes y los estanques. Algunas de las acequias se atribuyen a la misma compañía que intentó desecar S'Albufera a finales del siglo XIX, mientras que otra parte importante fue excavada durante la década de 1990, en un intento de proporcionar más superficie de aguas libres a los ánades reales y favorecer así su caza.
Más allá del puente, en los alrededores del recorrido, observamos grupos de tarajes que florecen entre la primavera y el verano, con espigas densas de color rosa o blanquecino. Estas especies son una de las singularidades de la Reserva natural; soportan muy bien las elevadas concentraciones de sales. Por este motivo, los podemos encontrar desde la playa hasta la orilla del torrente del Rec, donde forman bosques de galería muy valiosos desde el punto de vista paisajístico y como refugio de una fauna diversa.
A lo largo del itinerario, sobre todo si lo realizamos en primavera o verano, no nos pasará desapercibido el número y la variedad de insectos. La explicación hay que encontrarla principalmente en el agua abundante -imprescindible en muchos ciclos vitales-; la elevada productividad vegetal, que da alimento a muchos de estos insectos, y la combinación de humedales con aguas libres, matorrales o bosques. Durante las diferentes etapas de su vida, los insectos tienen un papel de primer orden en los ecosistemas de la zona húmeda. El cola azul común (Ischmura elegans), las libélulas (Anax sp., Aeshna spp.), las avispas papeleras (Polistes gallicus), la Mantis religiosa..., son algunos de los depredadores más remarcables, mientras que las mariposas se consideran las más atrayentes y fáciles de descubrir. Las más comunes son la blanca verdinervada (Pieris napi), la de los muros (Pararge aegeria sardoa) y la vanesa (Vanessa atalanta).
En el primer cruce, a mano izquierda, nos separamos de la costa por el camino de Almadrava. A 1,6 km del mar, a mano derecha, nos sorprenderá la aparición de los restos de un talayot cuadrado, construcción ciclópea de la época talayótica de nuestra prehistoria (900 aC-123 aC). Se supone que su estructura era mucho más elevada y monumental de lo que hoy se aprecia, probablemente fue una de las construcciones más significativas de un conjunto desde las que se divisaban Els Ulls del Rec y la proximidad del núcleo cercano de la Cisterna, cuyos habitantes se aprovechaban de la abundancia de agua, pesca y caza de la franja litoral de la bahía de Pollença.
Unos 700 metros más adelante, abandonamos el camino de Almadrava para girar a la izquierda; cruzamos el torrente y seguimos la ribera derecha del Rec, curso de agua casi permanente, alimentado por Els Ulls del Rec. De ahí emana, casi todo el año, una mezcla de aguas dulces y saladas que constituye el principal alimento de s'Albufereta, junto con la Font del Mal Any y los torrentes de Can Xanet y de Can Roig. Poco después, la carretera nos sitúa junto al lugar donde estaba la presa que desviaba el agua del lecho del torrente para aprovechar la fuerza y moler el grano en el molino de Almadrava. Esta construcción singular -hoy desaparecida- era probablemente de origen árabe. El entorno del torrente del Rec es un buen observatorio de las aves que, como los cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) o las garzas (Ardea cinerea), observan con paciencia la pesca desde la orilla mientras las fochas (Fulica atra) y las pollas de agua o gallinetas (Gallinula chloropus) se esconden entre los matorrales.
Pasado el puente sobre el torrente de la Font de Mal Any, tomamos el primer desvío a mano izquierda, el camino llamado Camí del Bosc, que recorre las tierras homónimas. Veremos numerosas casetas y norias, más o menos bien conservadas. Es este un espacio donde aún quedan pequeñas propiedades con una notable actividad agrícola, lejos, no obstante, de la época en que el Bosc era conocido como la despensa de Pollença, donde las coles eran el producto más conocido y preciado. Los cultivos albergan una avifauna muy conocida como los jilgueros (Carduelis carduelis), los mirlos (Turdus merula), los gorriones (Passer domesticus), los cernícalos (Falco tinnunculus) o la garcilla bueyera (Bubulcus ibis). Llegamos al Camí des Braçals -parte del Camí Vell de Pollença a Alcúdia- en un entorno dominado por los cultivos de secano de cereales y almendros. En el tramo final del recorrido, pasando por las áreas des Braçals y Sa Barcassa, y ya cerca del núcleo de Alcúdia, descubriremos aún algunas viejas canteras de calcarenita (marès).

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Les platges de sa Marina i Can Cap de Bou

Dificultad:Baja
Distancia:1,1 km - 2,3 km
Duración:1 h

Color:   

Un paseo por la franja litoral de s'Albufereta nos permite entrar en contacto con un entorno peculiar, la orilla del mar, un mundo fronterizo, sorprendente, donde la fuerza de las olas y los vientos modela un paisaje siempre nuevo. Sobre la playa, los testigos de un mundo submarino: las praderas de posidonia de la bahía de Pollença. Algas, cáscaras y conchas hablan de un ecosistema esencial para mantener nuestras playas y la biodiversidad del Mediterráneo.

Etapas

Elegimos como punto de partida de nuestro paseo el pequeño núcleo residencial de sa Marina, en el extremo sur de la bahía de Pollença. Nuestra intención es recorrer la orilla marina, en paralelo a la carretera que une Alcúdia con el Port de Pollença. Cerca del punto kilométrico 65,800 de la carretera Ma-2220 veremos un acceso directo a la playa. Al pisarla, nos daremos cuenta del color grisáceo de la arena. A lo largo de este arenal es muy probable descubrir alguna garceta (Egretta garzetta) o alguna bandada de chorlitejos, avispados y pequeños (Charadrius dubius), algunas gaviotas patiamarillas (Larus michahellis), o la de Audouin (Larus audouinii), o quizás algunos cormoranes (Phalacrocorax aristotelis) de paso, volando bajo.
En primera línea, las olas delimitan un espacio donde la presencia vegetal es prácticamente nula, si se exceptúan los restos de posidonia. Tras esta zona, los vientos, la salinidad, la fuerte insolación y la arena móvil -donde el agua se cuela y se evapora con mucha facilidad- conforman un medio poco acogedor para la vida vegetal que, no obstante, consigue colonizarlo. Pequeñas gramíneas colaboran a fijar las dunas, y se anclan con un extenso tallo subterráneo -rizoma-, de la que salen nuevas raíces y tallos. Más atrás cumple la misma función el barrón (Ammophila arenaria) -de mayores dimensiones-, que es acompañado por otras especies con estrategias particulares y que favorecen la pervivencia: el lirio de mar (Pancratium maritimum), con un bulbo subterráneo para almacenar nutrientes, el rábano de mar (Cakile maritima), con raíces largas y desarrolladas, el cardo marino (Eryngium maritimum), puntiagudo y muy atractivo para los insectos, la lechetrezna marítima (Euphoria paralias), con látex irritante... A lo largo del recorrido, cerca de la carretera, veremos algún ejemplar de tamarisco (Tamarix sp.). Son arboles caducifolios que pueden llegar a superar los cuatro metros de altura, con la corteza rojiza y las hojas pequeñas. Florecen entre la primavera y el verano con espigas densas de color rosa o blanquecino.
Continuamos avanzando por la orilla del mar. Tras los temporales, podremos ver el arenal cubierto de Posidonia oceanica, llamada popularmente "alga", aunque sea una planta marina, herbácea, con tallo, raíces y hojas que puede alcanzar a medir 50 centímetros. Al mezclarse los restos de la posidonia con la arena, se forman las conocidas bolas. Tradicionalmente, el hombre ha recogido la posidonia para abonar los campos. Esta recolección era especialmente importante cuando no se utilizaban los abonos químicos y la posidonia era, junto con los hormigueros, el estiércol de animales o la rotación de los cultivos, la única manera de mejorar la fertilidad de los campos. Hoy se sabe que los resultados no son del todo óptimos, ya que los nutrientes de la posidonia se incorporan lentamente en la tierra y provocan un cierto grado de salinización. La posidonia protege la arena del embate de las olas; la normativa de la Reserva regula su retirada para conservar la playa. Se evita la retirada de posidonia durante el invierno y el uso de maquinaria pesada.
A pocos pasos de las últimas casas de Sa Marina se localiza el puente llamado Pont des Grau. La apertura al mar de s'Albufereta nos proporciona bellas imágenes del entorno. En momentos de crecida del torrente, el puente es el único paso factible. Los humedales tienen en este punto un espesor de barro de casi 5 metros, y el puente, de 40 metros de largo, se tuvo que anclar sobre pilares de hormigón. El Pont des Grau, junto con el que se levanta en la boca del torrente de Sant Jordi, más al norte, permitió completar el proyecto de la carretera costera entre Port de Pollença y Alcúdia. Esta era una reivindicación histórica de los vecinos para evitar dar la vuelta al área húmeda por tierra firme. La obra se inició, tardíamente y por interés estratégico, durante la Guerra Civil. La carretera fue construida por prisioneros republicanos como mano de obra forzada, pero las obras -entre ellas el puente- no concluyeron hasta que terminó el conflicto, cuando ya se consideraba que esta sería una ruta de gran interés turístico.
Continuamos el paseo por la playa, que en este tramo se conoce como playa de Can Cap de Bou. A lo largo de este litoral se construyeron varios nidos de ametralladoras que configuraban una línea de defensa de la costa de Mallorca durante la Segunda Guerra Mundial, para hacer frente a un posible desembarco de los aliados, que nunca se produjo. Más allá de Es Grau, la playa se reduce en anchura, el paso por la orilla se hace difícil y pronto nos veremos obligados a hacer un tramo del recorrido siguiendo la carretera.La construcción de esta vía destruyó el sistema dunar y alteró la dinámica natural de la playa. A lo largo de la orilla encontraremos a menudo algún pescador de caña, lanzando o con el cuerpo medio sumergido. Hacia el final del recorrido, ya cerca del complejo hotelero, son abundantes, entre los bloques que defienden la carretera, el hinojo marino (Crithmum maritimum) y el limonio (Limonium spp.), con florecitas tirando a color lila y tallos finos, a menudo visitada por la mariposa de los cardos (Cynthia cardui).
Este entorno es uno de los paisajes más loados de Mallorca. En el extremo sur del horizonte, la bahía está cerrada por la península de Alcúdia, donde se identifican las urbanizaciones costeras del Corral d’en Bennàsser y Es Barcarès, los perfiles de la ciudad de Alcúdia y los relieves culminantes, la atalaya de la Victoria y la Penya des Migdia. Al norte, distinguimos el Port de Pollença y la punta de l’Avançada, con el trasfondo de la península de Formentor. Hacia el oeste podemos admirar las elevaciones más próximas de la Serra de Tramuntana: el Puig de Maria, el Puig Gros de Ternelles, la cuculla de Fartàritx, y los montes de Ca de Miner, Tomir, Massanella... Podemos acabar el itinerario al llegar al complejo turístico o alargar la visita por la playa de Can Cap de Bou hasta el kilómetro 63 de la carretera de Ma-2220, cerca del cruce del camino de Almadrava.

EVENTOS

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