La leyenda del Comte Mal y la Finca de Planícia

Finca Pública de Planícia
La finca pública de Planícia, situada en el municipio de Banyalbufar ocupando 442 hectáreas del Paraje natural de la Serra de Tramuntana, se extiende desde la cima de la Mola que lleva su nombre, a 933 metros de altura, hasta la ribera del mar. La finca, adquirida por la Conselleria de Medi Ambient del Govern de les Illes Baleares en 2009, destaca por un predio compuesto por casas tradicionales cuya existencia se remonta al siglo XIV, donde aparecen las primeras referencias. 
Entre la fauna y la flora que merece especial atención para los visitantes encontramos el halcón peregrino, el águila calzada o el sapillo balear -una especie que no se encuentra fuera de Mallorca-, así como las plantas endémicas del paraje como el hipéricon balear, los cojinetes espinosos, la dedalera y la cebollada.
Su riqueza cultural también es muy notable. El encinar de Planícia cuenta con una de las mayores concentraciones de círculos para el carboneo y barracas de carbonero: alrededor de más de 150 círculos, con sus barracas y diversos hornos de pan, además de 7 hornos de cal. Son numerosas las fuentes que manan dentro de la finca, entre las que sobresale la de sa Menta, una de las más importantes de Banyalbufar.

La Leyenda de ‘La Torre del Comte Mal”

Precisamente uno de los encantos que posee esta finca pública reside en su herencia sociocultural. Forjada a medio camino entre la realidad, la leyenda y la cultura popular aparece la figura de Ramon Burgues de Safortesa i Fuster (1627 – 1694), conde de Santa Maria de Formiguera, más conocido por el apodo de Comte Mal. Cuenta la historia que La casa de Formiguera pretendía el cobro de impuestos de las comunas de Santa Margalida y poseer la jurisdicción feudal sobre los vecinos, la mayor parte residentes en la vila de Santa Margalida. Esta aspiración entraba en conflicto con las franquezas de Jaume I y sus habitantes se opusieron. Aseguran los historiadores que aquellas sangrientas disputas, los abusos de autoridad y el miedo que reinó durante todos aquellos años, dieron lugar al origen del apelativo Mal que acompañó al nombre del conde desde entonces hasta nuestros tiempos.
En ocasiones, la figura de Ramon Burgues i Safortesa se ha relacionado con la leyenda del catalán Comte Arnau. Fantasías y narraciones populares se entrecruzan con hechos históricos dando vida a uno de los personajes más legendarios de la historia mallorquina contemporánea, con numerosos episodios en las inmediaciones del Puig de Galtazó como escenario.

Entre las numerosas fábulas que tienen al Comte Mal como protagonista, nos quedamos con las dos más extendidas. La primera de ellas cuenta que este personaje fue condenado por su crueldad a cabalgar eternamente todas las noches del año sobre un caballo negro envuelto en llamas. La segunda de ellas se localiza en la propia residencia del Comte Mal, Can Formiguera, y cuenta que el conde, enamorado de una tal Margalida, monja de Santa Clara, fue ayudado por el diablo para construir una torre en la misma casa, situada justo al lado del convento, para poder vigilar los movimientos de la enamorada. La torre se estaba haciendo tan alta que las autoridades pararon las obras y obligaron a rebajarla.
La narraciones populares señalaban la existencia de una galería subterránea que comunicaba el convento con la casa, como así lo recogen los versos del romance [*]:
“Feis-ne tancar aquella mina, muller lleial,
que dóna al convent de monges, al convent sant”.
Los versos de Guillem Colom nos hablan de la torre y de su diabólico ambiente:
I entretant, no molt enfora,
a cent passes a la vora,
el diable ordia alhora sa teranyina infernal.
Veïna de la clausura
i omplint els voltants d´horrura,
s´alçava, esquerpa i obscura,
sotjant totora el vell claustre, la torre del Comte Mal.
[*] Información extraída del blog Mallorca Treasure
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